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22 A B C OPINIÓN DOMINGO 16- 2- 1992 Panorama OLLA DE VACA N efecto, amigo mío- le explico a Ramoncito- El carnero es el macho de la oveja. Un artiodáctolo rumiante no- destinado de ordinario a la reproducción, sino a la obtención de carne y lana. Es, pues, un animal muy útil que puesto a tener cuernos, los prefirió huecos, angulados, estriados transversalmente y, para hacerlos más bonitos, (o, simplemente, para soportar mejor su condición de cornudo) arrollados en espiral, que, aparte de todo, quedan siempre más discretos. -Que Dios me perdone, Ramón- continúo diciéndole- y que me perdonen los íberos de antaño por lo que voy a decirte, pero el carnero que está fotografiado en mi viejo diccionario, con sus cuernos en espiral, tiene un no sé qué de Dama de Elche. ¿Te ríes? ¿Quieres que te lo enseñe? -De lo que yo quería hablar hoy- dice mi amigo- no es de arqueologías o de. cornamentas, sino de gastronomía. Concretamente quería hablarte del carnero verde, que es el nombre de un guiso que se compone de perejil, ajos, tocino, yemas de huevo y especias finas, aparte, obviamente, del correspondiente carnero. Y quería hablarte también de la famosa olla de Don Quijote. Una olla, por cierto, con algo más de vaca que de carnero. Porque las buenas ollas, amigo mío, se hacían con vaca y carnero. Vaca y carnero, olla de caballero decía el refrán. -Pero, ¿por qué, en la olla de Don Quijote, había más de vaca que de carnero? -l e pregunto. -Porque en aquellos tiempos- m e responde Ramón- la carne de vaca era algo más barata que la de carnero y la hacienda de Don Quijote, recuérdalo, era más bien escasa. ¿Y cómo sabes tú eso? -sigo preguntándole- ¿Cómo conoces los precios que regían en aquellos tiempos? -Basta con escuchar lo que nos dice Lope de Vega por boca de su Gerarda en La Dorotea Pero bolbiendo a mi combidada, he aquí la holla: una libra de carnero, catorze maravedís, media de baca, seis, son veinte; de tozino, un quarto, otro de carbón, de peregil y cebollas dos maravedís, y quatro de aceitunas, es un real cabal... -Me sorprende esa ortografía tan arcaica- observo- Sobre todo me sorprende esa olla con hache. Sabía, eso sí, que esa voz latina había dejado descendencia en todos los romances y que del castellano pasó al portugués olha con el significado de guisado. Pero te confieso que esa hache me ha cogido por sorpresa... Javier TOMEO E Cosas que pasan: EL PRÍNCIPE DEL ZAIRE H ASTA la fecha, que se sepa, la República del Zaire, antes Congo Belga, no ha sido tierra generosa en la producción de príncipes. El cazador Jerome Burton Jr. especialista en captura de mandriles vivos con destino a los zoológicos, en su libro The Belgium Congo. Souvenirs of a paradise El Congo Belga. Recuerdos del paraíso menciona repetidamente al príncipe Akawata Bulumba, jefe de una tribu de indígenas con la que Burton Jr. mantenía muy productivas relaciones. Según parece, los subditos de Akawate Bulumba sobresalían por su extraordinaria astucia en los recechos de mandriles, y con su colaboración los encargos de los zoológicos se cumplían puntualmente. Pero sucedió que el hermano menor del príncipe Akawata Bulumba, el también príncipe Obongo Bulumba, se hizo inesperadamente con la lealtad del brujo y dio un pequeño pero cruento golpe de mano, que terminó con la vida de Akawata y con el negocio del bwana Burton Jr. al que dejaron el culo, a fuerza de patadas, precisamente como el de un mandril. El actual paradero y estado de salud del príncipe superviviente, el malvado y ambicioso Obongo Bulumba, no se conocen, y dado que en el Zaire no hay ningún Juan Balansó y sí algún Mobutu, las esperanzas de encontrar a su alteza son más bien escasas. Pero no todo está perdido para el prestigio principesco del Zaire. Allí, en la ciudad de Costermanvilie, nació Víctor Brimeyer, que, tras una larga carrera de farsante, usurpador y estafador, ha llegado a dominar su fantasía y creerse en verdad nieto de la Gran Duquesa María de Rusia, bisnieto del Zar Nicolás II y príncipe de Anjou, con el nombre de Alexis, para más datos. Como Alexis de Anjou fue recibido y agasajado en la recoleta corte lentejil de Mona Jiménez, donde le abrumaron de cortesías yreverencias. Gracias al apoyo moral de la gran duquesa Mona, prima en tercer grado de la princesa- como dice Terenci MoixSofía de Jabugo, la fama de Alexis vuela sobre las fronteras y llega hasta Serbia, donde Vojislav Seselj, comandante de las guerrillas antitodo, le ofrece la corona de Krajina y el trono del zar Lázaro. Y Alexis, que de verdad se cree Alexis, recibe en Ordesa a la delegación serbia y suelta un vibrante discurso, grabado en Betamax, en el que asegura y reconoce que su corazón sangra al asistir a los sufrimientos del pueblo serbio y que está dispuesto a ejercer como prestolonaslednik y gran voivoda de Serbia. Y cuando su corazón, ya cicatrizado, deja de sangrar por el sufrimiento del pueblo serbio gracias al pedo de vodka que se agarra para mitigar el frío de Huesca, aparece la periodista de ABC Cristina López Schlichting y le dice al comandante serbio que se vaya a buscar un zar a otra parte, porque el tal Alexis de Anjou ni es Alexis, ni es de Anjou, sino del Zaire, y entonces el serbio, que mide dos metros y parece que se va a comer el mundo, casi se echa a llorar. Y a esto el jefe de protocolo de Alexis de Anjou, un tal Emilio Lobero, que asimismo ejerce de jefe de producción del Canal Blanco de Jaca- e l mismo que graba en Betamax la efeméride- fracasa en su intento de vender las imágenes de la solemne ceremonia a las televisiones privadas, quedándose con el falso príncipe y el vídeo, y muy probablemente con la factura del hotel. Y el comandante serbio que se va, Alexis que retorna a la corte de Mona y el Zaire que recupera a su único príncipe. Todo termina bien. Sólo falta, como sueña Antonio Burgos, que a Gunilla von Bismark le ofrezcan la corona de los chechenos. Que a este paso se la ofrecerán. Alfonso USSÍA