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DOMINGO 25- 2- 90 ESPECTÁCULOS ABC. póg. 109 Yes: un sí es no El grupo británico abarrotó el Pabellón del Real Madrid Algo así sucedió este viernes con los veteranos Madrid. Manuel Martínez Cascante Anderson, Bruford, Wakeman y Howe- los antiAlgunos grupos de pop y rock, como los bueguos Yes- que veinte años después vinieron a nos vinos, ganan con la edad. Otros, en cambio, España con la intención de dejarnos boquiabiersólo se mantienen por el recuerdo de lo que tos y a poco que lo consiguen. Pero de sueño. fueron y lo que muy difícilmente volverán a ser. geo en plenos años setenta, con Complicados problemas legaHowe (guitarra solista) Milton bandas como Génesis, Emerson, les- la titularidad del nombre MacDonald (rítmica) Matt ClifLake Palmer, Jethro Tull, Tan Yes está en manos de Chris ford (teclados) y Tony Levin gerine Dream, o King Crimson. Squire, antiguo bajista de la ban (bajo) Entre ellos, un estrado de Un movimiento que en España da- han hecho que el regreso de mayor altura sostenía las mualcanzó notoria repercusión, haseste veterano grupo británico de chas cajas, bombos y pantallas ta el punto de que grupos práctirock sinfónico haya tenido que electrónicas de Bill Bruford. En camente desconocidos en su disfrazarse bajo el reclamo de primer plano, y ataviado de druipaís- Camel- triunfaban en el sus cuatro miembros supervida oficiante (su estancia en la nuestro. Aquel intento de ofrecer vientes: Anderson, Bruford, WaIsla de Hydra ha debido afectarle seriedad al rock, que hoy pocos keman y Howe, una de las mumás de lo pensado) Jon Anderdudarían en calificar como prechas formaciones que han pasason, un vocalista sin duda origitencioso, era todo un símbolo de do por él desde su nacimiento, nal y reconocible, pero de voz progresía. Veinte años después, en junio de 1968. atiplada y lineal que, o gusta con esas orquestaciones- más que locura, o resulta insoportable. Y Así, la organización tuvo que arreglos- arropadas en omnipredespués de veinte años lo cierto recurrir a una pequeña trampa sentes teclados resultan cuanto es que sigue costando trabajo- anunciar el concierto como menos excesivas, grandilocuentragarla. Una noche con la música de tes, y en algunos momentos desYes -para que el público se enAcompañadas por un efectista fasadas. terara de qué iba aquella fiesta. juego de luces, las canciones de Ello no supuso incoveniente para Yes ofreció en Madrid lo que todas sus épocas- Behind the que el Pabellón del Real Madrid de ellos cabía esperar. Por un Universe Time and a word se llenara por completo, público lado, el montaje escénico resultó Owner of a lonely heart -se mayor- en edad y número- que espectacular: cantaba por todos salteaban con extensos y aburriel que asistiera, una semana anlos lados. Bajo cuatro pantallas dos, aunque técnicamente pertes, a presenciar a Spandau Batriangulares se disponían los elefectos, solos instrumentales. La llet. Y aunque la comparación mentos de lo que parecía una actuación fue larga y se hizo entre ambos grupos sea imposinave nodriza. Un igloo en metaeterna, y si alguien alegraba el ble- los Yes, atados a un árbol, crilato era la cabina de mandos gesto- entre el público fiel- era tocarán siempre más que los desde la que Rick Wakeman mapor mor del Carnaval más que Spandau en su noche más inspinejaba sus muchos teclados. por lo que estaba viendo y escu- rada- Dos plataformas laterales, en la chando: el sopor más brillante, la El rock sinfónico tuvo su aporetaguardia, albergaban a Steve perfección del muermo. Murió JohnnieRay Los Ángeles. Ap, Reuter El cantante estrella de los cincuenta, Johnnie Ray, que llegó a ser famoso por sus lágrimas reales durante sus actuaciones en directo murió ayer de un fallo hepático a la edad de sesenta y tres años. El baladista había revolucionado, en los primeros cincuenta, la música popular con su personalísima mezcla de ritmos negros y música country. Ray, que ingresó el centro médico Cedars Sinai el 16 de febrero, murió en la medianoche del sábado después de varios días en coma, según informó un portavoz del hospital. Ingresó con un cúmulo de problemas médicos dijo el protavoz Ron Wise. Entonces su hígado dejó de funcionar Su familia y amigos estaban con él en el momento de la muerte. Ray, que había ganado el apodo de el Principe de Wails se sintió enfermo el pasado octubre después de dar dos actuaciones benéficas en Salem (Oregón) su pueblo natal. Johnnie Ray, cuyo mayor éxito fue Nubecita blanca que llora fue popular en todo el mundo con canciones como Llora con veinticinco millones de copias vendidas, y Lágrimas reales Había programado una gira por Gran Bretaña esta primavera y estaba trabajando en las grabaciones de un nuevo disco cuando le llegó la enfermedad que ha terminado con su brillante carrera. La Reina de Inglaterra en cierta ocasión declaró que ella era una de sus mayores admiradoras, y Ray realizó una actuación en directo ante la Monarca en Londres, el pasado año. En 1989, Ray realizó su veintiuna gira por Australia, donde era muy popular. Algunos críticos musicales han dicho de él, que su estilo emocionado abrió la puerta a un nuevo estilo de música que más tarde llegó a conocerse hasta nuestros días como el Rock and Roll. En 1954, Darryl RíZanuck le ofreció un contrato por siete años con la 20 th Century Fox. Trabajó con Ethel Merman, Dan Dailey, Marilyn Monroe, Donald O Connor y Mitzi Gaynor en la famosa película titulada There ¡s no business like show business Su carrera cinematográfica terminó cuando Darryl F. Zanuck dimitió de la 20 th Centüry Fox para convertirse en un productor independiente. El cantante contrajo matrimonio en 1952 con Marilyn Morrison pero la unión soló duró dos años. Mahler, por Yvonne Minton, Zollman y la ONE Ronald Zollman, el joven director musical de la Orquesta Nacional de Bélgica, confeccionó para su actuación al frente de la española un programa de interés, por completo dedicado a Gustav Mahler, en el que si la Sinfonía El Titán que lo cerraba, suponía la selección de la obra más repetida y con éxito más directo, los mucho menos frecuentes Kindertotenlieder tan bellos y profundos y Blumine con valor. de estreno entre nosotros, aumentaban el valor de la convocatoria. Blumine es una pequeña página, originalmente escrita como segundo tiempo de la Primera Sinfonía separada luego de ella con muy buen acuerdo, no ya sólo por la extensión considerable de la obra, tal y como ahora la oímos, sino porque el todo resulta redondo así. Puede ser, además, que no se trate del Mahler mejor, del más profundo e inspirado, pero e l breve curso es característico del músico, tiene momentos de suma delicadeza y finura orquestal y luce al trompeta en su intervención solista, muy bien cubierta esta vez. Acierto, pues, la inclusión de estos pentagramas como pórtico de una sesión cuyo plato fuerte se garantizaba con la Sinfonía de referencia. Ronald Zollman ofreció una versión correcta, sin exquisiteces ni hallazgos acreditativos de una gran personalidad. Cabría decir que una versión más de nivel medio, lejos de lo excepcional, pero también de lo mediocre. Con, eso sí, buena respuesta instrumental, por bloques y solistas, de la ONE, cuyo primer contrabajo sonó con afinación y redondez; con valentía el trompa- alarde lujoso los diez profesores del grupo, dos de ellos tacet hasta las postrimerías- seguros los trompetas, tuba y trombones y con notable calidad global. ¿Hubo en el tiempo último un dibujo alterado en la intervención del flauta En todo caso, quedó natural y grato. A la concepción del maestro, sólo un reparo concreto, por la velocidad excesiva y la menor acentuación de lo deseable, que en el: segundo tiempo resta carácter al landler tan típico, aunque sí se logró el contraste con el periodo central remansado. Y, obvio es decirlo, la brillantez categórica postrera estimuló al gran aplauso, mejor diríamos la ovación cerrada compartida por el maestro y los profesores. El nombre de Ivonne Minton, su prestigio de mezzosoprano el recuerdo magnífico que de ella teníamos- personalmente, de un Parsifal en la que fue espléndida Kundry -justificaban la ilusión de escucharla en los tan hermosos y conmovedores Kindertotenlieder para los que tuvo cuidadoso apoyo orquestal, con aciertos particulares de trompa, oboe y corno inglés. Con todos los respetos, no es posible que limitemos la referencia sobre el concurso de la cantante a un simple eufemismo entorno al, quizá, circunstancial declive de f a c u l t a d e s Algún destello, esporádicos fulgores, no pudieron compensar la plana expresión y mucho menos la decididamente gravé desafinación de un calibre que no es admisible ni en artista novel ni en veterano. Que, lisa y llanamente, nó tiene justificación Al menos para quien firma, respetuoso con los que tributaron no cortos aplausos a la ¡lustre intérprete. Antonio FERNÁNDEZ- CID