Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
11 mayo 1991 ABC fíTcrarío ABC V Novela- Relatos El reloj de la torre Marina Mayoral Mondadori. Madrid, 1991 89 páginas. 1.190 pesetas reloj de la torre es, por su breve extensión y su depurado tratamiento formal de una efímera experiencia íntima, una narración corta desarrollada de acuerdo con los moldes expresivos de la novela lírica. Su contenido se centra en una frustrada historia de amor intensamente vivida por una mujer cuya existencia había transcurrido hasta entonces absorbida por la monótona vida familiar en compañía de su hermano gemelo. El diseño externo se adecúa a una división en breves capítulos con progresivo adelgazamiento textual y amplios espacios en blanco. Su construcción interna obedece a la modalización autobiográfica del diario íntimo, que aquí es doble, pues se mantiene la alternacia de las páginas escritas por ambos hermanos 1. Su desarrollo temporal se apoya en la fragmentación y en la elipsis para eliminar los periodos irrelevantes y realzar momentos y situaciones de mayor interés, considerados en sus diferentes matices desde los dos puntos de vista que dominan el relato. Y el estilo se acomoda a una deliberada sencillez y transparencia expresiva, acordes con la intimidad desvelada, con la elegancia de ambos narradores y con la intensidad, la insinuación y el arte de sugerir característicos de la novela lírica. El reloj de la torre, símbolo del monótono paso del tiempo en un pequeño pueblo gallego, preside la vida de Amelia y Leopoldo, farmacéutica y médico de aquel lugar aislado. Su rutina cotidiana sólo se ve alterada por las vacaciones de sus sobrinos y la acogida de otros invitados de la familia. Con aquéllos se establece una confrontación de dos modos de vida. entre el ayer y el hoy, con el contraste entre la educación tradicional de ambos hermanos y las despreocupadas conductas de sus sobrinas. La oposición se extiende al enfrentamiento entre lo autóctono y lo que viene de fuera. En este plano hay algunos episodios amorosos que se repiten en la historia. Primero fue la desgraciada experiencia de una tía con un cubano, cuando los hermanos eran aún niños. Luego vino la frustrada relación de la joven Amelia con un mozo del pueblo. Y ahora la historia se renueva en el tardío descubrimiento de su pasión amorosa con un chileno, cuya condición de refugiado permite situar el relato en las postrimerías del franquismo y abrir la puerta de la confrontación ideológica entre lo que el revolucionario representa y el anacronismo de estos hermanos sumidos en su áurea mediocritas Suicidios ejemplares Enrique Vila- Matas Anagrama. Barcelona, 1991. 175 páginas. 1.300 pesetas ARIOS libros de relatos han abordado en el último año el problema del suicidio. Primero aparecieron las treinta Historias de suicidas de Miguel Fernández, donde, con la evocación de personajes históricos y ficticios, se llevan a cabo sendas calas en la psicología de cada suicida, en su época y en la del autor que escribió su trágica historia. También en 1990 José Ortega Spottorno publicó sus Relatos en espiral comenzados con tres cuentos sobre los suicidios de Larra y Werther y de otros que renunciaron a la vida. Ya en el año presente, la estela se prolonga con estos Suicidios ejemplares de Enrique Vila- Matas (Barcelona, 1948) que constituyen su novena entrega narrativa y su segundo libro de cuentos. E V este libro contra la vida extraña y hostil Intentar orientarme en el laberinto del suicidio a base de marcar el itinerario de mi propio mapa secreto y literario La lacónica despedida final: Pero no hagamos ya más literatura con una dramática cita de una carta de Sá- Carneiro a Pessoa, realza eficazmente las propiedades terapéuticas buscadas en el juego literario dé las diez narraciones incluidas entre dicho marco, impregnadas de una tristeza muy humorística Todos los relatos están contados en primera persona, salvo dos: El arte de desaparecer sobre el frustrado anonimato de un escritor inédito, y Un invento muy práctico escrito en forma de carta de una viuda a la antigua amante de su marido. La modalización en primera persona, con frecuencia desde la figura del yo- testigo, y ei contraste entre un pasado que se recuerda y el presente en el que se escribe contribuyen al ingenioso hallazgo de perspectivas insólitas y al acercamiento solidario al hastío de tantas vidas agotadas por el cansancio de la madurez, desde la insatisfacción de la esposa y madre que no encuentra tiempo para suicidarse en Rosa Schwarzer vuelve a la vida hasta la aporía del pintor consagrado con cuadros de gentes y lugares que nunca ha visto en Me dicen que diga quién soy pasando por la práctica de la única libertad del hombre en la elección de su muerte en Las noches del iris negro Por su actitud ante este elemento extraño se va descubriendo la interioridad de los hermanos en las páginas de sus diarios. Ambas perspectivas resultan complementarias y facilitan el mejor conocimiento de los dos por sus diferentes reacciones ante los mismos acontecimientos. Y la autora ha incluido el toque feminista sin caer en estridencias: de un comienzo en que Leopoldo parece el más progresista se pasa a la liberada conducta de Amelia en tanto que su hermano actúa como guardián en la moral conservadora. Nada vuelve a ser como antes hasta que él recupera su situación de dominio, sin compromisos, entre su amante y una reprimida atracción por su hermana. A. B. Entre los personajes principales abundan los creadores, ya sean pintores o escritores, ya rivales en la competición de inventar historias como la abuela y la nieta de Los amores que duran toda una vida Entre los primeros destacan el pintor enfermo de melancolía en Muerte por saudade y el ya citado artista descomprometido con la realidad que pinta y que acaba siendo descubierto por un viejo lobo de mar decidido a hacerse las cosquillas hasta morir Escritores son el fracasado guardián del prestigio y la Estas narraciones sólo coinciden con los gloria sin fama en El arte de desaparecer y dos volúmenes antes citados en el interés por el coleccionista de cuentos en busca de vidas el tema del suicidio, que aquí está encarnado ajenas en La hora de por personajes imagilos cansados Y entre nados y concebidos fuera de los motivos y La actitud de Vila- Matas se ellos se oculta el autor, disfrazado de diapsicologías caracterísapoya en un blo respondón en la fiticos de los suicidas. distanciamiento que le gura de Satam Alive El enfoque literario de Miguel Fernández es, permite explorar el laberinto (palíndromo de E. VilaMatas) en Me dicen sobre todo, poético; el de los suicidas desde que diga quién soy de Ortega Spottorno frente al retratista de planteamientos lúdicos y participa de la relación Aidivne (Envidia) al cronística, la tabulaaun disparatados cual engaña con tres ción y la digresión erufotografías del cemendita; en cambio, la acterio de Satsitra Solam titud de Vila- Matas se (Malos Artistas) más conocido por el apoya en un distanciamiento que le permite Campo Violeta de los Realistas Torturados explorar el laberinto de los suicidas desde planteamientos cómico- humorísticos, lúdicos Todo ello facilita la interpretación de estos y aun disparatados. Siempre con el- a veces extraños suicidios como actos ejemplares rebuscado- extrañamiento expresionista que de indagación en el absurdo de la vida por gusta de los contrastes, la ironía y la intuición medio de la escritura. Porque, extravagande lo enigmático en la vida cotidiana. cias, rarezas y divertimientos aparte, la realiEl autor explica sus intenciones en un dad es desagradable como piensa el persobreve prólogo. Se refiere a un campesino que naje más realista de todos; pero también la vivía como un vagabundo en la ciudad de irrealidad es desagradable según puede Fez, sin integrarse en la vida urbana, donde comprobar la misma mujer en su alucinado podía orientarse marcando con misteriosos viaje al país de los suicidas. signos el itinerario de su particular mapa secreto. Parecida finalidad reconoce el autor de Ángel BASANTA