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LUNES 16- 3- 92 CAMPEÓN La tragedia de la jornada A B C 79 mata a un niño en Sarria Barcelona. José Antonio Lorén Hospital Clínico de Barcelona, donde en realidad ingresó cadáver. La Policía ha detenido a Franco V. D. de treinta y nueve años, y a José M. S. de cincuenta y siete, como los presuntos autores del lanzamiento de la bengala. Al parecer, los detenidos no controlaron la trayectoria de salida de la bengala de gran potencia, utilizada por los marineros para hacer señales luminosas, que cruzó casi sin elevación el campo. Un individuo de unos 30 años dispara con una pistola dos bengalas desde el primer anfiteatro Su padre se quemó las manos al querer extraer el proyectil Barcelona. D. C. El colaborador de ABC José María Español, que fue testigo directo del suceso, lo vio así: Fue tan espectacular como desgraciado. Un individuo de unos treinta años levantó una pistola de avisos marítimos desde el primer anfiteatro de la tribuna lateral, situada enfrente del palco presidencial. Trágicamente, sucedió lo que siempre se teme que ocurra ante hechos de esta irresponsabilidad. El energúmeno lanzó dos cohetes que atravesaron toda la anchura del campo de Sarria para culminar su parábola hacia arriba en el segundo anfiteatro de la tribuna de presidencia Supe desde un principio- explica José María Español- que el impacto en el niño sería muy grave, pues observamos como el cohete se estrelló sobre él y la explosión fue horrorosa. El otro cohete lanzado cayó a unos metros y, por fortuna, no hirió de gravedad a nadie, aunque sí afectó a un especiador. De haber caído directamente sobre otra persona se habría producido otro percance igualmente grave El testigo precisa que el energúmeno disparó hacia el público como si fuera un divertido juego Luego- prosigue- vi como su padre sufría graves quemaduras en las manos al intentar extraerle el proyectil. Fue horroroso. El irresponsable que lanzó estos cohetes penetró por el lateral de tribuna del estadio y, como era maduro de edad, no le cachearon nffio Guillermo Alfonso Lázaro, Una bengala, en el segundo anfiteatro, causa la muerte al te 13 arlos, por impacto en el El otro proyectil hiere en el abdomen, pero sin gravedad, a un espectador. Ninguno de los dos es espectador habitual del campo de Sarria y ayer acudieron al recinto españolista con pases que les habían dejado unos amigos. Ambos trabajan en el ramo de la pescadería- pertenecen a la Lonja del Pescado de Barcelona- lo que explica que tuviesen en su poder una pistola de estas características, de las que usan habitualmente los marineros perdidos para indicar su posición en alta mar. La potencia del arma es grande, pues la bengala debe tener mucha fuerza para ascender el mayor número de metros posible. La punta de estas bengalas es de acero. La Policía informó posteriormente de que uno de los dos detenidos tenía en su poder otra bengala de las mismas características que la que causó la muerte a Guillermo. Esta desgracia ha conmocionado a la afición españolista. El presidente del club, José Pardo, que abandonó el recinto deportivo con lágrimas en los ojos, manifestaba nada más conocer la- terrible noticia: Es algo que no tiene nombre. Me pongo en el puesto del padre y no sé qué pensar ni qué decir. A este paso, no se va a poder ir a los campos de fútbol Un espectador que no quiso dar su nombre explicó: Ha sido algo impresionante. Una bengala de señales lanzada desde el otro lado del campo ha sido la causante de todo. Nosotros estábamos en la parte alta de la tribuna. vieja y la bengala procedía de detrás de la tribuna nueva Y el informante anónimo añadió: Además, este criminal no ha lanzado una bengala, sino dos La otra, según el doctor Amigó, médico del Español, alcanzó a un espectador que debió ser atendido por impacto en el abdomen que le ha producido una herida 3- 1: El Español salva dos puntos de oro ante el Cádiz Barcelona. J. A. Lorén Treinta y tres minutos le costó al Español batir el bien cerrado marco del Cádiz en un partido luchado más que jugado de poder a poder, con máxima y coincidente entrega entre ambos. Y es que en Sarria hubo algo más que dos puntos en juego. Lo estaba una plaza de descenso, y el derroche de energías fue la constante del encuentro, aunque prevaleció siempre el dominio del equipo anfitrión, que dispuso de oportunidades para conseguir una victoria más amplia. Inauguró el marcador Escaich (m. 33) en una gran jugada individual; controló el esfé- rico en la frontal del área, se revolvió entre varios defensores y batió a Szendrei con un buen tiro de izquierda. Ya en la segunda mitad un derribo de Oliva a Escaich fue sancionado con penalti (m. 67) que transformó Kuznetsov. Apenas dos minutos después es Mino quien hace falta a Quevedo, e Indio Vázquez marca la pena máxima. Ya en la fase de descuento el Español amplió la ventaja con un gol de Pizo Gómez tras rápida carrera de Mágico Díaz (m. 93) Urío Velázquez, del Colegio Guipuzcoano, dirigió el partido. Mostró dos tarjetas amarillas a Quevedo (minutos 83 y 84) y una a Mino (m. 49) Bernardo (m. 54) Urbano (m. 60) y Francis (m. 78) K Español: Biurrun; Eloy, Galyamin, Mino, Moj, Urbano, Francisco (Mendiondo, m. 90) Kuznetsov, Castillo, Pizo Gómez y Escaich (Mágico Díaz, m. 82) Cádiz: Szendrei; Francis, Oliva, Carmelo Indio Vázquez, m. 41) Mateos, Bernardo, Quevedo, Milanko, Arteaga, Fali y Quico. UNA MUERTE ANUNCIADA Desde que el fútbol dejó de ser el pacífico desahogo de la tarde del domingo, el fenómeno sociológico que crispaba y amansaba, a la vez, a las masas, el espectáculo deportivo por excelencia en el que sólo el alirón del triunfo o el silencio compungido eran la expresión de la victoria o la desilusión del fracaso, los estadios han pasado a transformarse en troneras de pasiones desatadas, nidos de intereses inconfesados, v á l v u l a de escape de frustraciones e impotencias. Tras la apariencia de seguidores acérrimos se ha escondido, a menudo, la provocación de camorristas profesionales; tras algunas peñas, evidentes bandas; tras la supuesta afición, en muchos casos, la simple violencia desatada del caiga quien caiga La escalada de la violencia hacía revolotear la muerte entre las gradas. Cada cual habrá de afrontar su responsabilidad, porque hasta ayer, la falsa algarabía horrísona y belicista de cohetes y bengalas era tan sólo un riesgo inaceptable. Hoy es ya la crónica de una muerte anunciada El Gobierno tiene ia obligación de tomar todas las medidas para impedir que vuelva a ocurrir el suceso que ayer ensangrentó las gradas de Sarria con la muerte de un niño de trece años.