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MARTES 18- 2- 1992 INTERNACIONAL ABC. Pág. 27 Los Doce acuerdan un plan Elfracaso del PS propicia la de ayuda conjunta a la CEI victoria de Le Pen enNiza Preocupación por el Magreb y Oriente Medio Lisboa. José María Moreiro El Consejo de Cooperación Política de la CE, reunido ayer en Lisboa, ha prestado una atención especial entre los asuntos tratados a la situación interna en la CEI, que es de evidente fragilidad y muestra un grave riesgo de conflicto entre las diversas repúblicas, así como a los problemas de Yugoslavia, Oriente Medio y Magreb. Concretamente la situación en Argelia ha determinado el encargo a España de la realización de un estudio sobre el norte de África. En cuanto a la CEI, preocupa la situación existente en Nagomo- Karabaj, por los que se ha decidió impulsar la atención a las antiguas repúblicas soviéticas con la celebración de la conferencia internacional de Lisboa, que tendrá lugar entre los dias 1 y 17 de mayo. Tam 6 bién se utilizará el mecanismo de la CSCE con el mismo propósito. En un inmediato futuro, la ayuda suministrada a la CEI, se tranformará en una cooperación que en los dos o tres años podría alcanzar los 100 millones de dólares. Aunque nada se ha decidido en cuanto al establecimiento de embajadas comunes, sí se ha conseguido un acuerdo para apoyar con un fondo comunitario de 50 millones de ecus la iniciativa tomada por Estados Unidos, Alemania y Rusia para el reciclaje de los tres mil científicos de la ex Unión Soviética, con el fin de que dediquen sus conocimientos en armamento químico, bacteriológico y nuclear a fines pacíficos en el futuro Instituto Internacional de Ciencia y Tecnología. En dicho instituto, Estados Unidos cooperará con 25 millones de dólares, y los expertos de la ex URSS tendrán ocupación asegurada y un salario de mil dólares mensuales. Esta iniciativa, abierta a las aportaciones privadas, impedirá que los conocimientos de estos científicos puedan ser aprovechados por otros países con fines armamentistas. En cuanto a Yugoslavia, se declara la inviolabilidad de las fronteras tanto internas como externas, a la vez que se reclama el respeto a los derechos humanos y los de las minorías; por el momento no se reconocerá ni a Macedonia ni a Bosnia- Hezegovina y, por primera vez, se califica como positiva la actitud de Serbia, lo que será tenido en cuenta a la hora de revisar las sanciones impuestas. Se mantiene el plan de paz de Cyrus Vanee y la Conferencia de Paz de la que se ocupa Lord Carrington, mientras se desea la llegada de los cascos azules lo antes posible. En cuanto a la conferencia de paz para Oriente Medio, los ministros de la CE desean una mayor participación comunitaria, sobre todo en lo concerniente a control de armamento y seguridad. Los Doce han pedido a todas las partes que se abstengan de cualquier acto violento que pueda poner en peligro la Conferencia de Paz. La situación en Argelia ha sido abordada con preocupación y en términos muy diplomáticos, al ser calificada como proceso de transición política El Consejo político ha expresado su deseo de un retorno institucional a la vida democrática. Por otra parte, tras los ardores retóricos que acompañan a un suculento banquete, los entusiasmos se apagan llegado el momento de pagar la factura. Esto parece estar ocurriendo con el presupuesto que la Comunidad Europea ha propuesto para los próximos cinco años, que según Jacques Delors, se limita a traducir en cifras los ambiciosos objetivos de unión política y económica fijados en Maastricht, informa desde Bruselas Francisco de Andrés. Terrible humillación para la izquierda París. Juan Pedro Quiñonero La elección parcial del XIV cantón de Niza ha subrayado facetas desestabilizantes de la ascensión de la extrema derecha, que dobla en votos a los socialistas, aventaja ai centro- derecha por varios puntos, convirtiéndose en fuerza de rechazo contra el Gobierno, mediante un discurso muy marcado por la xenofobia y el racismo. Sin duda, el XIV cantón de Niza no refleja, en absoluto, la realidad del tejido electoral francés, y se trata, sin duda, de uno de los sectores más favorables a la extrema derecha, en toda Francia. Hecha esa salvedad, los síntomas no pueden ser más reveladores. El candidato de la extrema derecha, Jacques Peyrat, consigue, en la primera vuelta, el 37,96 por 100 de los votos. Por su parte, los dos candidatos del centro derecha, Marie- Jeanne Murcia y Richard Giamarchi no consiguen, juntos, más que el 30,87 por 100. El candidato socialista, Paul Culturello, en cuarto lugar, consigue 12,11; y el candidato comunista, Jacques Tiberi, sólo 7,52... Se trata de los resultados, parciales, en un cantón muy favorable a la extrema derecha, en una ciudad muy conservadora, como Niza, en el corazón de la Costa Azul. Sin embargo, la extrema derecha también ha conseguido resultados muy similares en varias localidades del Norte de Francia, y se cotiza con unas intenciones de voto ligeramente inferiores, apenas, en la región Isla de Francia, la más rica del país. Para la izquierda socialista y comunista, se trata de una humillación terrible. En el XIV cantón de Niza, el Partido Socialista consigue en la primera vuelta de una elección parcial tres veces menos votos, mientras que el PCF consigue menos de cinco veces. Para el centro y la derecha la ascensión de la extrema derecha es igualmente grave, porque la extrema derecha les roba una elección exacerbando su discurso electoral. Horas antes de consumarse el voto de la primera vuelta, en Niza, Jean- Marie Le Pen había pronunciado un discurso elogiando las cualidades de comunicador de Hitler... Desde París, Jacques Chirac, Valery Giscard d Estaing, Francois Leotard, Alain Juppe, Michel Noir, todos los líderes del centroderecha, denuncian el discurso maléfico de Jean- Marie Le Pen, considerando impensable ningún acuerdo electoral o postelectoral con la extrema derecha. Sin embargo, los sondeos en Isla de Francia, las elecciones parciales en el Norte y Niza, subrayan bien el alcance del peso electoral de la extrema derecha. Los resultados estrictamente locales de la extrema derecha no son extrapolares al resto de la geografía política nacional francesa. Sin duda, la extrema derecha es una fuerza poderosa, incluso muy poderosa, en algunos enclaves significativos (Mediodía, Costa Azul, Isla de Francia) Pero su implantación en el resto del territorio nacional no tiene las mismas proporciones. La desacreditada primera ministra Edith Cresson declaraba en una entrevista publicada ayer que conseguirá hacer retroceder a Jean Marie Le Pen, explicando incansablemente lo que él es en realidad: un verdadero impostor A la derecha, los principales dirigentes de los partidos tradicionales repiten constantemente que sin los socialistas el Frente Nacional no sería nada. El antiguo ministro del Interior, Charles Pasqua (neo- gaullista) afirmaba en Niza que el presidente Mitterrand y Le Pen son compadres: los dos persiguen el mismo fin el debilitamiento de la derecha tradicional. LEPEN Aun esperado, el triunfo de Le Pen en la elección de Niza ha desbordado todas las previsiones al alcanzar casi un 38 por 100 de los votos, relegando a la segunda y tercera posición al centro derecha y triplicando el porcentaje del partido socialista gobernante. La humillación de la izquierda socialista y comunista es patente. El descrédito del mitterrandismo alcanza niveles inéditos. Pero es una pésima noticia que la crispación contra el socialismo se canalice a través de un vehículo de tan dudosas credenciales democráticas. Como ha denunciado el neogaullista Pascua, en busca del debilitamiento del centro derecha, los socialistas no han dudado en beneficiar objetivamente al Frente Nacional con sus insinuaciones en favor del sistema proporcional. El genio de la botella, destapado por la insensibilidad socialista hacia los argumentos esgrimidos por la extrema derecha- xenofobia, inseguridad, nacionalismo puro- se proyecta amenazadoramente en la escena francesa. Hay que desear y confiar que estos resultados de Niza tengan sólo el significado de una advertencia y que los líderes del centro derecha democrático acierten a mantener en las esclusas del sistema la marea antisocialista que anega Francia. Una nación democrática funciona bien si triunfa la moderación, es decir, el centro derecha y el centro izquierda, quedando reducidas a diminutas minorías la extrema izquierda y la extrema derecha. El éxito de Le Pen es una mala noticia para la democracia en Francia.