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mmm Fermín Ramírez: Sin título 1989 Isidoro Lázaro: Villa Adriana. El Canopo Realidad, irrealidad, realismo (I) E S significativo el título que ha dado a su colectiva navideña la Galería Piquer: Evolución y continuidad del realismo, 1971- 1990 Es, en efecto, propio de estos últimos veinte años la persistencia y renovación de una tendencia que no ha muerto, aunque ahora son nombres jóvenes quienes se acercan a la Naturaleza para verla y representarla con arreglo a un nuevo concepto. Claro que podría decirse que la novedad radica tan sólo en la juventud de los pintores y, tal vez, en el estilo, el color, las técnicas. Sea como fuere, los trece nombres para la fama de Seiquer no son desconocidos y, entre ellos, destacan los de Florencio Galindo (Premio Blanco y Negro Pedro Martínez Sierra, Cayetano Portellano y Matías Quetglás, a los que unimos los de Arguello, Cuassante, Galván, Marcote, Pardo y Villegas. Las pintoras son Clara Gangutia, María Luisa B. Miñambres y Pilar Villagómez y, entre todos, nos ofrecen una variada y sugestiva panorámica de las distintas formas del realismo (Galería Seiquer, General Arrancio, 12. Hasta el 13 de enero. De 195.000 a 2.000.000 de pesetas) Lo que llama la atención de inmediato en la obra de Fermín Ramírez (Madrid, 1955) es, aparte su evidente, amplia y sólida formación en las más diversas técnicas y especialidades, argumento de sus cuadros. Fermín Ramírez es un pintor realista, pero la realidad que nos propone parece extraída de un relato de Lovecraft (en el caso de que a Lovecraft le hubieran tentado la arquitectura y la ingeniería) realidad atormentada, de hormigón y tempestad, de dique y fuego de San Telmo, de agua y cemento. Realidad, también, sometida a la disciplina cromática del pintor, que acomoda los paisajes a unas tonalidades monocromas, a unas luces lívidas, a (a humedad barroca de JUEVES 21- 12- 89 una presa o un faro del fin del mundo. Fermín Ramírez no busca una Naturaleza libre, sino domesticada por el hombre, motificada, ultrajada incluso, hasta el punto de que el paisaje puede convertirse en artificial. Algunos pensadores se han referido a esta acción del hombre sobre (o contra) el medio natural. Fermín Ramírez, más que opinar, describe con su pintura tal desolación que es, quizá, paralela a su desolación interior. (Galería Almirante, Almirante, 5. Hasta el 5 de enero. De 110.000 a 325.000. Dibujos, de 40.000 a 70.000 pesetas. Antonio Maya (Jaén, 1950) ya había presentado su obra, hace tres años, en esta misma Galería Rayuela y, hoy como entonces, se asoma a la realidad sin limitarse a un aspecto determinado de ella. Figura, paisaje, bodegón, interiores o (tema frecuente en su obra) aspee- tos de su taller y su mesa de trabajo, le sirven al pintor para desarrollar una visión tradicional de la realidad, sin miedo al color que exige cada momento o cada variante del humor y la sensibilidad. Antonio Maya es un pintor audaz y la ortodoxia (tan galardonada) que late en sus composiciones no le impide romper con cualquier clase de ataduras. Figuras solas o en interiores que son (también) protagonistas, bodegones, paisajes campestres o urbanos, detalles de su actividad cotidiana... Nada le resulta ajeno a este pintor de su realidad. (Galería Rayuela, Claudio Coello, 19. Hasta el 12 de enero. De 200.000 a 5.000.000 de pesetas. Tampoco es nuevo en Madrid Isidoro Lázaro, pintor de jardines (como Fortuny, como Sorolla, como Rusiñol) pintor de Roma (como los becados del siglo XIX) pintor de un género que resucita en cada generación como una exigencia de la Naturaleza, que reclama la atención del arte. Isidoro Lázaro pinta los temas de siempre con pinceles nuevos, con dibujo impecable, que gusta de las dificultades anatómicas tanto como de los mosaicos moriscos, los juegos de agua y los estudios de la luz y el color. Imposible (es cierto) no recordar a determinados maestros a la vista de estos cuadros que nos transportan, más que a otros lugares, a la sensación que, de esos lugares, tuvieron otros pintores. Sensación que no produce nostalgia gracias a la modernidad del tratamiento porque, repetimos, Isidoro Lázaro es un pintor de hoy que ¿por qué no? gusta de remirar y revivir unas estampas que tienen siempre sitio en el recuadro de cualquier aficionado. (Galería Alcolea, Claudio Coello, 30. Hasta el 12 de enero. De 475.000 a 1.375.000 pesetas. Antonio Maya: Dos actores 1987 Javier RUBIO A B C 129