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EDITADO PRENSA POR DOMICILIO SOCIAL 61 ESPAÑOLA SER RANO, SOCIEDAD ANÓNIMA 5 DE JULIO DE 1992 2 8 00 6- M A D RI D DL: M- 13- 58. PAGS. 152 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA N el lenguaje se producen, a veces, coyundas de las que nacen híbridos peregrinos. Alguna vez me he referido al curasán con que miles de personas inyectan significado al francés croissant Pronunciado algo así como cruasán no revela que es el nombre galo de la luna en cuarto creciente, pero con la introducción epentética de la -u- de curar se llena de sentido: cura y sana. Es la palabra mágica con que, mientras se pasa la mano por el tolondrón de la caída, se lograba en mi infancia que los niños dejáramos de llorar; no sé ahora. Evidentemente, el delicioso bollo alivia, si no la cura, esa pesadumbre matutina que precede al trabajo. Y como la costra del croissant cruje cuando está bien hecho, muchos catalanes lo fecundan con el verbo que en su lengua significa eso, y lo llaman cruixant crujiente Con ocasión de actitudes que los gays estiman atentatorias contra sus derechos, ha empezado a difundirse por los medios orales y escritos el término homofobia con el significado de aversión a los homosexuales Se ha creado recientemente, frente a homofilia palabra ésta bien constituida con los elementos griegos hornos parecido, el mismo y philia amor, atracción por se trata, pues, de un sinónimo aceptable de homosexualidad Pero los formantes de homofobia han dado lugar a un significado distinto del que resulta de su suma, por cuanto phobia en griego, significa odio, aversión la homofobia es, por tanto, el rechazo de lo que es igual deberían ser calificadas de homófobas, en rigor, las personas que no sienten atracción por las del mismo sexo, es decir, las heterosexuales. El sentido aberrante que está triunfando, se ha acuñado, como era de esperar, en la ceca norteamericana. El slang de aquel país acortó el adjetivo homosexual en homo y así pasó al francés hace unos veinte años. Por tanto, ya acumulada esa acepción a sólo el primer formante, nada tiene de extraño que ambas lenguas hayan adoptado homofobia para designar el rechazo social a los hornos Y que aquí se haya acogido el extraño- aunque, reconozcámoslo, útil- mixto con mansedumbre. Sigo sobresaltándome, y ya tendría que haberme acostumbrado, cuando oigo o leo que un malhechor realizó su fechoría, un atraco por ejemplo, a punta de pistola Me pregunto siempre dónde tendrá la punta esa arma, dado que, donde podría estar, existe sólo el ex- E El dardo en la palabra A PUNTA DE PISTOLA tremo del cañón bien redondo y romo. Carece, pues, del extremo agudo que el diccionario define como acepción de punta Claro que también se habla de la punta del pie, pero sin grave distorsión, ya que un dedo suele adelantarse a los otros del manojo, y, además, el puntapié, para ser eficaz, ha de darse con la del zapato. En cualquier caso, siempre se ha aludido a la punta de un arma cuando la tiene y hiere con ella; eso dan a entender las locuciones a punta de lanza y a punta de navaja Pero esa precisión acerca de cómo sé ejecuta esa acción, amenazando o pinchando con un acero agudo, ha dejado de ser sentida por miles de hispanohablantes forasteros en su idioma. ¿Hace falta decir que la pistola, aunque te la metan en los ríñones, no está destinada a pinchar, entre otras cosas, porque no puede? Cualquier taxista, sobre todo si es nocturno, puede explicar con exactitud la diferencia que hay entre sentir una navaja y una pistola en el cuello. La convivencia de las armas blancas con las posteriores de fuego, determinó que ciertas formaciones lingüísticas anejas a aquéllas pasaran a éstas. No se ha acuñado, que yo sepa, en español el modismo a punta de espada Se dice, en cambio, que alguien amenazó o atacó espada en mano Y es esta locución la que indujo el calco analógico pistola en mano Así se dijo siempre, hasta que la reciente parla informativa ha impuesto la innoble sandez de a punta de pistola tan seductora para muchos, quizá por sentirla más dramática. Pero es infinitamente más tonta, como resultado de un desdichado concúbito de una pareja incompatible. Y hablando de espadas, ¿no se están prodigando cada vez más expresiones como: Ante el decretazo, el Gobierno y Jesús Yanes Se complace en presentar su Selección de Joyas Firmadas y La Colección de Plata del Palacio Real Reproducciones Numeradas. y. Coya, 6- 8. El Jardín de Serrano los sindicatos están con las espadas entodo lo alto Con ellas así estuvieron por radios, teles y páginas el Barcelona y el Madrid, hasta lo de Tenerife, inolvidable Aljubarrota blanca. Multitud de insensibles, incapaces de diferenciar las ortigas de los pétalos, han mezclado cosas tan diferentes como (estar) con las espadas en alto que es como se quedaron don Quijote y el vizcaíno cuando al narrador se le acabó el primer manuscrito; y (celebrar algo) por todo lo alto Y aun, si no me engaño, los taurinos hablan de clavar una crueldad, no sé si el estoque o las banderillas, en todo lo alto pero es también otra cosa. Ah, los celestineos de énfasis, que a tanta lujuria provocan. ¿Ignora alguien que vis a vis significa cara a cara (Algo más, en los encuentros carcelarios así llamados) ¡A ver si me dice eso vis a vis! exclama un colérico. Pero cosa tan simple resulta ajena a tantos balbuceantes, que sólo conocen de lejos su idioma, y escriben: ¿Podrá España medirse de vis a vis con la economía europea? Otra vez un ligue cutre entre vis a vis y de frente o de cara produce como fruto un burdégano. Pero ningún apareamiento más contra natura que el oído por mí una de las últimas noches. No he hallado somnífero más inocuo que las emisiones deportivas nocturnas. Habiendo renunciado al que tomaba cuando se dijo en la Prensa que vuelve homicida o lelo, y comprobado el fracaso de las hierbas silvestres, reconozco mucha virtud dormitiva a las noticias sobre fichajes, traspasos, arbitros, velocistas y demás circunstancias. Deseo el comienzo de los juegos olímpicos, que van a depararme reposo seguro durante muchas noches. Pero en el discurso hipnótico salta a veces algún hallazgo de idioma deslumbrante, y entonces falla el tratamiento, porque reírse desvela. Casi en blanco pasé esa malhadada noche, tras oír al hablador que un determinado asunto le había puesto los pelos de gallina Si alguno de mis lectores tiene dificultades para dormir, olvídelo. No parecía hablar el susoaludido en broma: su acento era de varón verdaderamente horripilado. Es casi seguro que no engendró el despropósito por impaciencia de enhumorado: hay muchos para quienes, hablando o escribiendo, las gallinas crían pelo, y, también las ranas. Fernando LÁZARO CARRETER de la Real Academia Española