Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
VIERNES 18- 5- 90 ESPECTÁCULOS Crítica de teatro ABC 121 Las mocedades delCid de Guillen de Castro, en el Español Titulo: Las mocedades del Cid de Guillen de Castro y Belyís. Adaptación: José María Rincón. Dirección: Gustavo Pérez Puig. Escenografía: Gil Parrondo. Música: Antón García Abril. Figurines: Josette Nahmias. Iluminación: Manuel Gallardo. Intérpretes: José María Rodero, Ana Torrent, Juan Carlos Naya, Arturo López, Milena Montes, Victoria Rodríguez, Lolo García, Enrique Cerro, Manuel Torremocha, Carmen Merlo, Antonio Campos, Arturo Acero, Lino Ferreira, Encarna Abad, Miguel Ayones, etcétera. Teatro Español. En una eficaz escenografía evocadora del románico medieval bien concebida por Gil Parrondo, Gustavo Pérez Puig mueve las escenas de viejos romances enhebradas sabiamente por Guillen de Castro en Las mocedades del Cid El poeta enriquece con diversidad de rimas y metros el ascético rigor del romancero y organiza una acción en la que tiembla ya lo que en rigor es una constante histórica, el sentimiento romántico en que se narra la aventura inserta entre el sentimiento del amor y el de la venganza, de don Rodrigo Díaz de Vivar, matador del conde Lozano, y la hija de éste, doña Jimena, exasperada reclamadora de justicia ante el prudente Rey Don Fernando, que en el tratamiento escénico de esta versión del poema dramático aparece algo más moderno de lo que a la época corresponde. Unos bellos fondos musicales de Antón García Abril subrayan con técnica de música cinematográfica e inspiración hábilmente evocadora de una época idealizada la secuencia de sucesos, desde la ceremonia de ordenación caballeresca del joven Rodrigo hasta el final, casamentero al modo del gran teatro clásico, pasando por la afrenta del conde de Orgaz al caballero Diego Láinez, padre del Cid. Hay una lograda agilidad escenográfica que permite el rápido discurso de la acción en escenarios diversos y un entendimiento lineal, conciso, sin interpolaciones caprichosas, de la hermosa historia, cuya situación dramática le parece al crítico superior en compleja tensión a la descrita por Shakespeare en su Romeo y Julieta aun sin alcanzar el refinado lirismo de esta última. El verso, en general bien dicho aunque de cuando en cuando aparezca el sonsonete inevitable en la escasa experiencia de los actores jóvenes en el ejercicio recitador, sirve con sencillez al ritmo todavía de romancero que la habilidad de Guillen de Castro supera al adelantar su expresión a formas realmente innovadoras, dignas de Lope, en su tiempo. Destaca la presencia, vigorosamente dramática, de un gran actor: José María Rodero, presencia ampliada y robustecida en el montaje, que hace un Diego Láinez de impresionante y honda naturalidad. Probablemente el mayor logro interpretativo tras él debe atribuirse a la joven actriz Milena Montes, que hace una Doña Urraca encantadora, vivaz, bien dicha y llena de calurosa femineidad. Arturo López escucha mal algunas escenas importantes, como la del reto del capitán aragonés, y compone un Rey Don Fernando de rebajada dignidad histórica. La pareja joven, discreta, queda por debajo del significado de los personajes. Juan Carlos Naya no tiene la figura recia del joven Rodrigo, y tanto su peinado como los figurines que viste lo debilitan, haciendo de él más un joven dandy vagamente romántico que un rudo héroe castellano y medieval. Ana Torrent anda escasa de matices. Escasea su fuerza imprecatoria y resulta una Jimena más lacrimosa que épica. Entonados el excelente conde Lozano de Cerro y el Peransules de Torremocha. Muy bravo el jovencísimo actor Lolo García en un Don Sancho sincero y recio; digna y ajustada Victoria Rodríguez en la Reina. Toda la acción alcanza un ritmo sereno, denso, que sube a cotas de belleza escénica en cuadros como el muy hermoso del Cid y el leproso y de rigor dramático en la del reto, en la que, sobre la frialdad del Rey, el capitán aragonés don Martín González (Manuel Gallardo) se nos aparece mucho mas Cid que el efébico Cid de Naya. Están movidos con eficaz soltura, sin crear acciones secundarias, alejadoras de la situación real- viejo vicio de algunos modernizadores del teatro clásico- los personajes secundarios, y eso hace que la fragancia poemática de la obra r e s p i r e casi constantemente en un bello espectáculo de acción y poesía. Pérez Puig encara con seria sobriedad el entendimiento del teatro del siglo XVII. Están en su punto algunas supresiones de escenas hoy innecesarias, como la de los moros, que precede a la del maestro de armas, simplificado con discreción el final del segundo acto, aligerada quitando enumeraciones la escena Juan Carlos Naya, Ana Torrent y José María Rodero de las promesas del Rey Fernando al Príncipe Don Sancho y añadida, un tanto a los modos de algunos directores italianos, la del vestido de novia de doña Jimena. En conjunto un sólido trabajo basado en la fidelidad al texto, que ha sido sometido a un levísimo tratamiento modernizador que respeta los valores poéticos sin deformarlos. Interesante y logrado experimento que revitaliza, resfresca, una pieza básica para el entendimiento de nuestra mitología medieval y el nacimiento de un teatro con hondas repercusiones en el teatro europeo de su tiempo. En su conjunto estas Mocedades del Cid justifican el favorable calor con que fueron admitidas la noche de su estreno. Lorenzo LÓPEZ SANCHO Retama: En el mundodel flamenco somos unos hijos de papá Hoy actúan en Madrid con Pata Negra y Parrita Madrid. Manuel Martínez Cascante Ketama, uno de los grupos más revolucionarios del flamenco moderno, presentan esta noche en el Estadio Román Valero su nuevo elepé, Y es ke me han kambiao los tiempos Descendientes directos de grandes figuras flamencas- Manuel Soto Sordera y Juan Carmona Habichuela -forman uno de las bandas mejor consideradas fuera de España, que hoy estarán acompañados por Rafael Amador (Pata Negra) y ei bailaor Parrita. Desde el primer álbum de Ketama, que llevaba su nombre, muchos coincidieron en afirmar que la suya era una apuesta tan renovadora como la de Camarón o Pata Negra, encaminada a devolver vigencia a un género antiguo como el flamenco, adaptado a los gustos e influencias modernas. Si ios hermanos Amador sintetizaron en Pata Negra, con extraordinarios resultados, el alma flamenca y la del rhythm and blues, los Soto y los Carmona se decantan por estilos más festivos y alegres, consiguiendo fusiones tan logradas como la que les lleva a calificar de bulesalsa su Shivarita uno de los temas del nuevo disco, o a incluir a Celia Cruz entre sus músicos favoritos. José Soto (hijo de Manuel Soto, Sordera y Juan y Antonio Carmona (lo propio de Juan Carmona Habichuela prodigioso guitarrista que también ha participado en el álbum) forman el núcleo de Ketama, formación que en ocasiones, como la de esta noche, puede llegar a los dieciseis componentes. Este nuevo disco- comentan al alimónestá más cercano al primero que a Shongai grabado junto a Danny Thompson y Toumani Diabate. Aquella experiencia sirvió para que se nos incluyera entre las músicas étnicas -explican- lo que nos sirvió para actuar en el extranjero, donde hemos recibido mejor respuesta casi que en España; especialmente en Inglaterra, donde nos presentamos en el World Music Festival El pertenecer a familias de raigambre flamenca les ha permitido mamar el arte gitano desde pequeños: En casa nunca han faltado guitarras, ni discos de Marchena o Paco de Lucía- cuentan- y simpre han pasado por allí cantaores y bailaores La saga no se extingue, pues ya hay en la familia un pequeño de dos años pegado a una guitarra. -Por vuestros orígenes, ¿se os ha considerado, en el mundo flamenco, unos hijos de papá Sí- reconocen- pero lo que en un principio supone mayores facilidades para introducirte en el ambiente flamenco también repercute en que los palos son mayores, se te perdonan menos cosas Hoy presentan su nuevo trabajo en el Estadio Román Valero, el popular Campo del Mosca felizmente recuperado para las actuaciones en directo (y, al paso que llevan las clausuras de locales, bueno sería ir haciéndole la luz al Campo del Gas) Junto a ellos el bailaor Parrita y Pata Negra, ahora en las manos de Rafael Amador sin la compañía de su hermano Raimundo. Diego Amador, continuador de la casta, debutará esta noche con diecisiete años al frente de los teclados.