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66 A B C ECOLOGÍA DOMINGO 5- 4- 92 Tablas de Daimiel: veinte años para recuperarse La sequía y las extracciones para regadíos auguran a este humedal un verano crítico Madrid. Margarita Díaz Se hace difícil creer que el domesticado espacio que nos devuelve hoy la vista de La Mancha húmeda sirviera todavía el siglo pasado, en sus zonas más recónditas, de refugio de lobos, como cuentan los cronistas. Ahora, en su máximo representante, las Tablas de Daimiel, sobreviven con problemas los habituales una El timbrazo de alarma ha sonado en todos los rincones de la comarca que se asienta sobre el acuífero: 43 municipios, algo más de 300.000 habitantes afectados. Agricultores, ecologistas, expertos y gestores de la Administración se reunieron la semana pasada en Alcázar de San Juan, convocados por el Módulo de Promoción y Desarrollo de la localidad, para debatir los límites a la explotación del extenuado acuífero 23. Que, además, tiene la particularidad de sostener uno de los humedales más preciados de Europa: el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. La andanada de apertura la lanzó el alcalde en funciones, Fernando Sánchez Bódalo: Están amenazados los abastecimientos y las posibilidades de sobrevivir. No podemos hacer peligrar un recurso imprescindible para el desarrollo como es el agua. Las medidas serán probablemente enérgicas, pero necesarias para que el acuífero, que está al 20 por 100, no siga descendiendo La profundidad media del agua es de veinte centímetros cuando lo normal sería ochenta rica población de aves acuáticas cuya permanencia peligra este verano si la climatología no es propicia y no llegan los aportes del trasvase Tajo- Segura. Su soporte subterráneo, el acuífero 23, que rebosaba por los ya secos Ojos del Guadiana, se halla al 20 por 100 de su ser, exhausto tras haber dado acopio a unos regadíos que pasaron en veinte años de 5.500 a 150.000 hectáreas. vos que se dan en La Mancha son excedentarios en la Comunidad Europea. Mientras tanto, doce comunidades de regantes ya constituidas y otras cuatro a punto de hacerlo deberán encargarse de una autorregulación en tiempos muy próximos. No se sabe bien cómo, aunque les va en ello el futuro. Para el biólogo Francisco Rueda, o salvamos el escollo del continuo descenso del nivelhídrico, o afrontamos un futuro con grandes extensiones de cereales de invierno, de bajo rendimiento, una importante emigración y la desaparición de los núcleos de población más pequeños El problema del acuífero 23 del que bebe elParque El 94 por 1 Q 0 de las aguas que abastecen las 150.000 hectáreas de regadío procede del acuífero 23, bombeadas por pozos sin control, cuyo número se calcula entre 15.000 y 20.000. De ellos se extraen cada año 600 hectómetros cúbicos de agua, cuando la recarga se estima en la mitad. De esos 600, 30 se destinan al consumo humano para 43 municipios que suman algo más de 300.000 habitantes. La explotación del acuífero rinde unos beneficios anuales estimados en 30.000 millones de pesetas. Ramón Llamas Madurga, catedrático de Hidrogeología de la Universidad Complutense de Madrid, calcula su superficie entre 5.000 y 8.000 kilómetros cuadrados y. su espesor en torno a los cien metros. Actualmente, para extraer agua se está bombeando desde 300 y 350 metros de profundidad, ya que desde 1975 el nivel freático ha descendido hasta treinta metros. Ríos agonizantes El profesor Ramón Llamas Madurga, catedrático de Hidrogeología de la Universidad Complutense de Madrid, subraya que del acuífero se extraen cada año 600 hectómetros cúbicos de agua y que apenas repone la mitad; además, la climatología del último decenio ha dado más años secos que húmedos y el 92 sigue esa línea. Llamas arremete contra la manía hormigonil de la Administración: La cuenca alta del Guadiana es la más regulada del mundo. No hagan presas que no ayuden a nadie; atiendan al acuífero de La Mancha Pero desespera de recuperarlo: los bombeos se están haciendo ya desde 350 metros de profundidad porque desde 1975 el nivel freático ha descendido en algunas zonas hasta treinta metros. La lista de bajas que recita el hidrogeólogo es tan lacónica como expresiva: el río Záncara ha desaparecido prácticamente desde 1981; del Riansares y del Cigüela se sigue sacando tanta agua que sus aportaciones al acuífero no llegan y las cuatro zonas húmedas que había en su camino ya no existen; el Coreóles es un recuerdo demacrado, igual que el Azuér, apresado en el embalse La controversia de los regadíos Por lo pronto, este año las extracciones para los regadíos tendrán que reducirse en un 55 por 100. Los agricultores se quejan: De eso tendrían que habernos avisado en octubre, y no hace tres días cuando el que más y el que menos ya ha hecho sus planes Los ecologistas locales lo aprueban: Los agricultores son incapaces de autolimitarse porque, para empezar, las comunidades de regantes tardan años en constituirse, así que debe decidir la Administración apoya Mariano Velasco, de la Asociación Ecologista para la Defensa del Acuífero 23 (Aeda 23) Unos y otros culpan especialmente a los latifundistas, que en realidad no viven de eso y despilfarran mucha agua, mientras que las explotaciones familiares la necesitan para subsistir condena Juan López López, presidente de la Cámara Agraria de Bolaños, una de los pueblos más afectados por encontrarse, como él dice, al borde de la palangana Los ministerios de Obras Públicas y Agricultura y la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha han organizado un grupo de trabajo para examinar tres alternativas: reducir los bombeos a la mitad, a las tres cuartas partes o al cien por cien, con las repercusiones de reconversión que acarrearía cada una de ellas. En última instancia, se buscaría la cofinanciación de la CE; no en vano los culti- Una Mancha húmeda cada vez más seca El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel es, junto con el de Cabrera, el más pequeño de la red estatal: 1.928 hectáreas entre los términos de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real, con otras 5.410 de zona de protección. Declaradas reserva nacional de caza en 1966, un núcleo de 1.812 hectáreas pasó a ser parque nacional en 1973 y, reclasificado como tal en mayo de 1980, ha llegado hasta nuestros días como el último representante de un ecosistema antes ampliamente difundido en la llanura manchega y hoy prácticamente desaparecido en palabras de su directora, María Jesús Sánchez Soler. Lo que confiere a las Tablas su peculiaridad es la confluencia de los ríos Cigüela (o Gigüela) y Guadiana. El primero, un río estacional, de aguas salobres, sulfatadas; el segundo, antes permanente, ahora inexistente, de aguas dulces, carbonatadas. Esta mezcla da lugar a una gran diversidad biológica cuya pirámide arranca en Ja vegetación sumergida, en las algas del grupo Chara, fuente nutricia para muchas especies de aves, como él pato colorado, emblemático de La Mancha. La planta reina en superficie es la masiega, otra importante fuente de alimentación que además sirve de cobertura y base para los nidos. El carrizo, al que la desecación le ha hecho ganar terreno hasta ser considerado invasor la enea, planta típica de este entorno, y el taray, como único representante arbóreo capaz de soportar suelos tan salinizados, completan la flora característica de las Tablas. De las siete especies de peces que se encontraban hace años, subsisten la gambusia, que se importó de Estados Unidos para combatir el mosquito del paludismo, y la carpa, que alimenta a garzas y cigüeñas, entre otras aves, y a la muy preciada nutria, de la que se mantienen en el Parque veinte parejas. Otros mamíferos que se dejan entrever son, además del conejo, el zorro y el jabalí. Pero el valor faunístico fundamental de las Tablas es su variada población de aves acuáticas- especialmente anátidas y ardeidas- con todas las modalidades de estancia: las hay sedentarias, como el siempre presente ánade real, también llamado azulón; de invernada (pato cuchara, ánade rabudo, porrón moñudo, común y pardo) o que acuden a nidificar (pato colorado, garza imperial y real, garceta común, g a r c i l l a cangrejera y buey era, focha o martinete) La cigüeña blanca y negra también vuelan por estos contornos y, entre las rapaces, aguilucho lagunero, cernícalo vulgar, ratonero y milano tensan con frecuencia el aire de las Tablas.