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JUEVES 31- 10- 91 CONFERENCIA DE PAZ EN MADRID -Texto íntegro del discurso del presidente de la Unión Soviética- ABC 31 Gorbachov: apoyo total al nuevo orden de Bush Una paz sólida presupone la realización y el respeto a los derechos del pueblo palestino Hoy se demuestra que de la guerra del Golfo hemos sacado las debidas conclusiones Madrid chov, en la sesión solemne de apertura de la Conferencia por la Paz en Oriente Medio, que fue aplaudido vigorosamente por todas las delegaciones presentes y los observadores que asisten en Madrid a las sesiones de la reunión internacional durante los días previstos para esta cumbre sobre Oriente Medio en España. emprendido nosotros y los americanos con este fin significa que de la guerra del Golfo hemos sacado las debidas conclusiones. Nuestra participación conjunta en la solución se mueve por el deseo de prestar buenos servicios y no, desde luego, de imponer desde fuera unas decisiones que vayan a contrapelo, en contra de los intereses naciónales de los Estados de la región. Las nuevas relaciones USA- URSS han permitido abrir este proceso Un llamamiento a la reflexión, un recuerdo a las dificultades por las que pasa la URSS, un reconocimiento a la labor desplegada por los Estados Unidos y un voto por el nuevo orden mundial que comienza a despuntar son los puntos claves en torno a los cuales giró el discurso del presidente soviético, Mijail GorbaMijail Gorbachov, que tomó la palabra en último lugar, después de que hablase el presidente del Gobierno, Felipe González y el presidente norteamericano, George Bush, se dirigió al atril y en medio de la expectación de las delegaciones presentes comenzó su discurso cargado de buenas intenciones, y en el que mantuvo una postura calculadamente distante del conflicto. El presidente soviético dejó bien claro tras sus palabras la intención de la URSS de no interponerse de ninguna manera en el desarrollo de la Conferencia y de ofrecer todos los medios a su alcance para que esta llegue a buen fin. Mijail Gorbachov hizo uso de la palabra durante unos veinte minutos y su discurso rezumaba por todas partes el cambio político e ideológico en el que se debate la URSS de 1991. Excelentísimo señor Felipe González, excelentísimo señor George Bush, señoras y señores: Labor conjunta Pues oien, como resultado de múltiples esfuerzos bilaterales y multilaterales, a las partes en conflicto se les ha dado una señal. Se necesitan negociaciones, se necesita una labor conjunta para encontrar un balance realista, sólo sobre el cual se puede construir una paz duradera. El día de hoy nos abre una posibilidad única y sería totalmente imperdonable dejarla pasar. En el éxito estamos interesados todos y no solamente porque en nuestro tiempo los derechos del pueblo, de la nación y del hombre son una base universal del orden mundial nuevo reconocido por todos, sino también porque es un problema urgente y candente. El Oriente Medio es una de las regiones más saturadas de armamento. Aquí se acumulan armas mortíferas, tecnología nuclear y se encuentran también otros medios de aniquilación masiva. La preocupación es totalmente justificada, y la comunidad internacional está en su derecho de esperar de la conferencia unas decisiones tales que la liberen de esta preocupación, Creo que la garantía del éxito no es buscar la victoria de una parte sobre la otra, sino conseguir una victoria común sobre este cruel pasado. Se trata, precisamente, de la paz y no simplemente del cese de la guerra. Y una paz sólida presupone la realización y el respeto de los derechos del pueblo palestino. Agradecimiento Quisiera también empezar por expresar el reconocimiento a nuestros anfitriones, al Rey de España y a su Gobierno por la invitación a celebrar esta conferencia tan importante para todo el mundo en Madrid. Sería difícil elegir un lugar más acertado desde el punto de vista de prestigio y de autoridad de un país, así como desde el punto de vista geopolítico. Yo saludo aquí al presidente de Estados Unidos de América, a las delegaciones árabes y a los observadores. A la delegación israelí a los representantes de la Comunidad Europea y del secretario general de la ONU. La misma composición de esta conferencia y su carácter y objetivo son testimonio de que estamos participando en un importantísimo acto de la nueva política mundial. El camino hasta aquí está sembrado de miles de víctimas, de destrucción, de desgracia de los pueblos. Está marcado por el odio y las crueldades, y a menudo ha tenido momentos cruciales que guardaban la amenaza de una explosión universal. Este es el conflicto más largo de la segunda mitad del siglo XX y lleva en si la pesada marca de la guerra fría. Y sólo después de que hemos terminado con ella se ha hecho posible y alcanzable el cese de este conflicto. Sin embargo se necesitaron enormes esfuerzos para poner en marcha el proceso de regulación. Aquí se ha reflejado el enorme potencial de buena voluntad y de responsabilidad de hombres de Estado, de políticos, de todos aquéllos que están involucrados en la resolución de este problema universal. Se trata pues de una región de donde proceden raices de una civilización y una cultura milenarias donde se encuentran los intereses vitales de la comunidad internacional actual. Donde viven unos pueblos cuyo genio ha alcanzado las más altas cumbres del espíritu humano. No puedo pasar por alto el papel de las dos potencias cuyos presidentes están ahora aquí en calidad de copatrocinadores de la conferencia. La historia lo ha dispuesto de manera tal que de no haber habido mejoría, -y después unos cambios radicales en las relaciones soviético- americanas tampoco habrían sido posibles esos cambios cualitativos en el mundo que nos permiten ahora hablar de un período totalmente nuevo en la historia mundial. Este movimiento, en esta dirección, ya se ha iniciado. Esperanza real El hecho de que haya aparecido una esperanza real de solución al conflicto árabe- israelí se puede entender solamente en este contexto. La colaboración de las dos potencias y de otros miembros del Consejo de Seguridad fue totalmente imprescindible para detener la agresión contra Kuwait, para confirmar la eficacia de los nuevos criterios en las relaciones internacionales y tras esto, tal y como convinimos con el presidente Bush en nuestro encuentro a principios de septiembre del año pasado en Helsinki con motivo de la guerra del Golfo, se inició un esfuerzo conjunto, enérgico, para la solución de este conflicto de Oriente Medio. Y todo lo que hemos Relaciones con Israel Hemos restablecido las relaciones diplomáticas con Israel. Su ausencia, en un ambiente de profundos cambios democráticos en nuestro país y también en la arena internacional, en unas condiciones de cuando se había iniciado un proceso real de regulación de la crisis del Medio Oriente, se había convertido, simplemente, en una falta de sentido. No tenía sentido alguno. Esperamos, procuramos, que esto redunde en provecho de nuestros pueblos y también de todo el mundo árabe. La paz en el Medio Oriente es un bien para todos. El potencial de esta región es enorme. Orientado hacia la creación permitirá no solamente resolver los problemas de los pueblos que viven aquí sino también convertirse en un punto de apoyo del progreso y bienestar mundial internacional. Tenemos qú liberar- Sería difícil elegir un lugar más acertado que Madrid desde elpunto devista de su prestigio y autoridad