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547 ABC SOCIEiM DOMINGO 26 90 La burocracia deja sin subvención a Madrid. Margarita Díaz que esperaban obtener los fondos para reconstruir la residencia Vivir de la Providencia es lo más seguro afirma confiada sor de Campo de Criptana, desalojada porque amenaza ruina. En Carmen Ibernón, madre provincial de las Hermanitas de los An 1989 el Ministerio les concedió 366 millones de los 1.182 solicitacianos Desamparados, una congregación que durante más de un dos, que se dedicaron a rehabilitar las casas de Mondoñedo y siglo ha salido adelante a base de limosnas y donativos. Este Tuy. Dieciocho, mil personas en toda España, con una media de año llegaron fuera de plazo al reparto de Asuntos Sociales, del edad de ochenta años, reciben. las atenciones de las Hermanitas. Quiero hacer constar que no hemos pre- Antes había salas de treinta o cuarenta carias maneras: por pobreza económica, por sentado la solicitud a su debido tiempo inmas corridas; ahora tenemos que hacer habicarencia familiar o afectiva, por enfermedad... siste la madre provincial, sor Carmen Iber- taciones con dos o tres camas y cuarto de Nosotras damos siempre prioridad a los más nón, temerosa de iniciar una polémica que no baño, porque también nos gusta que nuestros desamparados, pero tienen que venir voluntadesea. No vamos a levantar ninguna queja ancianos no se vean discriminados y que tenriamente señala la madre provincial. ni ningún recurso, y tampoco pretendemos gan la mayor comodidad que podamos ofre ¿Abandonados? No, los más son solteros ningún privilegio. Nosotras vivimos de la pos- cerles. Además están las instalaciones de hiya mayores con familiares a distancia. Pero tulación desde la fundación, en el siglo pasa- giene y seguridad que nos exigen, como batambién se dan casos én que el piso se quedo, y siempre hemos salido a flote. Vivir de la ños geriátricos, alarma contra incendios, da pequeño, o un anciano incapacitado física Providencia es lo más seguro concluye con aviso de emergencia nocturna... Hay que reo psíquicamente ha de pasar mucho tiempo la confianza que le dan cuarenta y cinco años habilitar las casas, y a eso sí que no podesolo; a veces sus rarezas causan roces en la de servicio en la congregación. mos llegar con los medios que tenemos. Por convivencia. Aquí están entre compañeros, El año pasado las Hermanitas de los An- eso se nos ocurrió solicitar la subvención. soñando siempre con tiempos pasados, y les cianos Desamparados pudieron reacomodar basta con saber que su familia los quiere. las casas de Tuy y Mondoñedo al recibir de Lamentablemente, en ocasiones se produAsuntos; Sociales 366 millones de los 1.182 ce ese vacío de cariño. La madre Asunción solicitados para obras de rehabilitación. Era Gascón, superiora de la casa Alrededor de dieciocho mil chel, recuerda haber vivido ende Carabanel primer reparto que se efectuaba a partir de Valencia personas en toda España, con caso de un anciano que fue abandonado a el la recaudación del 0,5 por 100 sobre el IRPF, la destinado a otros fines de interés social una media de edad de ochen- puerta de la residencia sin más. Eso no ocuEntonces surgió la polémica por la estridente rre con frecuencia; lo que sí es más normal ta años, reciben su atención diferencia de trato que se dio a los solicitanes que las visitas dejen de producirse. Si la tes en función de su proximidad política a la acusan y La residencia de Campo de familia no les viene a ver lono quieremucho, a fuente que otorgaba los fondos. Polémica que hay casos en los que ésta volver Criptana ha tenido que ser saber nada. las Hermanitas recuerdan, pero que no quieren ni mucho menos rememorar para no desalojada porque se encuenPara los ancianos parece un motivo de orperjudicar a nadie y porque nuestra labor es gullo poder decir, como Demetria- ochenta y tra amenazada de ruina anónima, y así debe continuar dice con fircinco años, diecisiete en la residencia, viuda, meza la madre superiora de la casa de Caracon dos hijos- que cada uno ha formado banche! casa que nació con el siglo. su hogar y no pueden tenerme, pero no faltan Este año pensaban en la asignación para Dieciocho mil personas en toda España, a visitarme En Carabanchel, cincuenta y reconstruir la residencia de Campo de Criptacon una media de edad de ochenta años, en- seis hermanas atienden a doscientos setenta na, donde se atendía a más de cien ancianos cuentran en las Hermanitas la atención y el mayores, entre hombres y mujeres, que viven que han tenido que ser desalojados ante el afecto cotidiano del que se ven necesitadas. en pabellones separados, aunque existen estado del edificio, que amenaza ruina. Pero Detrás, una larga lista de espera: unas dos- unas cuantas habitaciones para matrimonios. el tiempo se lea echó encima antes de tener cientas peticiones sólo para la residencia de La soledad puede ser una necesidad tan en sus manos los proyectos que pensaban Carabanchel, que no se pueden atender por urgente como la falta de dinero señala la presentar. falta de espacio; serían necesarias tres veces madre Asunción Gascón. María, una colabo La mayoría de nuestras casas son casi más plazas de las disponibles. radora que desde hace ocho años acude a la centenarias- explica la madre provincial- El desamparo puede presentarse de va- casa de Carabanchel todos los días para Una vocación superior a toda fuerza En la localidad oséense de Barbaslro surgió la resolución de dedicarse a los ancianos abandonados, pero la acción definitiva de las hermanitas arrancó en Valencia, bajo la advocación de la Virgen de los Desamparados, en los primeros días de mayo de 1873. La fundadora, Teresa Jornet e Ibars, había nacido en Aytona (Cataluña) treinta años antes, en una familia católica de agricultores. Estudiante de magisterio en Fraga, sólo ejerció durante una breve temporada en Argensola, ya que pronto su inquietud religiosa la llevó a buscar una mayor entrega, que encontró, finalmente, en la atención a los entonces más desprotegidos. A los diez años de la fundación, las casas repartidas por toda España eran 33; a la muerte de la fundadora, en 1897, sumaban 103. El Instituto recibió de Roma la aprobación definitiva en 1887. Teresa Jornet, beata desde 1958, fue canonizada en enero de 1974 por Pablo VI. Actualmente, 2.600 hermanitas y un centenar de novicias atienden, en todo el mundo, a 28.150 ancianos, que se distribuyen entre 136 residencias en España, cinco en el resto de Europa y 63 en diversos países de América, desde México a Argentina y de Ecuador a la República Dominicana, adonde regresaron hace dos años, después de una larga ausencia debida a la inestabilidad del país. También están presentes en Cuba, su primera parada en América, desde 1885. En las llamadas Escuelas de Nazareth niñas de doce o trece años que cursan el normal plan de estudios pueden conocer la inspiración de vida de las hermanitas y decidirse por seguirla. En este caso, a los dieciséis años se toma el hábito y se inician los dos de noviciado, que da paso al juniorado, período de igual duración pensado para afirmar la vocación y ampliar la formación técnica. Se trata de un servicio integral al anciano- dice la madre Asunción Gascón- de servir al cuerpo para salvar el alma, así que no descuidamos la atención espiritual ni la sanitaria. Todavía ha de transcurrir un año más hasta comprometerse definitivamente con la profesión perpetua. Aunque no andan muy sobradas de vocaciones, no faltan júniores en las residencias. Ellas tienen claro lo que quieren y afirman que están allí porque la vida del común de los mortales no las llena. La madre provincial explica que la vocación, que supera a toda fuerza, te borra lo que te pueda llamar del mundo y te despierta otras apetencias internas; te das cuenta de que la vida es muy corta y de que hay que hacer algo Y no olvida a los jóvenes que acuden los fines de semana a echar una mano o a entretener a los ancianos. Para las hermanitas, la jornada empieza a las seis de la mañana y transcurre entre la oración, la atención a los residentes y la limpieza de la casa. Algunos ancianos se unen a ellas en la misa- la mayoría conservan la fe que aprendieron de sus mayores -y ayudan en tareas diversas. El aseo de los inválidos totales ocupa buena parte de la mañana; ellos también comen antes, al no poder servirse por sí mismos. Las hermanas se retiran a las diez y media, sólo en teoría, después de una jornada igual que todas, pero plena porque han podido prestar servicio al anciano, aunque no sea más que una sonrisa o una palabra