Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EDITADO POR PRENSA SOCIEDAD ESPAÑOLA ANÓNIMA 11 DE ENERO DE 1991 ABC DOMICILIO SOCIAL S E: R R 28 00 ANO, 61 120 6- M AD R ID DL: M- 13- 58. PAGS. FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA A vinculación entre España y la América hispánica es de tal realidad, que el porvenir de todos estos países depende decisivamente del acierto con que se planteen los asuntos comunes. Y si se pregunta cuáles son éstos, la respuesta más correcta sería: casi todos. La atención se concentra actualmente en el V Centenario del Descubrimiento de América. No tengo demasiada esperanza en lo que resulte de él, por innumerables y muy dispares motivos. Hay grupos muy organizados que están dedicados a la descalificación de lo que empezó en 1492, principalmente porque lo que quieren es arrancar a América del mundo occidental, anular medio milenio de realidad histórica y sustituirla por algo que no existe y cuyos restos ni siquiera conocen. Por motivos políticos, esta actitud encuentra eco en muchos lugares, sin exceptuar España, y provoca la inhibición y el silencio de casi todos los demás. Añádase a esto la acumulación de intereses particulares, a veces de simples vanidades, que está favoreciendo la publicación de libros que examinan con minuciosidad cuestiones mínimas, mientras las grandes líneas permanecen en la sombra, o en que se exaltan los méritos de una orden religiosa particular, sin reparar demasiado, en si se trata de verdaderos méritos, porque en ciertos casos se trata de lo contrario. Pero el recuerdo del centenario no es más que un episodio particular que debería ser solamente una ocasión de aclarar las cosas y reforzar la coherencia del mundo hispánico. Me interesa más la relación normal y permanente de los países de nuestra lengua- y la portuguesa- entre sí y sin excepciones. Y esto requiere, además de la buena fe, sin la cual nunca se va muy lejos, un conocimiento adecuado, condición de la competencia y la eficacia. Tengo la impresión de que una gran parte de las personas que se ocupan oficialmente de estos asuntos tienen una idea sumamente vaga de América; a veces no va más allá de la que las personas medianamente cultas tienen de África, por ejemplo; y esto no basta. Siempre he creído, y cada vez más, que los asuntos referentes a la comunidad hispánica deberían estar pulcramente separados de la política a ambos lados del Atlántico. Y no sólo porque la política pueda ser mala- c o n demasiada frecuencia lo e s- sino porque en todo caso es variable- o debe serlo si se trata de democracias- y las relaciones dentro de nuestra comunidad reclaman imperiosamente continuidad. No pueden estar a merced de unas elecciones, no digamos de una subversión o un golpe de Estado; no pueden cambiar porque la política concreta de uno u otro país cambie de orientación. En este sentido, la función de la Corona puede y debe ser decisiva, por estar fuera de las luchas políticas y ser L LOS ASUNTOS DE AMERICA decir, en la vida democrática, en la participación real en las actividades del país. Para ocuparse con eficacia de los asunel símbolo de la unidad histórica, lingüística tos en que va envuelta esa extraordinaria y cultural de tantos pueblos. Por desgracia estamos cada día más le- comunidad histórica y cultural a la que perjos de este planteamiento. No sólo son de- tenecemos, la primera condición exigiblé es cisivos los Gobiernos como tales, que de- saber de qué se trata, poseer adecuadamente el conocimiento de esa realidad, en berían limitarse a ayudar a la ejecución de la que se dan, inextricablemente entrelazanormas comunes y permanentes, sino que das, la gran diversidad y la profunda unila politización de estas cuestiones va en dad de la que se nutre, y que consiste priaumento. El conocimiento de las cosas, la mariamente en sus raíces. Me gustaría sacapacidad, el prestigio, todo eso pasa a un ber en qué medida se tiene en cuenta esta segundo plano- s i es que existe- -y lo úniexigencia. co que cuenta es la filiación política. La segunda condición es que verdaderaLo cual, si se mira bien, significa algo todavía más grave: la desvirtuación de la de- mente interese ésa comunidad, que se la considere valiosa y digna de potenciarse, mocracia. Como todos saben, el número de independientemente de las simpatías o anafiliados a los partidos políticos es una tipatías políticas que se sientan hacia los fracción mínima de la sociedad- e n todas Gobiernos o los partidos dominantes. partes, salvo en los países de partido úniEn tercer lugar, parece conveniente que co, que es una contradicción en los térmilas personas que én un país ejercen las nos- Todos los partidos políticos españoles juntos dejan fuera al 95 por 100 de la funciones cuyo objeto son los otros sean población. Imagínese cuál es la situación si conocidas en éstos, y si es posible gocen de algún prestigio. No parece aconsejable se trata de uno solo. que la pregunta inevitable sea: ¿quién es ¿Es probable que se reúnan en él todas este señor? Menos aún que sea difícil conlas competencias? Se ha hablado mucho testarla, o que lleve aparejada alguna detiempo de democracia real frente a la cepción. que se descalificaba como formal Casi Como se puede extraer algún bien hasta siempre se pensaba en las condiciones de los males, me permito sugerir una posieconómicas, a diferencia de los derechos bilidad. La anticipación de la jubilación a reconocidos. Nunca me ha parecido desdelos sesenta y cinco años, coincidente con ñable la llamada democracia formal, porque la prolongación de la vida y la eficacia por sin ella no existe ni siquiera el derecho de lo menos un decenio, ha sido una de las reclamar la otra. Pero ¿cómo llamaremos a una democracia en que el ejercicio de la mayores calamidades que han afectado a gestión del país esté reservado al 2 ó 3 por España en el último decenio. Sus consecuencias serán largas y penosas. Esta de 100 de la población? Se llamaba restringicisión ha sido criticada con extraña unanida o censitaria a la que existió en Euromidad, pero ha encontrado la más absoluta pa antes del sufragio universal, porque éste sordera oficial. Puedo decir que nunca he quedaba reservado a los que pagaban ciertrabajado ni producido tanto como después tos impuestos o poseían algunos títulos de haber cumplido los sesenta y cinco académicos. Pero si miramos la realidad años, y sería aleccionador hacer una estaconcreta encontramos que hay muchas fordística del rendimiento de profesores, escrimas de restricción, aunque no afecten al sufragio. Y hay que añadir que reducir la tores, médicos, magistrados, arquitectos, ingenieros, artistas, etcétera, después de la democracia a las elecciones es una perverfecha de liquidación administrativa. sión de la democracia: la verdadera consiste en lo que pasa después de ellas, es En esa lista hay que incluir a los diplomáticos. Hace pocos días leí una relación de nuevos embajadores jubilados, y me maravilló el ver que constituyen un equipo juvenil. Ahora bien, entre ellos hay muchos que conocen América, algunos han pasado en ella muchos años, tal vez en distintos países. Son conocidos, tienen prestigio, saben eso tan importante que es quién es quién algo difícil de conocer desde lejos. ¿No sería posible poner en sus manos las EDICIÓN INTERNACIONAL delicadas funciones de relación con la América hispánica, de conseguir que 1992 Un medio publicitario único sea una fecha interesante y que no sea para transmisión de mensajes más que un comienzo? comerciales a ciento sesenta naciones Julián MARÍAS cíe la Real Academia Española