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LUNES 7- 1- 91 TRIBUNA ABIERTA ABC. Pág. 45 ONFIESO que muy pocas lecturas me entretienen más y me deparan más interesantes y estimuladoras sorpresas que la de ios catálogos de las ventas de las casas especializadas en subastas de obras de arte, libros, manuscritos y curiosidades de coleccionista. Inesperadamente y sin continuidad, pasa el lector, o el hojeante, si fuera posible decirlo así, de un cuadro a un manuscrito desconocido o a una rara edición, saltando vertiginosamente de un tema a otro, de una invitación a la reflexión a otra completamente distinta, en una combinación caleidoscópica inagotable. C 6 DE AGOSTO DE 1945,9,15 A. M. En un reciente catálogo de una famosa casa de subastas me he topado entre ofertas de autógrafos y viejos manuscritos de autores y personajes famosos, con la más inesperada de las ocasiones. Se trata, nada menos, que del cuaderno, anotado a lápiz, del navegante del bombardero Enola Gay en la corta misión de guerra que lanzó la primera bomba atómica, en la mañana del 6 de agosto de 1945, sobre la población japonesa de Hiroshima. Él mundo entero no ha podido olvidar nunca el incomparable horror de aquel hecho. Para hablar de él se han desenterrado las más significativas de las voces que significan destrucción total y horror inmensurable: armagedón, apocalipsis, infierno, holocausto. En minutos, bajo el inmenso estallido deslumbrante que cubrió el cielo, fue destruida una ciudad entera. Decenas de millares de seres humanos que se preparaban para iniciar un nuevo día ordinario de sus vidas murieron o quedaron gravemente lisiados por aquel súbito relámpago de muerte. Fue el espantoso anuncio de que el hombre había descubierto un arma de poder destructivo incomparable, que liberaba la ilimitada fuente de energía oculta en la estructura del átomo, y que era prácticamente posible llevar la destrucción y la muerte a una escala junto a la cual la de todas las guerras anteriores quedaba reducida casi a un juego pueril. De esa manera espantosa se anunciaba el migo llevaban pastillas de cianuro que debían tomar para que no hubiera el riesgo de que Por Arturo USLAR PIETRI pudieran revelar secretos bajo tortura. comienzo de la Era Atómica, que muy pronto El bombardero voló a baja altura por varias iba a ser la del terror nuclear, cuando, más horas, entre otras razones, para permitir a los tarde, se descubrió la manera no sólo de pardos técnicos, que daban los últimos preparatitir el átomo en sus componentes, sino de funvos a la bomba, poder trabajar en el nicho sin dirlo en un proceso semejante al de la enerpresurización que la contenía. A las nueve y doce minutos apunta la llegía solar. Lo que se inició entonces no fue gada al blanco: IP La línea siotra cosa que el horrible tiempo guiente anota simplemente: de la amenaza nuclear del que Bomb away (bomba lanzada) todavía no hemos logrado salir, la hora: nueve y quince minutos, si es que vamos a poder salir alla altitud: treinta mil pies, la palagún día. bra: Hiroshima En las hojas ordinarias del registro de navegación NavigaCiertamente no debe existir tion Log en la forma más rutiningún documento comparable naria, el navegante, capitán en la desproporción entre su esTheodore S. van Kirk, fue anocueto texto y su significación apocalíptica. Todo aquel pavorotando en breves cifras y frases so suceso se reduce a una brelos detalles de altura, orientave frase: Bomb away Lo deción, velocidad y tiempo del omimás no está ni podía estar allí. noso viaje. A primera vista pareEl avión se alejó pronto del gran cía un ordinario documento adrelámpago morfal y del inmenso ministrativo, un formulario normal hongo de nube oscura que subía de anotaciones, que el naveganA. Uslar Pietri te va llenando con su escritura de la Academia Venezo- por el cielo. No fue sino después cuando la Humanidad comenzó lana de la Lengua rápida. Posteriormente, el capia conocer las dimensiones del tán de la nave pone su firma. El bombardero B- 29, con su tripulación de horrible suceso. nueve hombres, despegó a las dos cuarenta No se ha terminado de discutir si era necey cinco de la madrugada de la isla Tanian, sario aquel crimen inmenso. Hay quienes que forma parte del archipiélago de las Ma- piensan que ha podido convocarse una delerianas, para volar a baja altura la mayor parte gación japonesa a presenciar la explosión de del trayecto hasta territorio japonés. La anota- la bomba en alguna isla desierta del Pacífico ción escueta comienza con menciones ordi- y presentarles un ultimátum de rendición annarias y simples: la fecha, la hora, el tipo de tes de llegar a lanzarla. avión, el punto de salida, el destino, puesta Lo que importa es que se lanzó, y desde en una simple palabra: Hiroshima el tiem- aquel instante los seres humanos supieron po bueno, y el simple objeto de la misión: que habían empezado a vivir en otra época, más amenazada que ninguna otra, en la que Lanzar la primera bomba atómica. No todos los tripulantes conocían el objeto la posibilidad de la destrucción ilimitada de de la misión. Se les había entrenado riguro- seres y cosas quedaba en las manos de un samente durante un año, pero tan sólo el co- puñado de altos funcionarios. Es cierto, tammandante, el navegante y algún técnico que bién, que esa misma amenaza, que se llamó debía darle los últimos ajustes a la bomba, el equilibrio del terror nuclear, le ha permitido conocían la verdadera naturaleza del arma. a la Humanidad, en este siglo de tantas gueLas instrucciones eran severas. Para el caso rras, la más larga tregua sin una guerra munde la necesidad de aterrizar en territorio ene- dial. Dos ojos para toda la vida Préstales atención y -o. anos REVISIÓN CAMPAÑA DE PROTECCIÓN OCULAR ASOCIACIÓN DE UTILIDAD PUBLICA.