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VI ABC ABC Horario -Relatos- 24 diciembre 1989 Biografía Cuentos negros de Cuba Lydia Cabrera Prólogo de Rosario Hiriart. Icaria Barcelona, 1989. 190 páginas. 1.275 pesetas Muy cerca de Bolívar Fabio Puyo Vasco Oveja Negra. Bogotá, 1988 244 páginas L escritor colombiano Fabio Puyo Vasco se propuso al iniciar su último libro ofrecer a la juventud hispanoamericana datos poco conocidos de la vida de BolíV 3 En efecto, Muy cerca de Bolívar no es un volumen más de esa frondosa, apasionada y grandilocuente bibliografía que sobre la gran peripecia política y guerrera del llamado Libertador se ha producido en los siglos XIX y XX, tanto en la Península como en América. Lo que Fabio Puyo se propuso, y a nuestro juicio ha logrado plenamente, ha sido utilizar como directa y certera documentación el doble y extenso archivo personal de Bolívar (cartas íntimas, memoriales, manifiestos, documentos políticos de su puño y letra) Esto ha permitido al biógrafo acercarse a la más verdadera y auténtica intimidad del gran personaje, enfrentarse al hombre y al soldado y ofrecer un libro original, objetivo, con menos retórica mitológica y más humanidad sincera y convincente. El autor nos presenta a Simón Bolívar desde su nacimiento, a finales del siglo XVIII, concretamente el 24 de julio de 1783 en Caracas (Venezuela) Su familia pertenecía a la aristocracia criolla, y poseía fincas de buena tierra, trabajadas por esclavos. Sin embargo, su apellido pronto dejará de ser un topónimo del hispano vascuence, para convertirse en un apellido de connotaciones simbólicas a escala universal. Este minucioso y apasionado estudio de la íntima personalidad de Bolívar, el soñador de grandes quimeras- l o han llamado Quijote de la libertad americana- permite al escritor colombiano, objetivo y bien intencionado, acercarse y acercar a sus lectores a la compleja y completa personalidad de Bolívar. A sus generosidades y sus humanos errores, tanto en su adolescente vida caraqueña como en sus diversos, viajes por Europa, coincidentes con la exaltación napoleónica, su matrimonio con mucho amor en Madrid y su larga y heroica aventura guerrera en las sierras y los llanos de su tierra venezolana, que constituyen una de las más apasionantes y románticas epopeyas en defensa de la libertad americana. Y también sigue el autor, por el hilo de las propias palabras escritas por Simón Bolívar, todos y cada uno de los acontecimientos que tuvieron por escenario las tierras de Centroamérica- actividades y proyectos políticos del Libertador principalmente- que, después de las duras luchas guerreras, fueron todavía más duras y difíciles para Simón Bolívar, puesto que determinaron el más rotundo fracaso de sus sueños de gran unidad americana. Y, después de ofrecer las luchas, los triunfos guerreros y los finales fracasos políticos de Bolívar, el escritor Fabio Puyo Vasco nos relata sus últimos y tristes momentos en Santa Marta, en la casa que, para su muerte, le ofreció el español Joaquín Mier. Allí lo visitó el obispo de Santa Marta, le administró los sacramentos y después, ante un notario, hizo finalmente testamento. Era el 10 de diciembre del año 1830. Siete días depués fallecía, acogido a la generosa hospitalidad de un español, que ofreció una de sus camisas para amortajar a Simón Bolívar, el Libertador de un continente. Juan Antonio CABEZAS Y A en 1936, cuando apareció en París la primera edición de los cuentos de Lydia Cabrera, publicados por Gallimard, Alejo Carpentier, entre otros intelectuales del momento que llevaban el pulso de la literatura francesa, habló de un gran libro cubano, un libro maravilloso, que puede colocarse en las bibliotecas al lado de Kipling, Lord Dunsany y Selma Lagerlof... Los Cuentos negros constituyen una obra única en nuestra literatura y aportan un acento nuevo; son de una asomLydia Cabrera brosa originalidad y sitúan de manera deslumbrante la mitología antillana en la categoría de los valores universales. Otros escritores, más tarde, tendrán muy en cuenta la obra de Lydia Cabrera: Neruda, Valéry, Miguel Ángel Asturias, Juan Ramón Jiménez... y nuestro Federico García Lorca, que tuvo el acierto de dedicar acaso su poema más popular del Romancero gitano La casada infiel A Lydia Cabrera y su negrita. que se niega a sí mismo está en trance de suicidio nos dice, y esta afirmación cubana, como ya dijo E. Noulet, se descubre en estos cuentos negros desde una extraña psicología, y un sentido goloso de la vida- donde no se excluye el drama con una reacción muy sensible a formas y lenguaje de unos caracteres a la vez medrosos y audaces, un espíritu a la vez candido y burlón. En ocasiones una sola pincelada de menos de una página nos lleva a descubrir un lugar, una costumbre, un giro del lenguaje, que son evocaciones suficientes de una manera de realidad, donde el buen gusto de la escritora ha sabido detenerse para nuestra certidumbre y nuestro deleite. Situación, gracia, asombroso relieve, donde, como en algunos cuadros, el color sustituye a toda la posible evidencia de la línea, elementos cosmogónicos que se alternan como la más viva presencia vecinal alzan esta sustancia blanquinegra, insustituible en un panorama de riquísimas transformaciones humanas. La ternura y la emoción de estos cuentos nos están convocando a mundos donde los sentimientos priman sobre los personajes y los transforman en figuras que pasan un momento ante nuestros ojos y desaparecen des- E Aparecen ahora estos Cuentos negros en una edición muy cuidada de Icaria, con un documentado prólogo de Rosario Hiriart, una lúcida luz crítica sobre Lydia Cabrera, a la que ha seguido desde su juventud con conocimiento y fidelidad ejemplares. El prólogo está lleno de sustancia creadora y trae a nuestro conocimiento de hoy el son y la gracia de Lydia Cabrera para situarla de nuevo en la vanguardia- hay vanguardias que se eternizan en su vigilia- del panorama universal de la poesía hispanoamericana. Dos mujeres que desde paralelos de edad muy diferentes mantienen el vigor de esa literatura cubana- recuérdense los escritos líricos y críticos de Rosario Hiriart- Enjundia, tradición, sorpresa, novedad y antigüedad sabrosamente hermanadas y una fiel voluntad de situar la lengua de su tierra en un plano del castellano, derivado y hondo a un tiempo. Hace poco comentábamos en estas mismas páginas ese Nuevo espejo de paciencia de la prologuista de hoy, en el que descubre desde el Occidente actual su Cuba de siempre, como Lydia Cabrera, que le gustaba decir que había descubierto la mitología cubana desde París a las orillas del Sena. El estudio de Rosario Hiriart está lleno de agudeza y de interpretaciones estilísticas. Ritmo puro, capricho inventado encuentra Rosario Hiriart en estos cuentos y los sigue y persigue por caminos misteriosos que a ella le son habituales. Conocimiento y amor que caminan por este lenguaje como por un terreno sobrecogedor y lleno de estremecimientos y de sorpresas. Porque los cuentos de Lydia Cabrera, en mínimas expresiones, en gnómicos aciertos, descubren todo un mundo de fantasía y de mágica realidad comunicante. Ya Ricardo Ortiz, en página que también se recoge en este libro, sitúa esta literatura, que es blanquinegra, pese a las actitudes negativas que suelen adoptarse por ignorancia, no siempre censurable, o por vanidad, tan prejuiciosa como ridicula Todo pueblo Los Cuentos negros constituyen una obra única en nuestra literatura y aportan un acento nuevo; son de una asombrosa originalidad pues. Lo que queda de ellos, el ámbito de su fe o de su casi sagrada indiferencia, es más fuerte y dominante que cualquier extensión retórica o detallista. Ayere Kénde tomaba el fresco de la tarde que venía del mar. Eran dos reinas que vivían frente por frente... Hubo una guerra entre ellas. Todos los días se encontraban en misa, y al salir de la iglesia, en la plaza, se arrancaban las orejas, que volvían a crecerles de noche... Hicotea buscó por el quemado el cuerpo de su compadre. Le rezó un padrenuestro y le cortó los cuernos que el fuego había lamido sin consumir. Fue sólo un instante de una belleza horrenda. Lo que más indigna a Evaristo, y con razón, es que el negro intruso ha colgado la percha en su ropa y que está acostado en el hundido que el peso de su cuerpo le ha hecho al bastidor... ¡y en su almohada! Un retablo donde pululan apariciones y supervivencias, donde lidian la violencia y la ingenuidad, donde perviven el mal y el bien para el premio, para el castigo y para la venganza. Las invenciones de la escritora entran con dedos delicadísimos en el terreno posible de su propia fantasía, donde el lenguaje constituye una constante sinfonía de cabales y oportunos escogimientos. José GARCÍA NIETO de la Real Academia Española