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90 A B C ESPECTÁCULOS Crítica de cine SÁBADO 12- 1- 91 -Crítica de teatro Talem Lecho conyugal Autor y director: Sergi Belbel. Escenografía: Óscar Roig. Iluminación: José Luis Álvarez. Vestuario: Mercé Paloma. Producción: Centre Dramatic de la Generalitat de Barcelona. Intérpretes: Miquel Bonet, Anna Güell, Pere Arquillué y María Lanau. Sala Olimpia. Al fin un ensayo inteligente, interesante, -muy apoyado en datos literarios y estéticos de válida función innovadora. Sergi Belbel, un joven autor catalán, propone en su pieza Talem creo que literalmente traducida, Tálamo (cama de los desposados, lecho conyugal) un juego de montaje. Agudamente mi colega Floro López Negrín, hablaba al salir del estreno del escritor francés Raymond Queneau. La representación no hace mucho tiempo de la versión escenificada de su delicioso libro Exercices de style que el gran inventor literario en ningún modo pensó como teatro, le ponía sobre la pista. Belbel va algo más allá del juego de versiones en diferentes modos filológicos de un relato breve e intranscendente. Belbel lo que persigue es una estructura dramática que dentro de modos deliciosamente tratados por Queneau, se ajusta más a los estudids de montaje literario, hechos hace algunos años en Francia, por sólo citar un país, por Jean Pierre Faye que llevaba adelante los prestigiosos efectos de montaje de James Joyce a la par que algunos de los conceptos sobre montajes estructurales de Noam Chomsky. Todo eso, nuevo en estudios literarios modernos; antiguo en el lenguaje cinematográfico y desarrollado por Eisenstein en su tratado teórico Néravnodouchnaa Priroda hace ya casi medio siglo. El texto originario, como en los Exercices de Queneau es muy breve: lo que sucede una noche en que el intento de una pareja genérica, ansiosa de complicaciones eróticas de complicar en sus juegos a otra pareja, fracasa. Lo que hace Belbel es descomponerlo en hecho reales y en proyectos o comentarios, barajando en su montaje los unos con los otros. La técnica, en lo fundamental, se corresponde con un delicioso cuento circular de Queneau Un conté á votre faccon Un cuento a vuestro gusto en que el lector puede recorrer de distintas maneras un círculo de veintiún recuadros con distintas fases de la peripecia que viven tres alertas pituts pois (guisantes) Las dos parejas actúan, es decir, representan dentro de la estética de espectáculo erótico de sala de fiestas o cabaret especializado. Lo hacen con gran expresividad que va desde un cierto populismo a juegos de streptease y en su conjunto aplica una estética visual de tira de dibujos o comics muy eficaz. Las dos mujeres utilizan un vestuario provocativo, minifaldero y desvestible que alegra el ojo del espectador. De los dos actores, Arquillué hace el ingenuo desvergonzado, y Bonet, una especie de Woody Alien cargado de represiones y anhelos que resultarán insatisfechos. El lenguaje está cargado de referencias cultas, aunque aspira a un populismo voluntariamente confuso, ambiguo. El todo da un espectáculo no maduro, pero interesante y divertido. Los límites de la expresión teatral están junto a los confinés del comic y del cine. Este Sergi Belbel tiene ingenio, conoce las fuentes y- busca. Quien busca, si no encuentra, acabará por encontrar. Lorenzo LÓPEZ SANCHO Talem buen ensayo de montaje de Sergi Belbel, en la Sala Olimpia Solo o en compañía de otros crimen cinematográfico Producción: Isabel Mulá. Dirección y guión: Santiago San Miguel. Fotografía: José Luis Alcaine. Música: Ricard Miralles. Intérpretes: Ana Álvarez, Agustín González, Juan Ribo, Francisco Bas, Raúl Freiré. Salas de estreno: Lope de Vega, Benlliure, Novedades, Cartago, Aluche, Florida. Adaptación, más que libre, encarcelada entre las luces y las sombras de un suceso sumamente conocido por todo el mundo, el asesinato de los marqueses de Urquijo. De una manera en exceso evidente convierte a la memoria del espectador en el único narrador de la historia. La frase publicitaria asegura que se trata del crimen más inquietante de la última década, y como la inquietud es algo subjetivo (lo que inquieta a unos deja fríos a otros) y podría llevar a equívocos al futuro espectador, se centra el caso con un título sacado literalmente de la sentencia- célebre- que llevó a la cárcel al considerado asesino: Solo o en compañía de otros En fin, que sin mayores discreciones se hace caer al espectador en ia cuenta de lo que va a ver, o sea, una recreación en imágenes de la historia que rodeó al asesinato de los marqueses de Urquijo. Todo el mundo recuerda multitud de detalles sobre aquel suceso, con lo que el guionista cuenta ya con un público avisado y decide, por lo tanto, narrar de manera poco razonable el suceso. Poco razonable en el sentido de que no se siente en la necesidad de crear personajes, a excepción del inspector Martín Díaz (mérito que quizá se deba más a Agustín González que a nadie) Al resto, lo único que hace es inventarle nombres. Y con los personajes ya hechos y la narración ya prevista, se lanza el guionista y director, Santiago San Miguel, a armar de la forma más desarticulada posible el mecano de la historia: En media docena de secuencias pretende contar la relación de un hombre, una mujer, sus respectivas familias, sus situaciones económicas y anímicas, sus formas de ser, pensar y actuar, y miles de detalles al margen de haciendas y negocios. Naturalmente, San Miguel no cuenta nada de esto y si cuenta (lo único) con la memoria del espectador, que ha de construir un guión que no construyó el encargado de ello. La secuencia del asesinato, que desdice el título, pues él se encarga de demostrar que de sólo nada, sino en compañía de otros, es tan precipitada como lo visto hasta el momento. A partir de ahí, que aparece el único personaje trazado, mal o bien, que es el del inspector encargado del caso, la película alcanza lo que se podría considerar, cinematográficamente, un mínimo aceptable. Pero, enseguida se hunde nuevamente entre la obviedad, el sobrentendido, el guiño histórico y el final atropellado. Sólo o en compañía de otros es un perfecto catálogo de ausencias, comenzando por la primera y fundamental, la intención, que, o no la tiene, o no se encuentra. Nó hay tampoco ni una mínima construcción de personajes ni, por supuesto, de entrelazado de secuencias o desarrollo narrativo. Y la falta de lógica quedaría muy al descubierto si se proyectara esta película ante un público, por ejemplo, australiano, que se quedaría tan a dos velas como con una de Antonioni, con perdón, y por otros motivos mucho más prosaicos. Se puede alabar el esfuerzo de Juan Ribo por dar algo de sentido al personaje trágico de la historia. Ana Álvarez es un palo, aunque quizás por que así lo requería ese guión inexistente. Agustín González es Agustín González. Y, en fin, Solo o en compañía de otros hay que verlo porque es cine español, y, el cine español, ¡hay que verlo! E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Ayuntamiento de Madrid CcncijaJIa d e Cultura CCÜIRO CULTURAL DE LA VILLA Director Guirau SALA II CICLO ELTECUDO EN LOS COMPOSITORES ESPAÑOLES DEL SIGLO XX Concierto de Clavecín por MARÍA TESESA CHENLO con obras de: Oliver, Coria, Halffter, Alonso, García Abril, Legido y Castillo. Día 12 de Enero, a las 19,30 h. Butaca: 500 pesetas La Sinfónica sevillana se estrenó con La sinfonía sevillana Sevilla. Efe La Orquesta Sinfónica de Sevilla (OSS) bajo la batuta del yugoslavo Sutej Vjekoslav, interpretó en su concierto inaugural La sinfonía sevillana de Joaquín Turina, con la que logró elevar la intensidad de los aplausos que habían comenzado a escucharse con los himnos de Andalucía y España El repertorio elegido para el primer concierto de la OSS, celebrado en el teatro Lope de Vega, se componía de dos piezas con fuerte aire sevillano del maestro Turina, La procesión del Rocío y la Sinfonía sevillana en la primera parte.