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60 A B C CULTURA VIERNES 22- 6- 90 S E oye o l e e a veces, que nuestra democracia está en crisis. Esto es no entender las cosas. Habría que decir más bien: esta democracia, toda democracia, es crisis. Es el estado natural en que vive. Aunque, naturalmente, el concepto de crisis es gradual: la crisis puede alcanzar unos límites tras los cuales viene la desestabilización, la no- democracia. Así ha pasado algunas veces; pero no parece que esos límites estén ahora a la vista. La palabra es griega y sea por imitación histórica, sea por coincidencia de factores también históricos, los distintos sistemas democráticos que ha habido tienen, con las diferencias que sea, muchos rasgos comunes. Se sienten, para empezar, como una liberación, una salida de la minoría de edad (el Kindergarten decía un alemán del Este) un autogobierno que favorece la autoestima, el orgullo de los ciudadanos. Así tras la tiranía de los Pisistrátidas en Atenas o la de los Tarquinios en Roma; tras el Ancien Régimen los fascismos o el franquismo o, ahora, en la Europa oriental, tras los comunismos. Pero a diferencia de esos regímenes que preconizan un estado ideal en equilibrio estable y, pretendidamente, eterno, la democracia es equilibrio dinámico, en tensión. Arranca de un acuerdo, explícito o tácito, entre los sectores sociales que se enfrentaron, juntos, al régimen anterior; incluidos, a veces, algunos que en un tiempo lo apoyaron. Se reconoce la igualdad legal, el control del poder por el pueblo. Y para que ello sea factible, tienden a suavizarse las diferencias económicas entre las clases: hay, sobre todo, una esperanza de mejora. Así ya en la Atenas antigua: se ha hablado de socialdemocracia a propósito del régimen de Pericles. Pero hay unos límites. La democracia de Atenas cerró el paso a la revolución: el pueblo renunció al reparto de tierras a cambio de esa participación en el poder y de esa mejora económica. Pero, tras el acuerdo inicial, surgieron o se reanudaron las tensiones. Había un plano inclinado de la igualdad y había fuerzas contrarias, conservadoras. El progreso económico, la apertura social, la ¡dea de la ciudad común a todos hacían, sin embargo, la tensión menos viva. Igual en las democracias modernas. Pero no nos engañemos: esa tensión, esa crisis continua se tolera por unos y por otros mientras los cambios sociales no ponen en peligro intereses vitales. Tiene que haber un entendimiento previo, un límite invisible pero cierto. Si se viola, alguien rompe la baraja: de la crisis que es lo normal en la democracia, se pasa a la desestabilización, que es su muerte. Así pasó, por ejemplo, en la Atenas del siglo V a. de C. cuando la guerra externa hundió el equilibrio interno, tenso pero existente. Pasó igualmente, más o menos, en la República de Weimar y en nuestra Segunda República. Pero ésta es otra historia: mientras hay crisis y tensión dentro del respeto, por una inmensa mayoría, de los supuestos básicos de la democracia, no hay riesgo de desestabilización. Precisamente la democracia, por el equilibrio de tensiones que supone, tiene una mayor garantía de vida. No es un sistema rígido que se quiebra: es un sistema elástico en el que las tensiones se compensan. Tiene LA DEMOCRACIA ES CRISIS Situación peor, en apariencia, que la de la democracia ateniense, que había dejado lejos la tiranía y no tenía un Por Francisco RODRÍGUEZ ADRADOS ideal revolucionario. Los políticos de Atenas ofrecían estabilidad, no progreso económico indefinido. Y, sin embarmuelles y válvulas de seguridad. Hasta un go, las cosas han sido de manera diferente. cierto limite, es claro. Nuestras democracias han sobrevivido y son Todo esto nos hace reflexionar sobre la sicada vez más el modelo universal. tuación de nuestras democracias actuales en Desaparecidos con la guerra los fascismos, relación con sus predecesoras históricas. La los socialismos se han integrado totalmente diferencia principal es que estas de ahora en el sistema democrático, que antes sólo en han superado el riesgo de desestabilización parte aceptaban. Los comunismos, como tade una doble manera. les, han fracasado. Así se ha recompuesto, De una parte, porque fueron triunfadoras salvo en zonas muy marginales de la socieen la guerra y superaron la crisis económica dad, ese acuerdo mínimo de que hablábamos derivada de la misma: no es comparable y que es esencial. nuestra economía a la de los antiguos. En Hay, ciertamente, una tensión y una crisis Atenas sucedió al revés y ese fue el fin de que es consustancial con la democracia. El aquella democracia. De otra parte, porque el acento puede ponerse en lo individual o en lo riesgo de tener que hacer frente a intentos de social con énfasis diferente. Ciertamente, se revolución social, ha quedado superado. ha ofrecido demasiado y eso provoca desenLa democracia ateniense, aun con todo su canto: ¿Quién sería capaz de saciarlos a toprograma de ayuda al pueblo y su tendencia dos? preguntaba ya Solón. igualitaria que provocaba crisis periódicas, Pero creo que en ningún momento han nunca hubo de enfrentarse a programas iguasido tan uniformes las aspiraciones sociales litarios radicales transformados en acción poni el sentir de los partidos. Más en el fondo lítica. Esos programas fueron allí más bien que en la superficie. reformismos utópicos, después del fracaso de la democracia y de su quiebra económica. Esto se refleja en la política económica- fin de las nacionalizaciones- en la exterior En nuestro tiempo, en cambio, los movi- occidentalismo- y en tantas cosas más. mientos socialistas y comunistas que vienen Quizá lo más significativo sea el hecho del del siglo pasado significaron en un momento abandono oor parte del Partido Socialista, la ruptura del acuerdo mínimo, de los límites desde que obtuvo el poder, de una serie de aceptados en que han venido moviéndose tesis que le eran propias. No dudo de que nuestras democracias. Proponían una reesfuerzas a su izquierda y a su derecha harían tructuración total de la sociedad sobre esquealgo parecido si alcanzaran el poder. mas ideológicos y a partir de cero. ProvocaGrandes enfrentamientos del pasado, como ban, por supuesto, reacciones que aumentala cuestión de la OTAN, parecen, a la luz de ban el peligro de desestabilización. El lo que ha venido después, de menor trascenhundimiento de nuestra Segunda República dencia. Y el del Gobierno y los sindicatos patiene mucho que ver con esta dinámica. Y rece superable, en definitiva. durante un largo periodo las democracias occidentales han estado tironeadas entre los Hay, por supuesto, tensiones y notables difascismos y los comunismos. ferencias de énfasis. Pero el sistema, más o menos trabajosamente, funciona. Quizá esa fundamental semejanza de posiciones sea también un problema. Cuando se está en una competición, hay que mantener las señas de identidad (y el poder) Y ello se Urge traspaso por ampliación y traslado. logra no sólo con hechos: también con ayuda Lujosa exposición de automóviles. Climade frases, símbolos, personalidades conectitizado. Fachada 20 metros acristalada. Mejor zona Madrid. Calle Víctor de la vas o carismáticas, adherencia a gustos del Serna. Ideal cualquier negocio. Buen prepasado o a tales o cuales regímenes de otros cio. Señor Villar países. Puede decirse que existe un camuflaTeléfonos 91- 259 56 41- 563 29 61 je de las posiciones verdaderas de los partidos. Y un énfasis en puntos secundarios y, desEIM TOLEDO graciadamente, en cuestiones personales. Se RESTAURANTE CASA AURELIO tiran unos a otros a la cara casos de corrupción más o menos probados, implicando indeSinagoga, 6- Sí 22 20 97 bidas generalizaciones. Se abusa del tú Sinagoga, 1- S 2213 92 más Y no faltan ni la intolerancia ni el juego Plaza Ayuntamiento, 8 sucio. S 22 7716 Todo esto crea un clima ingrato y aleja a muchos del respeto al sistema, lleva al desencanto y al todos son iguales Situación RESIDENCIA EL PLANTÍO peligrosa que, paradójicamente, si es cierto este análisis, parte de una situación contraria a aquella que habría podido temerse: enfrentamientos insalvables, base de desestabiliza Servicios médicos y enfermería las 24 horas ción. 30 plazas. Todas las habitaciones con baño Es ésta una variante de la crisis: un tipo de Calle Burgohondo, 6- 8 (El Piando) Teléfono (91) 207 64 04 crisis que debiera reducirse, para bien del sistema. Una crisis un tanto artificial y exagerada. Pero crisis y armonía de contrarios, enfrentamiento controlado, es la democracia. Tenemos que seguir creyendo en ella. ¿Qué hay fuera de ella, si no? ¡OPORTUNIDAD! TERCERA EDAD EN ABC 22719 03