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MARTES 6- 2- 90 INTERNACIONAL Union Soviética- A B C 33 Los tres pasos de gigante de Myail orbachov por la vía de la perestroika Tres largos años que conmovieron a la Unión Soviética Madrid. S. l. Mijail Gorbachov ha pasado los tres últimos años preparando el terreno soviético para el acontecimiento más importante de los últimos 70 años: el fin del monopolio comunista. La reestructuración del Comité Central del Partido, en octubre de 1989, fue el primer paso. Vino luego el ensayo democrático de las elecciones al Congreso de Diputados y, por último, la cumbre de Malta, testigo del visto bueno norteamericano a la perestroika. Cabe preguntarse ahora si todo formaba parte de un plan preconcebido o si, simplemente, fue fruto de un proceso puesto en marcha por el líder soviético, que cobró después vida propia Lo cierto es que en octubre de 1988 un auténtico vendaval político sacudió las altas esferas del Kremlin, barriendo a su paso a más de un personaje susceptible de convertirse en obstáculo a los planes de Gorbachov. Tras una reunión plenaria del Comité Central del PCUS, fue anunciada una revolucionaria serie de cambios entre los principales dirigentes de la vida soviética. Andrei Gromyko, de 79 años de edad, fue relevado de sus responsabilidades en la presidencia del Estado y enviado a un merecido retiro. Su jubilación despejaba el camino para que Mijail Gorbachov fuera proclamado por él Soviet Supremo nuevo presidente de la URSS, acumulando con ello los cargos de máxima responsabilidad en el Partido (la secretaría general) en el Gobierno (la presidencia del Consejo de Ministros) y en el Estado. Ríos de tinta corrieron entonces denunciando una peligrosa concentración de poderes que podría devolver a la URSS a los sombríos años del estalinismo. Ya entonces, los defensores de Gorbachov alegaron que el inventor de la perestroika necesitaba esa libertad de movimientos para poner en marcha su ambicioso plan de reformas. Con ese fin, fueron purgados del Comité Central dos representantes de la vieja guardia brezneviana: Anatoly Dobrynin, experto soviético en política norteamericana, y Mijail Solomentsev, presidente de una comisión de control ético de los miembros del Partido En su lugar fueron nombrados varios personajes cercanos al líder y afines a él ideológicamente: Vadim Medvedev, experto economista admitido al Politburó, Alexander Vlasov y Alexandra Biryukova, elegidos miembros suplentes del citado órgano rector del PCUS y Anatoli Lukyanov. Todos ellos recibieron, al mismo tiempo, puestos de responsabilidad en el nuevo Gobierno. Quedaba, por último, resolver la cuestión del más encarnizado enemigo del líder, Igor Ligachov, portavoz del sector inmovilista del Partido. Incapaz, aún, de desprenderse de este adversario (las decisiones sobre estos cambios fueron tomadas aprovechando un viaje de Ligachov al extranjero) Gorbachov le adjudicó la presidencia de una comisión encargada de elaborar la futura política agraria, sustituyendo su papel de ideólogo del PCUS por una tarea no menos importante pero más restringida en su área de influencia. Quedaba con ello ganada la primera batalla en el núcleo del partido. A partir de ahí, los inmovilistas entraban en la via del declive y adoptaban una actitud defensiva que no han abandonado. Para la población soviética y para la opinión pública occidental, aquello no pasaba de ser, sin embargo, un simple cambio cosmético que se traducía en el viejo refrán los mismos perros con distintos collares Fue entonces, cuando Mijail Gorbachov puso en marcha la segunda fase de su plan. En la primavera de 1989, el pueblo soviético fue llamado a participar en las primeras elecciones semi- democráticas de su historia. Cierto es que no concurrían a ellas representantes de distintos partidos políticos (proscritos oficialmente) y que las circunscripciones seguían siendo arbitrariamente fijadas por. el poder central en centros de trabajo y organizaciones sociales controladas por el Gobierno (entidades culturales, científicas, etc) pero, por vez primera, se presentaban a la elección varios candidatos alternativos para un mismo escaño en el nuevo Congreso de Diputados del Pueblo y muchos de esos candidatos no eran miembros del PCUS. Estos últimos obtuvieron resultados espectaculares dadas las circunstancias (sobre Mijail Gorbachov todo en repúblicas como las bálticas, con cierta tradición democrática, donde los representantes de los Frentes Populares recogieron el 80 por 100 de los votos) Sin embargo, la victoria fue de los comunistas más reformistas (como Boris Yeltsin o Yuri Afanasiev) Esto permitió a Gorbachov afirmar, dias después, que las elecciones celebradas han corroborado una vez más cuan enormes son las posibilidades que entraña la democracia socialista Cauto en un momento de difícil transición, el líder soviético matizaba: hay que seguir avanzando por este camino y no ocuparse de construcciones abstractas de todo género, incluido el pluripartidismo... precisamente el Partido es el garante de los procesos democráticos y de los profundos cambios, que tienen lugar en la sociedad En los meses transcurridos desde marzo de 1989, Mijail Gorbachov parece haber evolucionado hacia una postura menos rígida, abierta a esa construcción abstracta del pluripartidismo que, de hecho y como reconoció ayer en su discurso ante el Comité Central, existe ya, aunque sea en estado embrionario, en la URSS. A lo largo de ese período, Gorbachov terminó de perfilar las líneas maestras de su pe- restroika con un giro de 180 grados en la política exterior practicada, hasta entonces, por Moscú. Nació entonces, la ya célebre Doctrina Sinatra Dejad que cada nación decida su devenir político, a su manera Y Sajarov ganó la batalla Aunque no ha vivido para ver el fruto de la lucha que dio significado a toda su vida, Andrei Sajarov ganó su última batalla. Pocos días antes de su muerte, el célebre disidente soviético mantuvo una dura polémica con Mijail Gorbachov en el Congreso de Diputados. En aquella ocasión, Sajarov exigía la abolición del artículo 6 de la Constitución y la inmediata introducción del pluripartidismo en la URSS. El máximo líder soviético alegaba, por su parte, la ausencia de alternativas al Partido Comunista de la Unión Soviética. Sin embargo, el que ha sido llamado Conciencia de la URSS había contribuido de manera esencial a la constitución de un grupo que hoy en; día pasa, por ser el embrión de lo que, en un futuro próximo, puede convertirse en el primer partido soviético de oposición al PCUS. Al frente de 400 diputados reformistas- llamados radicales por la terminología oficial- Andrei Sajarov creó, en el joven órgano legislativo soviético, un grupo crítico a la política de Gorbachov y p a r t i d a r i o de una aceleración de las reformas. En esta formación, autodenominada Grupo Interregional defienden ahora la herencia ideológica de Sajarov personajes como Yuri Afanasiev y otros destacados disidentes. En su programa, está la introducción de la democracia parlamentaria y el pluripartidismo, la economía de mercado y la libertad de información. Horas antes de su muerte, acaecida el 15 de diciembre de 1989, Sajarov defendía ante su grupo la necesidad de escindirse definitivamente del Partido y crear una formación política independiente. Apoyo la fórmula- de constituirnos en oposición -afirmaba- el disidente, que subrayaba- la abolición del artículo 6 de la Constitución es un asunto político, no un problema administrativo o jurídico. Esta es una cuestión política que reviste una importancia crucial en el momento actual de la nación y no dentro de un año Desaparecido su líder, los miembros del Grupo Interregional no se han decidido aún a dar el paso definitivo hacia su transformación en partido político, aunque mantienen viva la discusión de este aspecto crucial de su futuro. Sin embargo, sí parecen estar a punto de lograr la consecución de su principal reivindicación. Mañana habrá una batalla dijo Andrei Sajarov la víspera de su muerte. Dos meses después, se ha obtenido la victoria.