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VIERNES 18- 10- 91 OPINIÓN ABC. Pag. 17 CAUTIVOS DEL VOTO C ADA día está más generalizada la sospecha, cuando no la certeza, de que lo que debería ser una política de solidaridad social con los trabajadores que han perdido su empleo, o no han encontrado su primer puesto de trabajo, se está convirtíendo en una fórmula de captación de votos. En estas páginas hemos, denunciado en numerosas ocasiones hechos y datos concretos que avalan la convicción de que en algunas Comunidades autónomas el fenómeno del voto cautivo es una evidencia incontestable: con la complacencia de los gobernadores, con la demagogia de los alcaldes, con la pasividad del INEM, lo que debería ser un instrumento compensador de situaciones carenciales, transitorias, se ha convertido en un subsidio concebido y gestionado como instrumento de contraprestación. Lo que en tiempos de Romero Robledo podría haberse entendido como un indigno comercio con la ignorancia y la miseria se ha transformado ahora en una abominable coacción porque, sobre todo en Andalucía, voces interesadas se encargan de propalar que los subsidiados serán observados cuando introduzcan sus papeletas en las urnas, como si no fuera suficiente con ese agradecimiento visceral que cabe esperar de quien todo se lo debe al que nos da el cuscurro Que ahora se haga público que el déficit del INEM va a obligar a la dotación de un crédito extraordinario no hace más que añadir dramatismo y vergüenza a un fenómeno que nonos cansaremos de denunciar: es inadmisible la política de la Administración central, las Autonomías y las Corporaciones locales que defraudan a los ciudadanos contribuyentes, destínand. o sus impuestos no a la promoción del empleo, sino al fomento de la permanencia en el paro; es abominable relegar al ciudadano a la condición de subdito; es ilegítimo utilizar el poder para comprar votos. El principio de solidaridad con quienes se han visto afectados por la renovación tecnológica, la asistencia a trabajadores sin formación específica en actividades que tienden a desaparecer ante los cambios impuestos por la sociedad postindustrial; la contraprestación al servicio de unos pocos, frente al progreso general, no tienen por qué identificarse con el subsidio como política y el voto cautivo como consecuencia. Lo que la sociedad moderna espera de sus gobernantes no es la garantía de percibir un subsidio insuficiente ante cualquier circunstancia adversa, sino la posibilidad de encontrar un empleó digno según las diversas capacidades de cada cual! Nada cabe objetar al avance en la cobertura del desempleo, a la ampliación y mejora de las jubilaciones y prestaciones sociales agrarias y de todo tipo: representan un esfuerzo común para la protección social que los Estados modernos deben potenciar al máximo. Pero las maniobras políticas cuya única finalidad es la captación de votos desbordan ya la c a p a c i d a d de asombro de los más curtidos expertos en triquiñuelas electorales, y rebasan el límite de lo socialmente tolerable para adentrarse en la sima de lo políticamente inadmisible. Por si no fuera suficiente el pago de peonadas no trabajadas; por si no bastara que el INEM de Granada enviara cartas a quienes esperaban cobrar el seguro de desempleo agrario, anunciándoles, justamente unos días antes de las pasadas elecciones municipales, que les será abonado un anticipo sobre la expectativa de su posible d e r e c h o ahora resulta que los gestores del INEM enmiendan la plana a los Presupuestos y anuncian a los legisladores y al propio Gobierno que necesitan 200.000 millones más, no como explicaría el Gran Capitán para picos, palas y azadones sino simplemente para gastos sociales que es como ahora llaman a la vergonzosa actividad de dar una subvención para recibir un voto. EL TERROR EN DIRECTO N oficial del Ejército asesinado y c u a t r o personas- t r e s adultos y una niña- gravemente heridas, con atroces mutilaciones casi todas ellas, es el glorioso parte de bajas que ETA puede ofrecer a sus se- guidores para exaltación de los sentimientos independentistas. ETA golpeaba con unas acciones que resumen paradigmáticamente la metodología y los objetivos del terrorismo. Primero, la elección de Madrid, sabedores de que la capital confiere un plus de resonancia a los crímenes que la tienen como escenario: que las alteraciones de la normalidad urbana crecen exponencialmente en la metrópoli, y que la anonimía de la gran ciudad actúa como un factor de encubrimiento. Segundo, el procedimiento alevoso de los artefactos adosados a los coches, que e x c l u y e c u a l q u i e r riesgo para los terroristas, presumiblemente lejanos del escenario de su hazaña. Y, tercero, la elección de las víctimas- u n jefe y un oficial del Ejército, una modesta funcionaría administrativa de la Policía- no en razón de ninguna singularidad de sus biografías ni de la relevancia de su rango, sino por su mera pertenencia a corporaciones- -las Fuerzas Armadas, la Policía- especialmente consagradas a la defensa del interés general y con un valor e m b l e m á t i c o de la comunidad nacional, contra la que el independentismo, terrorista o no, atenta. En fin. la búsqueda intencionada de muertes infantiles. En la labor de seguimiento e identificación de sus víctimas, los etarras hubieron de conocer itinerarios y costumbres. La circuns- U Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Subdirectores Joaquín VBa. Santiago Castelo. José Javaloyes. Francisco Giménez- Alemán Manuel Adrio. Joaquín Amado. Tomas Cuesta Subdirectores: M. Ramírez. J J. León Jefes de Redacción: A. A González R Gutiérrez. 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La presencia de unas cámaras de TV, atraídas por el primero de los atentados, ha permitido disponer de unas atroces imágenes, tan difíciles de contemplar sin espanto como aleccionadoras del horror del terrorismo y del sufrimiento de sus víctimas. Hemos visto casi en directo cómo una madre y una hija, dispuestas a reanudar en su utilitario la rutina de sus jornadas laboral y escolar, se. veían abruptamente convertidas en muñones sangrientos, en troncos estupefactos a los que la explosión no concedió siquiera la piedad de privar de conciencia y lucidez. Es inútil pretender que estas imágenes puedan producir en los verdugos algún sentimiento distinto del de la complacencia. Pero deberían resultar aleccionadoras para las mujeres y hombres que a c u d e n tal vez por miedo, a las exequias de las alimañas etarras: para muchas buenas gentes votantes de HB, empeñadas en ignorar para lo que sirven sus votos: para los manifestantes del Día del Pilar en San Sebastián, porque no hay solución de continuidad moralmente visible entre el independentismo violento y el no violento. Y también debe comportar alguna decisión para un presidente de Gobierno que no tuvo empacho en arrastrar el decoro nacional en Argel, buscando la claudicante vía del diálogo con los asesinos; para los responsables de una política anclada en una grotesca sumisión a Francia, que regatea con mezquindad, la cooperación antiterrorista, y, como ha pedido acertadamente el PP, es urgente formular un ultimátum para que abandone su p e r m i s i v i d a d con la banda etarra; para esa patética e incompetente ministra, que agravia gratuitamente a las víctimas a las que ETA permite sobrevivir, negando el carácter de interés general a los fines de la a s o c i a c i ó n q u e las agrupa! Una desdichada Matilde Fernández, cuyo nombre- entre las maldiciones contra E A T- -surgió espontáneamente en los labios de los millares de madrileños que contemplaban, doloridos y espantados, los escenarios de la tragedia.