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18 ABC OPINIÓN SÁBADO 28- 9- 91 Panorama A PROPOSITO DE LA LETRA PE E parece excesiva la polvareda que se levantó hace unos meses con los que pretendían que suprimiésemos la tetra eñe -me recuerda Ramón- El simple hecho de que esa letra disponga de un mercado de más de trescientos millones de personas sería ya una razón más que suficiente para que los del Mercado Común, o quienes sean, no malgasten su tiempo formulando preguntas tan absurdas. Nadie querrá renunciar nunca a una letra tan entrañable. -Cierto- convengo- Una letra entrañable. Puede que sea una de mis favoritas. -La verdad es que hay letras que nos resultan más queridas que otras- me confiesa Ramón, encendiendo su cigarro puro- Por ejemplo, la letra pe que es la decimonona letra del abecedario castellano y la decimoquinta de sus consonantes. ¿No te parece simpática? ¿No te inspira una especial ternura y te regresa a la bendita inocencia de la niñez? Le digo que no entiendo muy bien lo que quiere decirme y que no veo qué relación puede tener la letra pe con la inocencia de la infancia. Se trata- me dice- de bucear en el misterioso océano de la mente humana, y de recontruir el camino que lleva desde el sonido a la idea. -Ahora te entiendo todavía menos- suspiro- ¿Qué tiene que ver todo eso con la ternura y la niñez? Ramoncito me explica por fin lo que quiso- decir antes. Pone como ejemplo la voz pequeño y me recuerda lo que el maestro Corominas tiene escrito al respecto: tanto la palabra castellana pequeño como sus equivalentes en catalán (petit) en francés (petit) en italiano (piccolo) en portugués (pequeño) en gascón (pounnin) en sardo (pithinnu) y en arañes (ponnin) son voces de creación expresiva u onomatopéyica. -Todas esas palabras- m e hace notar, quitándose el puro de la boca y envolviéndome al mismo tiempo en una densa humareda- contienen una pe inicial de muy sencilla articulación. ¿Te das cuenta ahora? ¿Comprendes por fin lo que quise decirte hace un momento? Esa circunstancia, me refiero a la pe como letra inicial de ciertas palabras (papa, pepa, pipi, pipa, pupa, etcétera) podría explicar la importante participación infantil en la creación de todas esa voces (tan relacionadas, por otra parte, con su mundo) habida cuenta de la gran predilección que los niños demuestran por la oclusiva pe ¿Y por qué llamas ahora oclusiva a la pe -l e pregunto, para hacerle rabiar. -He ahí una pregunta que hubieses podido ahorrarte- me responde, con cara de pocos amigos- Oclusiva viene de ocluir, verbo que significa cenar un conducto. Si digo que la pe es una letra oclusiva es porque para pronunciarla le es preciso cerrar la boca y unir los labios, formando con ellos una especie de círculo. No se trata, pues, de un adjetivo injurioso, aunque reconozco que pueda parecerlo a primera e incluso a segunda vista. -Pero pensé que se trataba de una especie de insulto- l e digo- Siempre estoy temiendo que trates de tomarme el pelo. Javier TOMEO M ¿Recuerdas que cuando no teníamos coche estábamos más de veinte minutos mojándonos para llegar a casa? Ahora llegamos en dos horas y media bajo techado tan ricamente. A propósito SI DIOS NO EXISTIESE... E L discurso del Papa sobre la situación moral de la sociedad española- -que encaja perfectamente en la misión y competencias de la Iglesia- ha suscitado entre los dirigentes socialistas un significativo revuelo, al que podría aplicarse aquello de excusatio non petita, accusatio manifesta Aparte de algunas exhibiciones de ignorancia y de alguna otra reacción típicamente autoritaria, se ha subrayado la salida de tono del ministro Zapatero, que, manipulando descaradamente a Hugo Grocio, ha decretado que hay que gobernar como si Dios no existiese Zapatero, que es profesor universitario de la materia, sabe perfectamente que el famoso jurista holandés del siglo XVII no dijo lo que él dijo. Se limitó a afirmar que los preceptos del derecho natural son tan conformes con la razón que serían exactamente iguales aun en la hipótesis, que sería terrible blasfemia, de que Dios no existiese Como se ve, una cosa es poner de relieve el carácter natural y racional de las normas que determinan lo bueno y lo malo, tesis del autor del De iure bellis ac pacis y otra muy distinta establecer el principio del gobierno sin Dios, tesis del ministro socialista. Hubiera estado mucho más en la línea socialista referirse al personaje de Dostoyevski, Iván Karamazov, que, recogiendo una extendida y duradera opinión, entendía que si Dios no existe, todo está permitido La actitud existencial que subyace en esta afirmación es muy coherente con la praxis de los socialistas españoles, que, sobre todo desde que llegaron al poder, han mostrado una clara tendencia a su ejercicio sin límites de ningún tipo, como si todo estuviese permitido. En este sentido, la erudita pero inexacta cita de Zapatero viene a ser un lapsus que, inconscientemente, revela la íntima concepción que los socialistas se hacen del poder: sin límites jurídicos efectivos tras el entierro de Montesquieu y de su división de poderes y sin límites morales o transcendentes, porque hay que gobernar como si Dios no existiese Se ve que a los socialistas les basta con el dios (Benegas dixit) de la Moncloa, que no en vano en él viven, existen, prosperan y son lo que son. Es un dato histórico a tener presente que todos los regímenes totalitarios acaban suprimiendo a Dios, al que ven como un rival, mientras que, por el contrario, son bien conocidas las conexiones entre libertad y religión. Tocqueville, refiriéndose a los demócratas y republicanos que querían prescindir de la religión, escribió así en La democracia en América Cuando éstos atacan las creencias religiosas, obedecen a sus pasiones y no a sus intereses. El despotismo puede prescindir de la fe, pero la libertad no. La religión es mucho más necesaria en la república que preconizan que en la monarquía que atacan y en las repúblicas democráticas más que en todas las demás. ¿Cómo podría la sociedad dejar de perecer si mientras los vínculos políticos se relajan no se estrechan los vínculos morales? Y ¿qué hacer de un pueblo dueño de sí mismo si no está sometido a Dios? Tocqueville- que no era, como persona, especialmente religioso y que como pensador no le encajaría la etiqueta de católicoquería que se gobernase con Dios. Zapatero prefiere gobernar sin Él, quizá por una obtusa concepción del Estado confesional, sin considerar que el primer Estado no confesional, históricamente, de Occidente, los Estados Unidos, no tiene reparo en poner en sus monedas un religioso In God we trust Alejandro MUÑOZ- ALONSO