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Enrique Cavestany, retratos artificiales P ROFUNDIZAR en uno mismo es evitar resbalar sobre la superficie de la moda. Y esto es lo que hace Enrique Cavestany en sus retratos artificiales. Artificiales porque son arte- factos, retrato hechos, realizados, con arte, sobre seres conocidos, vistos, interiorizados e inventados, por fin, en su pintura. Decía al principio, profundizar en uno mismo es evitar resbalar sobre la superficie de la moda ¿Cómo profundiza en sí mismo un pintor? Evidentemente, pintando, buscando con lo agudo de sus sentidpSj sensibilizados para ese trabajo determinado, la raíz última y profunda que le pueda explicar el desorden del mundo, y que él ordena necesariamente, para sí mismo y para quienes quieran ver, participando de su necesidad. Así se alcanza el equilibrio preciso para no resbalar sobre la superficie de la moda, pero sí se puede participar del lenguaje exterior, del habla de cada momento, imprescindible para hacerse entender por lo demás, pues es lenguaje común, comunitario. ¿Y cómo se manifiesta el equilibrio entre la forma y esa raíz últi- Galería La Kábala Conde Aranda, 10 Hasta el 10 de marzo Madame de Kooning, 1988 ma, profunda, que explica el desorden del mundo? A través del puente de la factura plástica, de la presencia visual cambiante en cada caso, con cada modelo, y que se adecúa en el color, en el trazo, en la intención terminal, al personaje objeto del retrato. Las personas, los personajes, son lo que son ellos mismos, íambién lo que parecen, como se aparecen dentro de sus vestiduras. Un vestido verde no es lo mismo, no tiene la misma función, que el abrigo de una princesa china; no recubre la misma realidad; no está llevado de la misma manera, por tanto no mantienen igual carácter. Y este aspecto es el principal de la pintura de Enrique Cavestany: el carácter. Es cierto que la mayor tensión del carácter humano reside en el rostro; pero no es menos cierto que traje o vestido, junto con sus parámetros, sus complementos, refuerzan la tensión de ese rostro, enmarcan su presencia o su desaparición. Profundizar en uno mismo es evitar resbalar sobre la superficie de la moda. Enrique Cavestany lo consigue. A. C. Objetivo- Subjetivo P OR fin algunos críticos han advertido que la sala de exposiciones del Canal de Isabel II tiene un peso específico en nuestro momento artístico. Después de haberla calificado peyorativamente con diversos adjetivos, tanto sobre las mismas condiciones físicas del lugar como por los errores que creían advertir en la instalación de las exposiciones, han acabado por rendirse ante la calidad de sus reiteradas propuestas, Canal de Isabel II Santa Engracia, 126 Hasta mediados de marzo que culmina en este Objetivo- Subjetivo que allí puede verse ahora. Lo han hecho porque Lola Garrido y su equipo han dado encarnadura, encarnadura enteramente española, al hecho patente de la invasión del arte pictórico por el arte fotográfico, lo que equivale a confirmar que la pintura se encuentra en la encrucijada de la realidad y el emblema. Es ocioso insistir aquí en el ascenso de la realidad, o de una cierta realidad, en la extensión de la pintura. Claro está que los emblemáticos no ceden sus posiciones frente a tal ascenso, pero la fuerza, de esta corriente es patente, y, descarada o veladamente, sigue satisfaciendo al gran público que, en definitiva, es quien mantiene fluida la inversión de pequeña cuantía en el mercado del arte. Los pintores que componen esta propuesta Objetivo- Subjetivo han sido reunidos por coincidir sus respectivos trabajos en la utilización del arte fotográfico como elemento importante en la elaboración de sus modos expresivos. Pilar Insertis, que trasciende su propio emblema con directo acento; Ángeles San José, quien, sin olvidar su diafanidad, abre más su mirada; Ciuco Gutiérrez, subjetivizando la realidad fotográfica hasta extremos dolorosos; Marc Vilaplana Mabel Palacín, con su ráfaga de disparos vengativa y dinámica; Perejaume, distanciando con humor la realidad en brazos del arte; Iñaki Cerrajería, envolviéndonos en el ámbito de sus señales y sus símbolos, y Mireia Sentís, enfrentándonos a nuestra cotidiana realidad. Recomiendo a todos, y en especial a los muy interesados, que no se pierdan esta exposición, que disfruten con su realidad objetivosubjetiva. Marc Viaplana- Mabel Palacín: Sin título 128 A B C Adolfo CASTAÑO JUEVES 22- 2- 90