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991 ABC ABC IX Octavio Paz y su vocación ecuménica de establecer un diálogo lírico, verbal, entre las distintas lenguas y culturas del hombre. Tarea magna que, en el caso de Adonis, instala en la cultura árabe un proceso en marcha, un diálogo posible donde, al fin, Ibn Arabi y Heidegger podrán descubrir cuántas cosas tienen en común nuestras culturas, como ya había entrevisto Henry Corbin. Sería posible también rastrear, comparativamente, el papel que juega en la obra de Adonis y Federico García Lorca la ciudad de Nueva York. Para quienes amamos la gran metrópoli americana, las opiniones de Adonis nos provocan una desazón profunda. Su violencia verbal, sin embargo, posee la belleza y la fuerza del verso más puro. Mos de la poesía árabe iónimo de Adonis, ha pasado de incógnito por España, irabistas celebrado en Ávila y el éxito de la reciente eión son motivos más que suficientes para traer a las español, y la peculiaridad de su biografía. Adonis es, a sugerente y original también, además de uno de los y pese a sus cuatro obras publicadas ya en España, bistas más eruditos. Junto a esta semblanza de Juan 1 traducción de Carmen Ruiz Bravo, una selección de Itimo libro de la historia contemporánea. En tanto que lector de Adonis, en francés, sin embargo, sí me es posible rastrear otras huellas y ramificaciones de ese proceso. La obra poética de Adonis oscila entre sus primeros poemas de juventud, la ruptura capital protagonizada por los Cantos de Mihyar y su poesía última, a caballo entre la revelación y el exilio urbano. Ese círculo siempre confina con el desierto. Y su lengua dialoga permanente con Rene Char, con Michaux, con Saint- John Perse. Ese hermetismo épico convierte a Adonis en un contemporáneo de Paul Celan y de Octavio Paz, a un tiempo. Con el suicida y gran poeta de lengua alemana, Adonis tiene en común la revelación al borde de la muerte y la agonía. Con el gran poeta mexicano, Adonis tiene en común su contemplación de la ciudad moderna como desierto iluminado. Revelación que quizá venga del Eliot de los Cuartetos Pero que en Adonis posee la pureza de quien busca una identidad, perdido en el infierno urbano, evocando, sin cesar, la pureza del desierto primitivo, donde todavía era posible la revelación de la palabra pura, que él persigue en el lecho de la amada, o la contemplación del furor de la historia. Esos caminos que se bifurcan me conducirían demasiado lejos. Forzado por la estricta economía periodística, me digo, baste recordar, que, para comparar la tarea prometeica de la obra de Adonis es imprescindible recurrir, de nuevo, a Libertad enclaustrada Es imprescindible, igualmente, seguir la huella de la historia en toda la obra más hermética de Adonis, incluso en sus poemas de amor. Beirut posee la dimensión de la herida, el drama, la tragedia, que nos instalan en el pozo negro de la historia. Pero detrás de cada cuerpo, detrás de cada mirada, detrás de cada palabra, contrita y erguida a un tiempo, en la belleza única de la caligrafía, árabe, descubrimos los rastros de esa huella atormentada. En definitiva, Adonis nos habla de su vida y de su historia para intentar redimirse y redimirnos, devolviendo a la lengua y la cultura árabes una libertad enclaustrada tras excesivos siglos de clausura. Esa liberación es traumática y dolorosa. El poeta gana la gloria y la inmortalidad cantando el sueño de la libertad, siempre amenazada, mientras los pueblos continúan siendo inmolados y crucificados en el altar donde la política y la diplomacia ofician el drama laico de la muerte y el comercio de las almas muertas. Juan Pedro QUIÑONERO Anne Wade Minkozski es autora de la traducción al francés de Celebrations Ni la propia ceniza que ha comido a los muertos recuerda a alguno de ellos. El cielo dice que desciende y marcha hacia los hombres. Y es posible- pero yo no lo he visto. Con bramantes de rosa ataban a la muerte y la arrojaban al seno del agua. Fragmentos de dibujos sobre el cuerpo del aire. Son los niños del Líbano que adornan el libro de la tierra y el horizonte perfeccionan. Si el mar envejeciera elegiría Beirut para memoria. A cada instante demuestra la ceniza ser palacio del futuro. Por desesperación el propio aire ya casi tiende el cuello a cualquier asesino. Rebaños de sangre pastan la superficie de la tierra. ¿Cómo podría esta herida restañarse? ¿Cómo, sin ella, podría buscar luz? ADONIS Una calle un esqueleto recostado en sus plegarias. De las ventanas unos espectros cuelgan. No son cuerpos, tampoco son vestidos. Preguntad al réquiem silencioso que gravita cual nube sobre los escombros. Corre el tiempo a mi lado por una pesadilla que improvisa la ruta.