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70 A B C CULTURA MIÉRCOLES 12- 6- 91 Los Reyes destacan en latierra de Cela Aquí se encierra todo cuanto, desde hoy, dono a la cultura para su mejor beneficio y más adecuado y provechoso logro Con estas palabras resumió Camilo José Cela la voluntad que le llevó, en 1986, a crear la Fundación que lleva su nombre y que ayer inauguraron Sus Majestades los Reyes en la localidad coruñesa Ayer festividad de San Bernabé, toda Iría Flavia se congregaba alrededor de la Casa de los Canónigos sede de la Fundación Cela, justo enfrente de la colegiata y el cementerio de Adina, donde reposó Rosalía de. Castro antes del traslado de sus restos a Compostela. A mediodía Sus Majestades los Reyes llegaron a la sede de la Fundación acompañados del ministro de Cultura, Jordi Solé Tura. Delante justo de la Sarita la locomotora que Renfe cedió a la Fundación, fueron recibidos por Camilo José Cela y su esposa, Marina Castaño. Un centenar de invitados entre los que se encontraban Joaquín Calvo Sotelo, Francisco Umbral, Leopoldo Calvo Sotelo y su mujer, Pilar Ibáñez Martín, la condesa de Fenosa y Mario Conde- estos dos últimos recién incorporados al Comité de Honor de la Fundación- asistieron a la inauguración de la Fundación. La Iria Flavia. Clara Isabet de Bustos de Iria Flavia, cuna del escritor y Nobel de Literatura. Y esa voluntad no era otra que devolver a Galicia lo que no tengo sino de prestado Durante más de una hora, Sus Majestades recorrieron la nueva institución; ante ellos manuscritos, dibujos, cuadros o separatas de los místicos Papeles de Son Armadans música de la Banda Titular de Gaitas de la Diputación de Orense acompañó el recorrido de Sus Majestades hasta la entrada misma dé la Casa de los Canónigos Comenzó así un pausado recorrido por las primeras salas de la Fundación hasta el salón central donde comenzó el turno de intervenciones. En pnmer lugar, el premio Nobel, cuyas palabras se resumían en una simple sentencia: Hoy se hace realidad mi sueño de devolver a la tierra gallega todo cuanto me dio El agradecimiento a las instituciones y organismos que han contribuido a llevar a cabo lo que en principio fue un proyecto inspirado, quizá de forma fortuita, por la intención de una Universidad norteamericana de adquirir el archivo personal y los manuscritos de Cela, cerraron su intervención. El ministro de Cultura, Jordi Solé Tura, tomó el relevo dejado por Cela y señaló el inmeso honor que para su departamento suponía colaborar con la Fundación Cela. La obra literaria del escritor nutre a la sociedad y le proporciona referencias y criterios para interpretar el mundo e interpretarse a sí misma Las cualidades literarias de su obra llevó a Solé Tura a calificarla como una de las más descollantes que se han escrito en nuestra lengua en lo que va de siglo Asimismo, Solé Tura señaló que el apoyo a la Fundación Cela y todo lo que ello entraña, es un modo de reconocer lo mucho que los españoles debemos al autor de La Colmena cordial en extremo vocacional escritor que ha querido, como Cunqueiro, actualizar los temas y vivificar los mitos, para Fraga nadie como Cela ha sabido concebir la escritura como un laboreo constante e incesante, al lado de una cuidada elaboración del material narrativo La tradición milenaria Camilo- añadió Fraga- siguiendo la tradición milenaria de su pueblo, una tradición perdida, en la noche de los tiempos, ha sido toda su vida un impenitente viajero. Ha hecho una literatura de andar y ver, de echarse al camino para observar detenidamente a esas gentes que inundan el paisaje. El peculiar tratamiento que ha hecho del entorno, el planteamiento antiensáyístico de su relato, su desinhibición expresiva y la acumulación de ingredientes fabulísticos convierten su literatura viajera en excelente piedra de toque para percibir la situación intelectual de un escritor inteligente en las horas crepusculares de este siglo XX. Las palabras del Rey clausura- ron el acto y precedieron la visita de Sus Majestades por las dependencias de la Fundación. Las estrellas que alberga la Casa de los Canónigos incluyen los manuscritos de La familia de Pascual Duarte El viaje a la Alcarria o La colmena También exponen sus vitrinas la colección de Papeles de Son Armadans con las separatas que dedicaron especialmente a Cela sus respectivos autores. Y hay también poemas de Rafael Alberti, y dibujos de Picasso a Miró Don Juan Carlos: Que este solar sea un foco de sabiduría H ACE poco más de seis a ñ o s en marzo de 1985, aceptamos presidir el Comité de Honor de lo que entonces era un hermoso proyecto, y hoy, felizmente, una realidad cabal: la Fundación radicada en el lugar de su nacimiento, a la que el escritor Camilo José Cela confía todo su legado literario, artístico y humano. Se cumple así el deseo que él mismo manifestara ante sus paisanos el 11 de mayo de 1986, en su septuagésimo cumpleaños, cuando, tras afirmar que las aguas vuelven siempre a sus cauces y los hombres, salvo en casos de muy amargo tropiezo, retornan siempre a la querencia del paisaje que los vio nacer anunció sus proyectos para devolver a Galicia- decía- lo que no tengo sino prestado Él escritor regresa, pues, con las manos llenas de las palabras que le han permitido construir una obra extensa y excepcional, vinculada no sólo al paisaje y el pueblo de su Galicia nativa, -sino también a los de toda España, que él mismo recorrió como curioso y atento caminante o recreó como escenario de sus invenciones narrativas repletas siempre de tipos humanos inolvidables. Mas ese enraizamiento característico de toda su obra no le ha privado del poderoso impulso de universalidad que el Premio Nobel vino a reconocerle en 1989, honrando así a la Literatura española por quinta vez- y por séptima, a toda nuestra cul- tura- en los noventa años de vida del- alto galardón. Es ahora, por tanto, cuando nuestro escritor es más que nunca patrimonio de la cultura sin fronteras, y los testimonios que permiten reconstruir el arduo proceso de la creación de cada uno de sus libros, el curso de su biografía y el perfil de su entera trayectoria humana e intelectual vuelven ahora de su mano a Iria Flavia, y a esta Galicia del Ulla y el Sar que ha sido tan fecunda para la Literatura, desde Juan Rodríguez del Padrón o de la Cámara hasta Rosalía de Castro, que muy cerca de esta misma casa tuvo la de su linaje familiar y la de su hora final. Esta Fundación que hoy inauguramos evitará sin duda alguna que los papeles de Camilo José Cela se esparzan por el mundo adelante, eventualiadad que él mismo conjuraba en sus palabras de 1986. Hacemos votos para que se cumpla también su deseo entonces formulado de que con la ayuda de sus paisanos este próvido solar sea un foco de sabiduría y un lago de felicidad Nos congratulamos con todas las instituciones y personas que comprendieron y apoyaron la decisión del escritor, y estamos seguros de que la generosa hospitalidad de esta tierra y de sus gentes sabrá compartir la obra y la figura de Camilo José Cela con todos los que aman la palabra hecha arte, esa herramienta huidiza que para el Nobel de Iria Flavia no es más cosa que el latido del aire Saldar una deuda A continuación Manuel Fraga glosó la historia de Iria Flavia: a su juicio, la historia saldaba ayer con ella una deuda mantenida desde antaño. No podía faltar un emocionado recuerdo a Rosalía de Castro que, si bien es verdad que su nombre y su gloria están vinculados a Galicia entera, en estas tierras gozó la dicha y la cubrieron las alas del dolor. Narrar y viajar serían los dos siguientes puntos abordados por Fraga y que nadie como don Camilo ha sabido combinar. Novelista y viajero son dos adjetivos que convienen a su personalidad literaria. Tras incidir en esa simbiosis Fraga pasó a definir al escritor. Amigo de lo sencillo El Ayuntamiento un incidente Un incidente protocolario impidió ayer que el presidente de la Junta de Galicia, Manuel Fraga, pronunciara su discurso en la constitución del Real Patronato de Santiago, al no aparecer en el orden del día facilitado por el Ayuntamiento a Su Majestad el Rey su intervención, que seguía a las primeras palabras del presidente del Gobierno, Felipe González. Tras clausurar el acto y darse cuenta de la omisión, Don Juan Carlos invitó a Manuel