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76 A B C CAMPEÓN LUNES 9- 9- 91 1- 0: Agridulce victoria del Real El Real Madrid, en su primer partido de la Liga 91- 92 en el Santiago Bernabéu, ganó con juego intermitente y frío al Valladolid colombizado, cuya aureola de equipo peripuesto no tuvo el reflejo de un fútbol impresionante. En el estadio quedó una sensación de atonía blanca y dignidad morada, pero lo cierto es que sólo el Madrid Al final del partido se extendía entre los coloquios la convicción de que el Valladolid había sido mejor, pese a la victoria del Real Madrid; y la opinión de Pacho Maturana, que compartía ese punto de vista, acentuaba la tentación de sumarse a tal criterio, pues es un entrenador de cuya noble elocuencia parece brotar siempre un flujo de lucidez. Razón de más, sin embargo, para estimular el debate con el juicio opuesto, diciendo aquí, simplemente, que el peor de los dos contrincantes fue el Valladolid. Tiene este Valladolid propensión al estilo uniforme, desde la pelambre al contoneo, y un acusado gusto por la parsimonia y el ornato. Todos estos atributos dan muchísimo prestigio, pero poquísimos goles. Cuando se trata de analizar un equipo como el de Maturana, acechan a la objetividad dos peligros, de signo opuesto: uno consiste en que las anécdotas (guedejas, coloridos, trazas) dejen veladas las esencias (méritos, fútbol) y el otro, en que se vean esencias donde no hay más que anécdotas. No se nos puso esta vez en trance de desviarnos descaradamente hacia uno de- estos dos extremos. Pero el Valladolid fue quizá más anecdótico que esencial, a despecho del hondo verbo de Maturana. El Vailadolid rezumaba inocuidad, pero tenía una ponzoña, Onésimo, y todos los balones eran acarreados hacia ese veneno, contra el cual había dispuesto Antic el antídoto de Villarroya: algo así como si nos pica un escorpión en el pulgar y arreglamos el asunto chupándonos el dedo. Villarroya, que pretendió compensar su falta de intuición con un exceso de impulso, fue siempre burproyectó sus armas- buenas o malas- hacia el gol, mientras el grupo de Maturana, entre andarín y alicorto, se perdía en el vicio de una intrascendente geometría. El Real lleva ya dos victorias, pero aún pesa sobre él lo mismo que hace un año: la pérdida del triángulo Martín Vázquez- Gordillo- Hugo Sánchez. No hay repuesto todavía. REAL MADRID- VALLADOLID (Minuto 59) 1- 0 lado por el truculento extremo y quedó, en situaciones sobremanera desairadas, que no degeneraron en franca comicidad porque lo impidió esa actitud de noble entrega que suele desprender este jugador blanco, condenado a pasar por deficiente lateral cuando es un mediocre centrocampista. En una ocasión, Aldana quiso ayudar a Vilfarroya y la consecuencia fue qué se duplicó el ridículo: los dos se lanzaron a por la presa con ímpetu y candor más propios de alevines que de futbolistas de Primera, y el artero rival les puso en evidencia por onésima vez, con un cómodo pase hacia el compañero que había quedado desmarcado a causa de la doble embestida. Rocha abroncó a los dos infelices, y esa reprimenda le procuró la mayor ovación de la tarde. Fue como si el público hubiera delegado en el brasileño su desahogo. Dos penetraciones, así, de Onésimo; miradas colectivas hacia el adelanto del refulgente Higuita cuando había un córner... contra el Madrid; curiosidad acerca del tono capilar de Valderrama; empeño visual para distinguir a los foscos Leonel y Ngonga, o viceversa... He aquí, condensado, el auténtico interés del Valladolid, más preocupado por anular con sus celebérrimas zonas colombianas al Madrid que por la búsqueda de vías alternativas hacia Buyo. El Real Madrid jugó mal, pero logró aproximarse a la portería con- traria. Los medios del Valladolid, catalogados como lujosos, no tiraron a puerta ni una sola vez; los del Madrid, al menos, profundizaron, ensayaron la penetración, chutaron de cuando en cuando, intentaron- con poco éxito- el cambio del juego hacia la banda opuesta, prefirieron el fallo a la intrascendencia. La gran debilidad blanca estuvo en su banda izquierda, donde la pareja Hagi- Villarroya no garantizaba el progreso en ataque ni la protección en defensa. Tampoco el fútbol fue fluido por el otro lado. Míchei pudo ofrecer varios pases- uno de ellos, para el g o l- pero tardó mucho en participar en el juego, en parte debido a que Prosinecki, encargado de distribuir los balones, Vestuarios Mendoza: Si los jugadores mandaban a Suárez, hay que sancionarles; El arbitraje de Riera Morro y el juego madridista fueron malos, pero las polémicas que ahora definen este interesante- que no bonito- partido tuvieron noticiosa competencia en las declaraciones que Ramón Mendoza realizó a ABC ante el polémico caso de los comandantes en jefe de la selección española: Vamos a pedir a la Federación Española que habrá investigación respecto a las acusaciones sobre varios jugadores de la selección nacional. Se han hecho denuncias muy graves. Si se demuestra que ciertos jugadores hacían las alineaciones del seleccionador, que se les sancione. Y si no es cierto, hay que echar a la calle a Pereda. Esta polémica no puede permanecer en su actual estado, porque se ha dicho que Míchei y Roberto mandaban en el equipo nacional y esto es no puede quedar así Muy serios fueron los semblantes de Antic, Maturana, Valderrama, Onésimo, Butragueño y Riera después de este duro y polémico encuentro. El Morro de Riera es el tiro al blanco que ejecutan Maturana y sus profesionales. Pacho Maturana fue contudente. Primero hizo autocrítica: Tuvimos un error que nos costó el gol y fuimos nulos en ataque. Esperamos solucionar pronto el problema de arriba Expuesto el defecto fundamental, el técnico colombiano apretó con su zona: El penalti a Onésimo fue clarísimo. Es evidente que el arbitro tenía dos Reglamentos, uno para los blancos y otro... para los visitantes Le falto un pelo a lo afro para decir negros... Maturana se marchó enojado. Valderrama, enfadado porque él sí fue amonestado y no su mentores Míchei y femando Hierro, no quiso ni hablar. Onésimo destacó que en este estadio siempre nos pasa algo. O no entra el balón o el arbitro. El penalti fue de libro. Después el Madrid, que tiene mucha calidad, aprovechó su ocasión. Otro equipo, a pesar del penalti y del arbitro, no nos gana Higuita, un espectáculo dentro y fuera del campo y dentro y fuera del área, no se anduvo por los palos: Fuimos superiores ál Madrid, creamos más ocasiones, pero ellos marcaron un gol y vencieron Riera hizo un nefasto arbitraje. No expulsó a Míchei y Valderrama por su combate en el primer asalto de 45 minutos y su blandura significó una guerra sin cuartel y sin juez de la contienda. El colegiado explicó sobre la discutida jugada del penalti a Onésimo que no pité porque se cayó... Insistimos en la acción y concretó se tiró Le indicamos entonces que debió amonestar -Ficha técnica- Real Madrid: Buyo, Chendo, Sanchis, Rocha, Villarroya (Bordillo, m. 46) Míchel, Hierro, Prosinecki, Hagi (Milla, m. 84) Aldana y Butragueño. Valladolid: Higuita, Lemos, César, Caminero, Santi Cuesta, Carlos Guerrero, Vicente, Leonel Álvarez, Valderrama, Onésimo y Fonseca (Roberto Martínez, m. 66) Arbitro: Riera Morro. Tarjeta amarilla a Santi Cuesta, Caminero y Valderrama. En una entrada de Rocha a Onésimo interpretó que éste había provocado su propia caída dentro del área, contra las piernas de aquél (m. 26) No vio- o no interpretó voluntariedad- una mano de Onésimo en la línea de gol, a tiro de Míchei, en libre indirecto por doble control de Higuita. Gol: 1- 0: Hagi, a Míchei, que centra desde la banda derecha. Higuita no sale y Butragueño remata de cabeza. Rechaza Higuita, el balón da en el poste y Aldana marca.