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VIERNES 24- 4- 1992 zESPECTACULOS: Crítica de teatro ABCPág. 95 Los viernes a las seis crónica divertida y agridulce de los placeres de la soltería Madrid Título: Los viernes a las seis Autor: Juan José Alonso Millán. Director: Juanjo Menéndez. Intérpretes: Juanjo Menéndez, África Prat, Pilar del Río, Carmen del Valle, Yolanda Cembreros y José María Otero. Anoche (22,45) estreno en el Teatro Muñoz Seca. Veinte años no es nada, dice oficina y el rincón de los viernes. Cuando se alza el telón, Rael tango. Eso parece pensar también Juan José Alonso Mi- miro, jefe de personal de una llán, que, casi veinte años des- compañía de seguros, se dispués de su estreno, recupera pone a recibir a Marisa, su profe Los viernes a las seis una co- sionalísima compañera de viermedia agridulce y sentimental nes de los últimos quince años, sobre la soledad del ser humano de seis a nueve de la tarde, pory el miedo al compromiso que que, como el asegurador manirepresenta la convivencia. Enun- fiesta, tres horas son lo justo, ciado así podría parecer que el menos sería ridículo y más, un argumento sustenta una aburrida disparate Ésta es la tesis del obra de pretendida trascenden- solterón, que se resiste al matricia, pero nada más lejos de lo monio con todas su fuerzas para que sobre el escenario acontece. evitar, según él, caer en el abu Los viernes a las seis es una rrimiento. Ese viernes acaba de divertida y lúcida reflexión sobre recibir nada menos que un bolílos placeres- y las angustias grafo dorado de manos del direct a m b i é n- de la soltería cre- tor de su empresa como recompuscular, un atento y por mo- pensa a sus veinticinco años de mentos desternillante retrato de servicio. Es la gran noticia que espera dar a Marisa, con la que la intimidad de un probo oficinista que únicamente en ese día cada semana, siempre dentro de un orden, escucha música de de la semana se permite una ex- Mozart. i uega al ajedrez, come pansión erótica; hombre de algún bombón y mantiene algún acendradas costumbres y de escarceo venéreo cada vez meacrisolada honradez, todo en su nos frecuente. Una relación vida se rige por un orden, cada ajena a las sorpresas y estable, cosa debe estar en su sitio y dentro de la condición mercenacada acto tiene su hora, hasta ria de la misma. los juegos de cama que diría La sorpresa suge cuando ella, un guasón. En fin, que para él el que reconoce que quiere a Ramundo tiene sólo dos caras: su miro porque ofrece lo más parecido a un hogar que ella ha conocido dentro dé su profesión, le comunica que va a casarse con otro cliente, un terrateniente valenciano viudo y acadaulado. El soltero empedernido, presa del estupor que para él supone cambiar la situación en la que tan a gusto se encuentra, confiesa incluso que también. la quiere, pero que no puede aceptar ni una boda, porque va contra sus más profundas convicciones, ni un acuerdo de vida en común sin pasar por la vicaría, por aquello del qué dirán. Marisa le ofrece la solución: ella tiene una amiga bastante más joven que estaría dispuesta a ocupar el lugar vacante los viernes a las seis. Y así en la vida del cuitado Ramiro entra Pili, un ciclón de juventud y belleza, quien cuando le preguntan si le gusta Mozart dice que sí, con hielo y un poco de agua y que en vez del ajedrez prefiere el bingo y los dibujos animados de la televisión, y en lugar del chocolate se pirra por los mariscos. El ordenado Ramiro se ajusta, más o menos a regañadientes, a la nueva situación y nota que Pili, a su modo, también le gusta mucho. La comedia da una vuelta de tuerca con el regreso de Marisa y un cúmulo de nuevas situado- El autor recupera casi veinte años después de su estreno esta comedia sobre la soledad del ser humano y el miedo al compromiso nes que no viene al caso enumerar porque no es cuestión de- -reventar la sorpresa al respetable. La cuestión es que el maduro oficinista se mira de pronto en el espejo de ra soledad y siente miedo por más que se obstine en mantener unos principios que ya ni a él mismo convencen. Alonso Millán resuelve con habilidad la obra, en la que manifiesta su proverbial maestría en los diálogos y el dibujo de los personajes, esos seres tiernos y tan próximos que podrían estar sentados junto a nosotros en eL teatro o en una cafetería. Juanjo Menéndez, amén de dirigir con solvencia la función, encarna con divertidísima efectividad a Ramiro (la escena en que se fuma un porro con la jovencita es de una comicidad morrocotuda) África Prat es una encantandora y elegante Marisa, y Pilar del Río, muy guapa, da a su personaje de Pili vibración, calor y erotismo. Los viernes a las seis es una comedía de ahora mismo, de siempre, porque los problemas, las angustias y las p alegrías del ser humano no cam- bian. Juan I. GARCÍA GARZÓN (Información gráfica en páginas finales) Lázaro de Tomes resucita el placer por el teatro Título: Lazarillo de Tormes Versión de F. Fernán Gómez. Dirección: Juan Viadas y Rafael Álvarez. Música: Javier Alejano. Iluminación: Gerardo Malla. Vestuario: Lola La Moda. Intérprete: Rafael Álvarez El Brujo Anoche estreno en el María Guerrero. Desde las más frescas pági- Rico, que no son despreciable ñas de nuestra literatura sube al socorro. La prohibición del inquisidor escenario Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y de An- general Valdés en 1559 no frenó tona Pérez, y nacido, como él la espectacular popularidad del mismo cuenta, a la vera del río Lazarillo que fue uno de los liTormes, de ahí su sobrenombre. bros más leídos de su tiempo y Llega de la mano de Fernando que, en palabras de Julio CejaFernán Gómez, que ha realizado dor, corrió dentro y fuera de Esuna primorosa adaptación del paña con tan buena estrella y texto anónimo, cuya primera edi- general aplauso, cual no se reción suele fijarse en 1554 y cuya cordaba de otro alguno desde que se publicó la Celestina ni autoría incierta unos atribuyen a había alguno otro de sonarse fray Juan de Ortega, otros a don hasta que Guzmanillo y Don Diego Hurtado de Mendoza y alQuijote vinieran al mundo... Fue gunos más al poeta toledano Seel libro de todos: de la gente lebastián de Horozco, a los hermatrada y de la gente lega, de eclenos Valdés, a Lope de Rueda o siásticos y seglares, del pueblo a Cristóbal de Villalón. Fernán b a j o y de las p e r s o n a s de Gómez, experto en cómicos y picuenta. Aventureros y merchancaros, ha acercado hasta nuestes llevábanlo sin falta en la faltro tiempo, tan respetuosa como triquera, como en la mochila traalegre y sutilmente, el lenguaje jineros y soldados. Veíase en el del siglo de Oro, ayudándose, según explícita en el programa tinelo de los pajes y criados no de mano, de los comentarios de menos que en la recámara de José Antonio Maravall, Fernando los señores, en el estrado de las Lázaro Carreter y Francisco damas como en el bufete de los letrados... Todo un best- seller de su siglo... y de los siguientes. La narración en primera persona característica de la picaresca- que es hija toda de este epónímo picaro salmantino- se ajusta como guante a la mano a la estructura dramática de monólogo con la que esta versión de asoma a escena servida por un bululú prodigioso llamado Rafael Álvarez, que atiende también por el apelativo de El Brujo Difícil es imaginar a otro intérprete en el papel de este anticipador antihéroe, artista del hambre y experto en supervivencias, de este Lázaro que ofrece el rostro oscuro de la España imperial. Álvarez puebla la escena de voces, gestos y onomatopeyas, y hace que sobre las tablas broten vivísimos y pimpantes los personajes del libro. Quebradizo y correoso a la vez, amargo y lúcido, sardónico y resignado, taimado y desvalido, El Brujo en la piel del de Tormes, pasa del desgarro a la ironía y de la desesperación a la ternura con magistral gradación de recursos. Sucintas Rafael Álvarez El Brujo apoyaturas escénicas, ajustados y sabios subrayados de luz y un leve acompañamiento musical son suficientes, al influjo de este mago de la escena, que junto a Juan Viadas dirige la función, para recrear no sólo una joya novelística sino toda una época. Doscientos cincuenta mil espectadores de toda España han presenciado ya este montaje, que ahora llega a Madrid, capital europea de la cultura. Parece ser que está previsto que permanezca en cartel tan sólo unas semanas, lo que es una lástima, pues merece la pena que el más amplio público disfrute de la obra, ya que este Lázaro es de los que hacen resucitar el placer por el teatro. j ¡Q