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VIH ABC LI Ahmad Said Esber, poeta célebre en el mundo árabe con el seudónimo mítico de Adonis, sesenta y un años, nacido en el pueblo de Kassabine, cerca de Lattaquie, en Siria, es una de esas raras y misteriosas personalidades cuya historia, biografía, obra y destino se confunden con una metamorfosis mayor y radical de la historia de una lengua, una cultura y una civilización. La suya es la historia de una familia campesina que, ai filo de la segunda guerra mundial, se encuentra en una situación social quizá más próxima a los beduinos que protagonizaron la gestación de la Biblia y el Corán que del siglo XXI. El desierto ocupa en la obra de Adonis un puesto mítico que sólo es comprensible si se recuerdan las grandes experiencias místicas que, desde Moisés a Mahoma, sin olvidar a los místicos sufíes o al autor del Apocalipsis de San Juan, han establecido oscuros vínculos entre la revelación poética, o profética, y la experiencia del desierto. ABC nfcrarío 13 ab A Celebración) de Adonis: d Adonis afirma que él sólo desea poder estudiar. Su suerte está echada. Estudiará en el colegio francés de Tartouse. Podrá estudiar, más tarde, el bachillerato, en Lattaquie, donde adopta su célebre seudónimo. Descubierto el camino de la revelación de la cultura y el arte, Adonis no dejará de caminar, hasta hoy. Estudiará en la Universidad de Damasco, donde descubre a Rilke y a Baudelaire. Se licenciará y continuará leyendo a Michaux y a Rene Char. Y continuará caminando. Los historiadores de la literatura árabe contemporánea afirman que su encuentro con Youssef al- Khal, con el que funda la revista Shi r Poesía en Beirut, hacia 1956, marca una encrucijada para la historia de la poesía y la lengua árabe. El poeta sirio Ali Ahmad Said, que firma sus libros con Su casi secreta participación en un pequeño congreso publicación en Francia de su último libro de poemas, Cel páginas de ABC Literario la calidad de sus poemas, inéditq no dudar, la máxima voz de la poesía árabe actual, la escritores más propuestos para el premio Nobel. Sin emfc Adonis apenas ha trascendido de los círculos poéticos Pedro Quiñonero sobre el poeta, traemos aquí, en versj poemas de 1957, Shir r tuvo un papel muy semejante. En esa mítica revista se publican traducciones de Juan Ramón Jiménez, Ezra Pound, Eliot, Saint- John Perse, Yves Bonnefoy, Edith Sitwell, Rene Char, Paul Claudél, Jules Superviene, Jacques Prevert, Yeats, Federico García Lorca, Michaux, Octavio Paz, Cumming, Robert Frost, Roberto Juarroz, entre muchos otros. Se trata de una nómina excepcional que sirve de puente y diálogo entre poetas de varios continentes, varias culturas, varias religiones y lenguas. Esa aventura poética tiene una prolongación biográfica íntimamente ligada a las tragedias medio- orientales. Adonis acabará nacionalizándose libanes. Y su suerte estará asociada al Éxodo sin cesar reiniciado de su pueblo y su cultura, en. busca de un destino que se mezcla, al mismo tiempo, con varios procesos históricos: hundimiento político de los grandes ideales panarabistas, crisis de identidad cultural, crisis de la lengua del Estado árabe, crisis de los modelos nacionalistas árabes, crisis de los supuestos modelos socialistas árabes enfrentamiento fratricida de árabes y judíos, perdidos en una guerra que se confunde con la más trágica de las epopeyas protagonizadas por los pueblos y religiones herederos del mismo Abraham. La revelación del poeta Su biografía camina, pues, paralela a las grandes convulsiones históricas que han azotado y azotan su patria de origen y su patria de adopción, con un aura legendaria... Es célebre la anécdota de la revelación del joven Adonis a la poesía pública y la historia. Él era el hijo de una modesta familia campesina. Un buen día, el jefe del Estado visitó una localidad próxima, y ése día el joven que todavía no se llama Adonis se aproxima a la comitiva estatal. Es rechazado por la guardia pretoriana. Él insiste. Ese enfrentamiento suscita el interés del jefe del Estado, que pide, divertido, que se deje hablar al joven campesino, que recita uno de sus poemas. El jefe del Estado se queda maravillado. Y le dice que pida un regalo. El joven que pronto se llamará Las revistas neoyorquinas El diálogo entre Adonis y Youssef al- Khal tiene una importancia capital por varias razones. Adonis está llamado a ser un poeta de una envergadura mayor, sirviendo de puente entre varias lenguas y civilizaciones. Youssef al- Khal está en el corazón de ese diálogo. Youssef al- Khal fue, durante los años cincuenta, redactor del servicio de Prensa de Naciones Unidas, donde ejerció de redactor de la revista Al- Ouda En Nueva York (ciudad odiada por Adonis Youssef al- Khal estará en contacto con las grandes revistas neoyorquinas, que, como ha recordado Octavio Paz, desempeñaron un papel decisivo para poner en contacto a poetas americanos, ingleses, españoles, hispanoamericanos, franceses, alemanes, árabes y judíos. Dirigida por Youssef al- Khal y Adonis, desde su fundación, en Traductores e historiadores, espléndidos introductores de su poesía al francés, como Anne Wade Minkozski o Kamal Hkeir Beik, podrán rastrear los antecedentes del proceso de ruptura radical consumado por Adonis, rompiendo con el verso árabe la rígida prosodia heredada por cinco siglos de aislamiento, la violenta irrupción de la libertad en la discursiva árabe clásica, abriendo una lengua, cultura y civilización al vendaval purificador ¡Qué veloz es el proyectil! Mas nunca llegará. Están sentados: sus pestañas, velas, sus manos, restos de navios. De cuando en cuando envía el cielo un ángel para que los visite. Pero se extravía. Aprenden el alfabeto de las olas para mejor leerse las orillas. Tu pálida imagen titila de nuevo entre ellos: ¡Salve, femenino de la tierra! Celebr El día se reclina, el cielo se arrellana, y el sol se contenta con ser un cayado para el viejo- vendedor de frutas. Se asfixia al recordar, se asfixia procurando olvidar: es un infierno que se va devorando. El humo es tinta que escribe el tiempo. Sin embargo no veo en sus mejillas rosa alguna. Las estrellas, sobre ellos, aún son blancas. Intentaba atravesar la calle. No podía caminar por la sombra, ni era posible caminar al sol. Entre una y otro no encontraba paso. Me adelanto hacia ellos. Entre ellos yace muerta una mujer que ame; entre ellos hay un niño que se me parece.