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Miércoles 5- 12- 90 música Clásica 6 Los nacionales Hoy se estrena en Madrid el Réquiem de Torrandell LEOPOLDO HONTAÑÓN E STA tarde se celebra en la sala sinfónica del Auditorio Nacional el segundo de los conciertos del ciclo de música española que esta temporada han incluido entre los suyos la Orquesta y el Coro Nacionales. Después de la sesión monográfica que se reservó en el prime- ro a Antón García Abril, se dedica el de hoy a otros tres compositores nuestros de muy diferentes épocas: Carlos Ordóñez, Antonio Torrandell y Miguel Ángel Coria. Las obras del primero y del tercero- l a Sinfonía en re mayor (en revisión de Ángel Oliver) y las Ariettes 1, 2 y 3 respectivamentevan a ser ofrecidas por primera vez por el conjunto sinfónico nacional, pero se me antoja que es el acercamiento a una figura nuestra cuyo conocimiento es mucho menor del que se merece lo que debo traer hoy aquí. Antonio Torrandell Jaume, nacido en inca en 1881 y muerto en Palma en 1963, recibió de su padre, Juan Torrandell, organista de la iglesia parroquial de Inca, sus primeras nociones musicales. Balaguer y Torres, en Palma, y Tragó y Fontanilla, en Madrid- e n cuyo Conservatorio obtendría los primeros premios de Piano (1900) y de Armonía (1903) le proporcionan una solidísima base, desarrollada y enriquecida desde 1905, en París, de la mano de Ricardo Viñes, para llegar a ser el excelente virtuoso del piano que fue, y sobre todo de la de Charles Tournemire, discípulo de César Franck y sucesor suyo en el órgano de Saínte Clotilde; cuyos consejos y enseñanzas técnicas en órgano, contrapunto, fuga y orquestación, y la profunda amistad que le llegó a unir a Torrandell, son datos que, como se ha escrito, resultan indispensables para llegar a entender en su completa y doble dimensión, artística y humana, la gran figura del músico de Inca. No es el Réquiem como sí lo son las obras que le acompañan en el programa, novedad en los atriles de la Nacional. Precisamente en la época anterior de Tomás Marco, al frente de ella y de su Coro, fueron estas agrupaciones, a las órdenes de Odón Alonso, las que lo estrenaron. Fue el 29 de septiembre de 1984, en el Auditorium de Palma. No es novedad en sus atriles, digo, pero sí es un nuevo tanto el que la Nacional se apunta hoy con el estreno madrileño de la interesante y ambiciosa obra de Antonio Torrandell. Fue la muerte en 1923, con sólo dos años de vida, del primogénito del músico, el triste suceso que marcó- e n palabras de Bernardo Torrandell, hijo también del compositorno el inicio, sí al menos la idea del Réquiem Que si ya estaba enteramente esbozado en 1933, no vería concluida su orquestación hasta casi veinticinco años más tarde. Aunque Torrandel, como asimismo nos narra su hijo Bernardo, continuara mimando su obra en los últimos años de su vida con pequeñas correcciones, evidenciando su predilección por la misma, o el deseo de que se la considerara como su testamento musical Como no podía ser de otra manera, las características creadoras del Réquiem se encuentran firmemente ancladas en estética, técnicas y gustos franceses. Como afirmaba Fernando Ruiz Coca con ocasión del estreno mallorquín, la estética torrandelliana, heredera de la de César Franck, mantiene en su escolasticismo romanticista su independencia ante las tendencias que la moda imponía Y como escribía en la misma ocasión Andrés Ruiz Tarazona, salvo en contados momentos, como el apocalíptico Tuba mirum con su alarde en la percusión y sus efectos estereofónicos, o el grandioso comienzo del Confutatis maledictis el Réquiem de Torrandell busca, al igual que el de Gabriel Fauré, la belleza íntima y serena No es posible, ni siquiera telegráficamente, reseñar aquí la espectacular ascensión que fue labrándose Torrandell en París- con el estricto paréntesis mallorquín de la primera guerra europea- en su doble actividad de compositor y de concertista. Quede constancia, sin embargo, a propósito de su personalidad artística, de unas poquísimas noticias: la Société Nationale des Beaux Arts le premia en 1913 su Sonata para violoncello y piano en 1925, la radiodifusión francesa le dedica un programa monográfico; meses después, J. B. le Comte reconoce en Les Artistes d aujourd hui a Torrandell como una de las glorias indiscutibles de la música moderna el compositor se empeña en confirmarlo en 1932, con el éxito que logra en el estreno de su Missa Pro- Pace en la catedral Sainte Croix, de Orleans. Que en noviembre de ese mismo 1932, al morir su madre, decida irrevocablemente- y como se ha reconocido por todos, a sabiendas de que su decisión iba a suponer el práctico fin de su carrera- volver a vivir a Palma, cerca de su padre octogenario y solo, releva de añadir cualquier otra apostilla a su dimensión humana. El catálogo de Antonio Torrandell es amplio y variado. Además de la Missa ProPace antes citada, del Réquiem a que enseguida se hará referencia un poco más detallada, de un Concierto y una Rhapsodie Roumaine para piano y orquesta ambos, y de la Symphonie para violín y orquesta, son numerosas las páginas, llegan a sobrepasar las ciento veinte, que se reparten entre la orquesta, en grande y pequeña formación, los grupos de cámara, el piano, el órgano, las voces solistas acompañadas, o el coro, solo o asimismo acompañado. Ello sin contar las obras escritas en colaboración o bajo seudónimo. (Personas mayores) Chalet de una Dianta. Máximo diez plazas. Vivienda del doctor. ATS. Veinticuatro horas, 5.000 metros de jardín. Zona Majadahonda (Las Lomas) Telefone 632 17 93 95 nos RESIDENCIA DOCTOR OLIVER OMEGA) W Í EL COBRADOR DE LA CAPA RINCESA 10 PRINCESA, 1O Cobro de morosos en toda España Tel. (91) 575 20 00 ANUNCIOS KJ. Tel. 2567023 2566638. 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