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26 A B C NACIONAL SÁBADO 1- 2- 1992 El Jardín LA CEOE, EN BABIA ENGO una pelota de plata china que canta como un cascabel y que trae buen baji o buena suerte, según una leyenda amarilla que no se cumplirá, como pasa siempre con lo bueno esperado que no llega jamás. Por ahí sigue navegando el maxi España 92 de derrota en derrota desde que Leopoldo Calvo Sotelo, su inspirado talismán, abandonó la embarcación. Excusas miles, para un proyecto de muchos miles de millones: que roló el viento, que una encalmada, que dieron la salida cuando tomaban café, que se nos cayó el ancla o que se olvidó el spy en la lavandería. r Cuaderno de notas LA ESTRATEGIA DEL MAL MENOR NTRE los muchos actos perversos que se cometen en la vida política ha existido uno muy reciente cuya intrínseca maldad ha consistido en el intento de enfrentar a la derecha política con la derecha económica. Los dirigentes del PSOE han comisionado a José María Benegas para que lance el mensaje desde una tribuna pública y el tercer hombre del partido se ha prestado a ello con el mayor de los entusiasmos. Por supuesto que no ha reparado en la contradicción que el propio PSOE alberga cuando se enfrenta en guerra interminable con su izquierda social. Pero esta circunstancia no les preocupa demasiado porque lo esencial es mostrarse ante la sociedad española moderada como una especie de esperanza- entre rosa y amarilla- frente a una presunta incompetencia conservadora. Y en tal sentido son capaces de vender como mérito su propio sacrificio político y ofrendarlo en el altar de la sensatez. La maniobra es vieja. Es cuestión de repetir, cuantas veces haga falta, que en la derecha existe una crónica crisis de liderazgo. En realidad, los felipistas no se han acostumbrado al dorado exilio gallego de Fraga. Les venía bien su presencia en la calle de Genova. Pudieron decir de él que la derecha económica le acosaba y perpetraba su caída. Pudieron especular a gusto con las objeciones de la CEOE a la línea política y estratégica de don Manuel. Estaban perfectamente informados de ciertas conspiraciones empresariales antifraguistas que habrían podido cristalizar si el candidato para el golpe de mano hubiese sido un personaje más convincente y resuelto que Carlos Ferrer Salat. Pero al felipismo no le interesaba profundizar en esa brecha porque Fraga representaba la oposición ideal, la oposición que jamás ganaría. Ahora la situación es otra. No porque Aznar ofrezca un claro perfil de vencedor electoral, sino porque el PSOE, y Felipe González con él, han entrado en una curva de des T Fernández Ordóñez La cosa es mucho más sencil a. No. se le pueden pedir peras al castaño, aunque aquí en seguida nos montamos en la euforia nacional, y venga festejos y falsos triunfos nacionales en una ridicula grandeur que un día nos pondrá en nuestro sitio, cuando desaparezca el megalómano que habita en el palacio de la Moncloa rodeado de plantas enanas para resaltar como Gulliver en el país de los liliputienses. De momento, el Madrid Cultural de 1992 es un fracaso rotundo, entre otras cosas porque nadie sabe en qué consiste ni cuál es su acto cumbre o su espectacular convocatoria, ni nada de nada, y, además, mucho me temo que esto es lo mejor. Pero siendo los políticos propicios a su propio esplendor y devaneo me ha extrañado mucho la euforia, la docilidad y la resignación con la que los señores de la CEOE se piensan tragar lo que queda de 1992 hasta que el 93 del mercado único se los trague a casi todos ellos, como escrito está en alguna parte. Si, por lo que parece, ahora se descubren los peligros comerciales y financieros europeos de 1993, pues malo, porque tiempo han tenido de ver lo que se venía encima de todos ellos. Pero entre langostino y langostino, en comidas privadas y en otras con el poder político, se les ha llenado a todos la boca de la palabra Europa y ya veremos cuando lleguen las próximas rebajas de enero, como están llegando los créditos más baratos y los productos menos caros de otros países. Ya veremos las quiebras en cadena y los saldos de empresas que se venderán a multinacionales a porrillo en cuanto baje un poco la peseta. Con pequeños matices y llamadas de atención, de prudencia y de responsabilidad, José María Cuevas ha venido a decir lo mismo que Carlos Solchaga, o que Paco Fernández Ordóñez, o que Abel Matutes, o que cualquier otro orador. Diferencias sobre política económica interna y todos como borregos hacia el mercado único, cuanto antes mejor, y si le metemos cuatro puntazos al cinturón de los españoles y tres cuartos de baño más al chalé de Boyer, mejor. Igual incluso cogemos billete en el tren de gran velocidad europeo. El AVE de la unión monetaria, y a los pequeños y medianos empresarios que les den dos duros, a los grandes que les den tres y a los banquetes, cuatro, y cerramos el trato y la definitiva colonización de España. Eso sí: parados, unos cinco millones, que es como se está mejor. Me esperaba yo, ingenua de mí, al menos una protesta contra el entreguismo europeísta. Algún discurso de rebelión antes de que sea demasiado tarde. Alguna voz de alarma, pero no. E Carlos Solchaga ¿Quién se atrevería a manchar el nombre de Europa en defensa de los intereses nacionales? Pero, ¿no ve, buena mujer, a los pobres neutrales y a los del Este llamando a la puerta de Bruselas pidiendo limosnita, por favor? ¡Ah, Inglaterra! Ésa es harina de otro costal. Y Dinamarca, Portugal, Irlanda y Grecia son pequeños. España vale mucho más y nuestros empresarios son los mejores, los sindicatos, los más competitivos, y nuestro Gobierno, con Felipe, Narciso, Mariano y Carlos, un cañón. ¡Viva la CEOE! ¡Caminemos todos juntos y por Europa al cierre de empresas y a la colonización! Aurora- RAYÓN gaste y decadencia que va enlazada a la escasa ejemplaridad del partido y a las perspectivas nada rosáceas de la integración, sin posible marcha atrás, de España en la Europa unida. Adelantarán, con seguridad casi completa, las elecciones generales para asociar los fulgores del mágico 92 con la insensibilidad del ciudadano ante lo que promete una Europa implacable a una España desguarnecida. En estas circunstancias, explotar a fondo la teoría del mal menor socialista es un ardid o una astucia política explicable. Una maniobra que difícilmente va a desbaratar la ETA organizando un 92 caótico. No hay que descartar los diálogos profundos. Conviene quizás otorgarle a esa reciente fotografía de los dirigentes batasunos ante la entrada del palacio de la Moncloa una significación extrasimbólica. La sucesión de Felipe González está probablemente decidida, pero no su eliminación acelerada como cabeza de cartel. Los herederos catalanes necesitarán de su último viático político, la sonrisa cautivadora del González que se despide sin decirlo. Luego, ¿por qué no pensarlo? vendrá Narciso Serra del brazo de Miguel Roca, por mucho que Jordi Pujol haya dicho hace pocos días en Madrid que ellos, los de Convergencia i Unió, no se parecen en nada a los nacionalistas vascos. Por supuesto que en Cataluña no darán facilidades, pero aceptarán todas las que Madrid les ofrezca. El reencuentro Serra- Roca, que vendría a ser la reconstrucción magnificada de aquel despacho jurídico y de gestión que ambos condujeron provechosamente en Barcelona, hallaría en la Moncloa un fascinante escenario. La verdad es que no deben sorprender demasiado las concupiscencias políticas de Mario Conde y la posibilidad de su entendimiento final con ese Aznar necesitado de algún brazo auxiliar frente a los abanderados del mal menor Lorenzo CONTRERAS