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DOMINGO 26- 7- 92 OPINIÓN A B C 27 EN BAJA Escenas políticas LA SARDANA E hubiese gustado meterme en el corro de esa sardana de la plaza de San Jaime para celebrar la llegada del fuego olímpico a uña Barcelona encendida, festiva y universal. La sardana es un baile fraternal y solidario en el que todos caben, y en el que todos enlazan las manos y dan los pasos a compás, a d e l a n t e y atrás, a la derecha y a la izquierda. Si hubiera qué inventar un baile popular para la democracia y la moderación, y no sólo para la elegancia, la compostura y el clasicismo, ese baile sería sin duda la sardana. Ha hecho muy bien el honorable Pujol en bailar esa sardana olímpica en la plaza de San Jaime con doña Marta Ferrusola de la mano, en un corro donde también bailaban el socialista Pascual Maragall y el delirante republicano don Ángel Colom. Ya digo que lo bueno de la sardana es que en el corro caben todos, y cuantos más y más diversos, mejor. O sea, como en el corro de la España de hoy. ¿Qué otra cosa podían bailar los barceloneses y los catalanes para celebrar este fasto de España y este honor para Barcelona? No iban los barceloneses a recibir el fuego olímpico bailando las sevillanas o las malagueñas. Eso sería como si los gallegos celebraran el Año Jacobeo bailando, no la muñeira, sino el aurresku, y los sevillanos festejaran su Exposición Universal bailando la jota. Dicen que don Juan Antonio Samaranch prepara su discurso inaugural de los Juegos Olímpicos en varias lenguas, entre ellas la lengua catalana, una lengua para cada párrafo. Y a mí me parece que hará muy bien don Juan Antonio. El catalán es una lengua española, tan española como el castellano, aunque menos extendida, y en unos Juegos Olímpicos que se celebran en Barcelona, que es la capital de Cataluña, es natural que encuentre su sitio de honor el idioma catalán. Los españoles que se quejen o que desdeñen estas muestras entrañables de catalanismo no estarán defendiendo la unidad de España, sino la uniformidad, el centralismo y la imposición prepotente de formas de vida y cultura. No puedo ni quiero en- M Juan Cruz Allí El presidente de Navarra que, a la vez, cosa que frecuentemente ignora, es representante del Estado en la Comunidad foral, se ha prestado a participar en la mascarada independentista convocada por simpatizantes de HB y ETA. Prestar como ha hecho Alli significación institucional a tan grotesca pseudo- celebración es, en el mejor de los casos, una memez. José Quevedo El censo español es impropio de un país moderno, con quince años de sistema democrático a sus espaldas. Cientos de miles de ciudadanos pueden quedarse sin ejercer su derecho constitucional de voto. El presidente del INE, principal responsable, no está naciendo nada para resolver un problema que perturba gravemente nuestra democracia. Iñaki Zarraoa El Supremo ha condenado a Euskal Telebista por difundir una entrevista con un ex guardia civil que vinculaba al coronel Galindo con los GAL, a pesar de que el día anterior se había retractado de sus acusaciones. La televisión vasca, que dirige Zarraoa, ha faltado a la verdad y a la deontología profesional y ha atentado contra el honor del militar. Eligió Hernández El fiscal general del Estado, tan polémicamente elegido, ha cumplido sus primeros cien días de mandato sin convencer a los fiscales, que rechazan sus instrucciones y sus controvertidos nombramientos y ven desatendidas sus reivindicaciones. La elección fue tan dudosamente legal como desacertada. Está claro que quien eligió a Eligió eligió mal. SILLONKS DE DIRECCIÓN DE DIRECCIÓN 160 x 75 cm. 70 651 ptas. 170 x 85 cm. 78.836 ptas. 190 x 95 cm. 83.073 ptas. 210 x 95 cm. 90.23 S ptas. 22.209 Ptas. 20.520 ptas. 24.430 ptas. BASCULANTE V ELEVACIÓN A CAS 4 PUNTOS D I VENTA EN MADRID Avda. Mediterráneo, 23. m J 6152 Cta. san Vicente, 42. T d 54214 77 Fernández de la HOZ, 78. TeL 442 2 S 77 Fábrica: carretera Fuenlabrada a Moraleja de Enmedio, Km. 0 M 606 0406 tender a los españoles que quieren que Cataluña sea España, pero dejando de ser Cataluña. Quieren una Cataluña castellana, andaluza o manchega. ¡Qué tontería! Tampoco entiendo a los catalanes, hermanos de la mitad de mi sangre, que necesitan negar lo español para afirmarse en lo catalán. Esos catalanes, enquistados en un patriotismo de masía y de parroquia, hacen de la catalanidad un aldeanismo y una horterada. Cuando el chico del honorable Pujol, en vez de meterse en el corro de la sardana, se va con la antorcha olímpica y el cartelón del Freedom for Catatonía a correr por los caminos de una Cataluña libre, dentro de un país libre, y en una comunidad gobernada por su propio padre, elegido en elecciones libres, no se da cuenta de que, en todo caso, tendría que pasear esa pancarta por el pasillo de su casa. Ya nadie intenta hoy impedir que los catalanes bailen la sardana, hablen catalán, icen su bandera y se gobiernen por sí mismos. Si existe alguna injusta marginación en la convivencia con otros españoles, viene por parte del catalanismo excluyente y desaforado. La Generalidad de Cataluña se ha gastado seiscientos millones de pesetas en explicar en los periódicos del mundo que Barcelona está en Cataluña. Y eso es una niñería de catalanes con complejo de inferioridad. Eso es como si los italianos se hubiesen gastado seis mil millones de liras en anunciar en los periódicos que Milán es la capital de la Lombardía o que Genova está en la Liguria. O como si los franceses hicieran lo mismo para explicarnos que Estrasburgo es la capital de la Alsacia. Tengo para mí que todo eso, más que una mentecatez característica de catalanes, es una picardía de los partidos regionalistas o nacionalistas, que creen necesitar estúpidamente una Cataluña sometida y cautiva para justificar la necesidad de su existencia. Se conoce que quieren poner en su programa el monopolio de la sardana. Jaime CAMPMANY