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20 A B C OPINIÓN Panorama JUEVES 24- 1- 91 FRAGMENTOS un hermoso adorno de piel de Lidia sus píes cubría... Este fragmento es todo lo que queda de un poema de Safo Poemas y fragmentos Hiperión) y a pesar de los puntos suspensivos, que indican lo que tiene de truncado, se nos aparece como algo perfecto tanto por su concepto como por su enunciación. Lo mismo sucede con el que dice: Y crecían garbanzos dorados sobre las riberas... Hay, sin embargo, entre ellos una diferencia que estriba fundamentalmente en su capacidad de sugerencia, más limitada en el segundo que en el primero, aunque en ambos decisiva por lo que a la belleza alcanzada se refiere (alcanzada, quiero decir, por el lector) Decía Platón Fedro 249) que cuando alguien contempla la belleza de este mundo, y, recordando la verdadera, le salen alas y que son las alas del entusiasmo y entusiasmarse significa estar poseído por la divinidad, algo por cierto, que de poderse vislumbrar sería sólo fragmentariamente, es decir, requeriría también de puntos suspensivos. Ángulos del olvido el cubo lleno de la memoria de la esfera... dice Holán en un poema. Y podría hablarse también de ángulos borrados o espacios evocantes. Estos espacios se dan en general en todo arte antiguo, como en el poema también, por ejemplo, en la escultura, así en los frisos del Partenón donde vemos un jinete que levanta un brazo perfecto mientras el hombro se ha perdido, o las panateneas descabezadas, o en la mutilada Ménade de Scopas. Lo que hoy se ofrece a nuestros ojos no es la perfección y el acabado de la obra, disipados ya por el paso del tiempo, sino el gesto impecable de la mano, la caída de unos pliegues, o el movimiento del cuerpo que emerge, se alza, se gira; pero a través de ese fragmento, esa parte, podemos conocer el todo, porque lo que captamos es la llama que arde en la materia, la misma que dio vida a la obra en su totalidad. Y es que esos espacios truncos, borrados, equivalentes a los puntos suspensivos, que rodean la belleza presente, despiertan nuestra nostalgia, nos hablan de aquella belleza verdadera total, no vista pero recordada dice Platón, o al menos adivinada; o mejor dicho nos mueven a hacerlo, a adivinarla, a completarla y así a incorporarnos a ella de modo activo. Sin darnos cuenta, pues, estamos participando en su creación, y esto es lo extraordinario de los fragmentos: nos dan cobijo, nos permiten instalarnos en los puntos suspensivos. Por ello sobresalen tanto los de Safo. ¿Dónde acomodarse mejor que en lo que nos deja libre este trozo de verso: y echo de menos y ansiosa busco... Yo no dudo en hacerlo, e igualmente me vinculo al que dice: ¡Habla, lira divina, y de cantar no dejes... Clara JANES -Yo soy muy pacifista. Ojalá los Estados Unidos se retiren para que Sadam Husein pueda seguir haciendo sus barbaridades sin preocuparse de esa indignidad de la guerra. Planetario NO ME HABLE DE LA GUERRA M IENTRAS me afeito, por la mañana, oigo la radio. El taxi que me lleva tiene puesta otra radio a toda pastilla. Durante una hora- autoacusación de prisionero- yo mismo hablo de lo mismo. A las tres enciendo la tele. Cuando suena el teléfono, entre cita y cita de trabajo, alguien me habla de lo remismo. Ño, amigo: ya no es de Juan Guerra. Es de la guerra del Golfo, cosa muy distinta si se invierte el orden de ciertas palabras, de lo que ahora se habla y se nos habla. Es tan difícil escapar de tal situación como salir indemne de un campo de minas. Porque todo tema de conversación, lectura, escucha, ahora es, inevitablemente, con, contra, de, según, sin, sobre, tras, la guerra esa. Y todo encierra en sí un artificio de explosión instantánea o retardada. Los de Izquierda Unida, inspirados por Anguita y colaterales, importan del Chile de los años setenta las caceroladas contra Allende, que eran una invención de la derecha. Las caceroladas, como los misiles, unos las inventan y otros, del campo que sea, las usan. Algunos muchachos progres prefieren desertar a tener que ir en barco al Golfo aunque luego don Narcís, para animarles, les lleve a la voluptuosa Marta Sánchez, cuyas curvas son ahora el símbolo del imperialismo, como las del signo del dólar son las del capitalismo. Que no les hablen a estos valientes de la deserción de si la guerra es justa, o, como dicen algunos obispos, no lo es. Ellos lo que no están dispuestos a aceptar es que les entrenen para soportar el tormento, como lo estaba el teniente ese de la marina norteamericana, Jeffrey N. Zaun, al que los iraquíes, según imágenes del Canal CNN, le han puesto la cara como un globo. Y lo peor de todo es que si uno sale del campo minado ese en que nadie puede saber de verdad cuántos muertos hay, aunque se supone que habrá muchos puesto que la previsión norteamericana ha enviado a Arabia Saudí 16.000 bolsas de plásticos especiales para cadáveres en diversos estados de conservación, y pisa en terrenos más conocidos, por cercanos, no es mucho mejor. También nuestros campos urbanos son campos minados. Ahí resulta ahora que en ese plan llamado de las 18.000 viviendas, tan amado por los sindicatos, sus principales beneficiarios, cerca de mil demandantes favorecidos con adjudicación, han renunciado a la blanca mano con cuarto de baño y salóncomedor de doña Leonor. Por fas o nefas la cooperativa intermediaria se les iba a llevar el milloncejo, mínimo, de pesetejas. Calculada la operación a vista de pájaro- ¿cuantos pájaros están metidos en la operación? alguien, algunos, están a llevarse a lo tonto un beneficio de dieciocho mil millones de pesetazas. Así se puede modernizar Madrid y resolver el problema de la vivienda. En fin, ándese usted con mucho ojo, amigo. El mundo es un enorme campo minado en que cualquiera se puede dejar los dientes si camina distraído. Creo que ya hay un fabricante de botones de solapa que prepara unos con la inscripción No me hable de la guerra Se va a forrar, el tío. Lorenzo LÓPEZ SANCHO APARTAMENTOS DE LUJO Y LOCAL COMERCIAL Calle Santa Engracia, 28 Un dormitorio, cocina amueblada, tarima en toda la vivienda, aire acondicionado, baño en mármol rosa, grifería dorada, antena parabólica VISITAR EDIFICIO: TARDES. SÁBADOS MAÑANA Y TARDE B 446 80 76