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X ABC ííícrarío -Biografía- 19 de octubre 1991 Viajes- Madariaga, ciudadano del mundo Carlos Fernández Santander Espasa Calpe. Madrid, 1991. ¿16 páginas, 2.450 pesetas En los confínes del mundo Lawrence Millman Traducción de Ángela Pérez. Edhasa Barcelona, 1991. 188 páginas, 1.700 pesetas ECUERDO una viñeta cómica aparecida en este mismo diario a comienzos del verano; en ella una joven pareja decidía pasar sus vacaciones en un país tercermundista por ser éste el único lugar con capacidad de sorprender al reunir requisitos tales como inestabilidad política, inundaciones, terremotos, malaria, paludismo... Ciertamente, los países exóticos ejercen un atractivo especial para I viajero, ignorante de que la capacidad de sorpresa también puede encontrarse en lugares tan civilizados como Noruega, islas Feroe, Canadá, Islandia, etcétera. Esta es la realidad que nos descubre la obra En los confines del mundo (un viaje a los lugares más remotos del Atlántico Norte siguiendo la ruta de los vikingos) La obra se enmarca dentro de la pura tradición de la literatura de viajes, por desgracia caída en el olvido en parte debido a la proliferación de las prácticas guías, pero ello no es óbice para negarle su valor artístico. A fin de cuentas, y aun admitiendo disparidad de criterios, literatura de viajes es, entre otras cosas, El cielo protector de Bowles, e incluso Fiesta de Hemingway. ¿Acaso serían los Sanfermines lo mismo sin la propaganda de la novela? C ONSTITUYE un verdadero escándalo el que una figura máximamente destacada de la vida y de la cultura españolas de este siglo, como lo es la de Salvador de Madariaga, haya sido y sea objeto de una de esas conspiraciones de silencio tan frecuentes entre nosotros por parte del estamento intelectual, en el que un hombre que brillara internacionalmente en los más variados campos- fue ingeniero de Minas, alto funcionario de la Socie- Salvador de Madariaga dad de Naciones, ministro, periodista, ensayista, dramaturgo, novelista, historiador, memorialista, poeta -y que fuera propuesto varias veces para los premios Nobel de Literatura y de la Paz no exista, a efectos prácticos, para los actuales representantes oficiales y oficiosos de nuestra cultura. Por sup u e s t o M a d a r i a g a cuenta con muy numerosos lectores españoles- las ediciones de sus libros se multiplican- y, de vez en cuando, alguien hace una referencia a él en las páginas de algún periódico, pero esto último sólo sirve para poner de manifiesto la magnitud del escándalo antedicho: como ocurre tantas veces, también en este caso nuestros intelectuales, hablando en términos generales, desempeñan su actividad cultural de espaldas a la opinión pública, contra ella, y por causas que no son ni intelectuales ni culturales. un deporte para todos- Por último, Madariaga fue un español que escapó de los esquemas fratricidas a los que durante años y años se sometiera la mayoría de los españoles, y ello, que le hizo ganar en universalidad- Ha muerto uno de los españoles más universales de la historia contemporánea española escribió The New York Times en 1978- sin merma de su inequívoca y apasionada españolidad, dio pie para que los tontos de siempre, tan incomprensiblemente influyentes entre nosotros, lo consideraran como no español a efectos prácticos. Madariaga pertenece al grupo reducidísimo constituido por aquellos españoles que consiguieron trascender el drama nacional abierto a finales del siglo XV por la política mal llamada unificadora de los Reyes Católicos. Al pretender fundamentar la unidad política de sus reinos en una unificación totalitaria de las conciencias, Fernando e Isabel provocaron el surgimiento de una oposición, más o menos secreta y subterránea según las circunstancias, a la que España debe buena parte de sus logros mayores en los campos de la cultura y de la religión, en el plano de la lucha por la justicia, durante los últimos cinco siglos. Lamentablemente, esta oposición rara vez acertó a afirmarse haciendo abstracción de aquello a lo cual se oponía, lo que fue causa de que casi siempre se desarrollara en función de las iniciativas de sus contrarios, a remolque de éstas. Madariaga, y muy pocos otros más, lograron distanciarse del conflicto fratricida que vedara durante siglos la homologación de España con la Europa más avanzada y progresiva. R Lo que se impone ahora, sin embargo, no es instalar a Madariaga en el panteón de hombres ilustres de nuestro país, sacralizándolo y limándole así sus garras, sino sacar el El ninguneo sistemático de que es vícmáximo provecho de su andadura vital y de tima Madariaga se debe a motivos muy variasu obra, mediante la reconsideración y la redos, que pueden sintetizarse como sigue. valuación de ambas. En este sentido, la apaAnte todo, está el hecho de que Madariaga rición de Madariaga, ciudadano del mundo fue siempre un hombre independiente, lo que se produce en el momento oportuno: las nuen España no se perdona: aquí hay que permerosas citas de Madariaga que en esta biotenecer a un grupo, familia o capillita si se grafía se hacen, el recuento esquemático de quiere existir públicamente, digan lo que disu evolución vital e intelectual que en ella se gan en contra los defensores de la tesis del ofrece, la referencia a algunos de los grandes individualismo español. Viene luego otra cirproblemas y conflictos de nuestro tiempo ante cunstancia paradójicamente negativa: te de que Mad- ariaga- -ttMefa t- gr an- éx- it -n el ex- los que Madariaga toraá- partido- puedéiv des pertar el interés del lector por este autor que, terior, lo que no podía dejar de provocar el almuerto hace sólo trece años, comenzaba, no zamiento en su contra de las espadas de la obstante, a ser olvidado. envidia española. Seguidamente nos encontramos con otro dato que también jugó en su Aparte de su oportunidad, los valores de la contra: era un liberal a ultranza que tuvo la presente obra no son grandes. Fernández osadía de combatir por igual los totalitarismos Santander utiliza con exceso los libros más o de derecha y los totalitarismos de izquierda, menos autobiográficos de su biografiado, lo que hizo que los representantes de unos y aporta mucha información banal- -nos inde otros, y los tibios compañeros de camino forma, por ejemplo, de que Delibes le envió de todos ellos, se revolvieran contra él. Mauno de sus libros con una dedicatoria, y por dariaga fue, además, un hombre muy culto intermedio de quién lo hizo, lo que para mí que, a diferencia de la mayoría de los homcarece de significación- omite toda referenbres muy cultos de nuestro país, siempre recia sobre datos que nos hubiera interesado presentó un papel beligerante en la vida políconocer- ¿por qué, por ejemplo, el presitica de cada día, lo que suscitaba terribles dente Hoover recibió a Madariaga con frialcomplejos de inferioridad en el común de los dad cuando éste le presentó sus cartas creintelectuales- d e tonto en siete idiomas lo denciales como embajador de la recién instrató el almirante Carrero Blanco haciéndose taurada República? se mantiene siempre eco del tonto en cinco idiomas con que caen la superficie y no nos proporciona claves racterizara a Madariaga un hombre del bando para entender el comportamiento y las actituopuesto al suyo, y no precisamente militar: des de Madariaga. Eduardo Ortega Gasset; y denostar su supuesta pedantería se convirtió muy pronto en Leopoldo AZANCOT El recorrido que se nos propone en el libro comienza en Noruega, continúa por las islas Shetland, las islas Feroe, Islandia, Groenlandia y finaliza en el Nuevo Mundo, Canadá, hasta donde llegó siglos antes de Colón, según Millman, un vikingo llamado Bjarni Herjulfsson en busca de madera para sus naves. Sea o no cierto el dato, no se puede negar un manifiesto rigor histórico en su conjunto en lo referente al estudio de las costumbres vikingas que sirven para ilustrar la narración del presente. El libro relata las vicisitudes del viaje, haciendo especial hincapié en una serie de detalles anecdóticos ciertamente significativos. En su conjunto, el lugar que más sorprende son las islas Feroe, donde por ley no están permitidos los bares ni el comercio de alcohol- l a capital, Tórshavn, la considera el autor la segunda ciudad más aburrida del mundo a continuación de Guaranda (Ecuador) -y donde cazan una especie de ballenas, que no- cer- fen- peligro de extinción, acorralándolas- en Hos fiordos. La narración de na- de- estas- eaceffas- de- -ballenas- f nda drap en Midvagur es digna del propio Melville y la posterior fiesta grindadansur donde los lugareños llevan su propio alcohol hecho de patatas y bailan danzas ancestrales sin que intervengan instrumentos musicales, digna del propio Miller. También maravillan las plagas de mosquitos en el Ártico, de donde, según una leyenda vikinga, proceden; y, sobre todo- ¿será cierto? el honor que se le hace a un esquimal si el extranjero se acuesta con su mujer, ¡obviamente si ella lo desea! Pero el encanto de la narración lo encontramos en la descripción de los paisajes y personajes que se encuentra el viajero. Los primeros, gélidos y salvajes; los segundos, cálidos y hospitalarios. Las historias y vivencias de algunos los asemejan más a seres de ficción que a personajes reales. No es de extrañar que Millman afirme: Uno de los objetivos de viajar es evitar a toda costa el destino final. José Antonio GURPEGUI