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JUEVES 7- 12- 89 CULTURA A B C 45 Gabriel Marcel: Un siglo Hoy se cumple el centenario del nacimiento del filósofo y dramaturgo Gabriel Marcel (1889- 1973) filósofo y dramaturgo, ambas cualidades unidas, porque en Marcel el teatro fue un método de investigación y conocimiento, y la filosofía una proyección sobre el drama de la condición humana. Su sentido de la responsabilidad H ACE cien años justos del nacimiento de Gabriel Marcel en 1889- el mismo año que Heidegger y Wittgenstein- muerto en 1973. Ha sido uno de los filósofos más interesantes e importantes de nuestro siglo, y además una persona de relevantes calidades personales, que suscitaba no sólo admiración, sino profunda estimación. Siempre he creído en lo que llamo las raíces morales de la inteligencia, y Marcel era un excelente ejemplo de ello. Ha habido en este tiempo algunos intelectuales mejor dotados que él, pero pocos han hecho un uso tan justo y pulcro de sus dotes. Su pensamiento fue siempre auténtico, personal, lleno de dudas y dificultades, esencialmente incompleto; siempre tenía conciencia de que era menester indagar, profundizar, seguir adelante. Esto, que parece ejemplar- que es ejemplar- ha dañado a su fama. No se dejó llevar por las modas, no permitió que la política invadiese sus doctrinas, mantuvo su independencia, su veracidad, su permanente respeto por lo humano, y esto quiere decir ante todo por la libertad. Fueron muchos los que por ello le volvieron la espalda, los que quisieron olvidarlo y darlo por inexistente. Diez años antes de su muerte se sentía lejos de las corrientes que ocupaban el primer plano del pensamiento filosófico oficial, y se había solidificado una decisión tácita de prescindir de él. Pocos habían denunciado, tan pronto y con tanta lucidez y constancia, las técnicas de envilecimiento les techniques d avilissement se entiende, todas y no la mitad de ellas. Esto no se perdona fácilmente. Hoy lo recuerdan, sobre todo en Francia, algunos amigos fieles, se habla muy poco de él y no es probable encontrar sus libros, que apenas se reimprimen. Tuve una larga y profunda amistad con Ga- intelectual, plasmado en la denuncia de las técnicas de envilecimiento de nuestro tiempo, hace de él un pensador radicalmente contemporáneo. Julián Marías, gran conocedor de la obra de Marcel- sobre el que dirigió un curso este verano en El Escorial- analiza la dimensión de su pensamiento. Por Julián MARÍAS de la Real Academia Española investigación filosófica, como Unamuno la nobriel Marcel, desde 1947 hasta su muerte; esvela. tuve con él por última vez, en París, pocos meses antes, en su vieja casa de la me de De origen judío, Marcel se convirtió al catoTournon, en aquel piso alto, sin ascensor, llelicismo en 1929; pero nunca tuvo ni rastro de no de libros por todas partes, al cual subía ese frecuente fanatismo del converso- n i sipenosamente desde que padeció un doloroso quiera ese fanatismo venial que una vez accidente. Era ya viejo, y lo estaba; lo había reprochó a Maritain a cuenta de su tomismo parecido siempre, al menos desde que lo cointransigente- La filosofía de Marcel era nocí. Bajo de estatura, ancho, con los pelos- es, porque su filosofía sigue ahí- rigurosablancos revueltos, con aspecto de gato, con mente personal. Lo cual no lo llevó a olvidar una cara tan francesa que yo le decía que no ni desdeñar el cuerpo, porque la persona hunecesitaba pasaporte. He contado en mis mana es una realidad encarnada -yo la memorias cómo lo conocí, cómo se fue anudefino como alguien corporal de ahí su dando nuestra amistad a lo largo de los años interés por la paternidad y la maternidad, inen muy diversos lugares, cómo convivimos cluso las adoptivas- s u hijo era adoptivo, durante diez días en Normandía con Heidegcomo me contó en un trenecito andino, yendo ger y otros filósofos. No voy a repetirlo. del Cuzco a Machu Pichu- le parecía decisiEn algún sentido se contraponía a Heidegvo, más que la generación camal, el dar al ger, con el que tenía tantas cosas en común hijo los cuidados físicos, materiales; y, por y a quien tanto estimaba y respetaba. Heisupuesto, el amor, que tenía puesto tan reledegger representaba un máximo de aislavante en su pensamiento, ligado a Dios y a lo miento de reclusión en su lengua y en su religioso, asociado a la fe. Para Gabriel Mardoctrina, de las que difícilmente podía salir; cel, creer en Dios y amarlo eran inseparables Marcel era el hombre de la comunicación -aunque parezca increíble, no es así para apasionado por el diálogo, en el pensamiento muchos- En el Antiguo y el Nuevo Testay- n o lo olvidemos- en su obra de autor mento la fe se da por supuesta, y se impera dramático, esencial para él. Gabriel Marcel el amor a Dios y al prójimo, cuya realidad escribió una obra teatral satírica, La Dimenaparece con igual evidencia. sión Florestan cuyo título en alemán es Para Marcel, la persona amada aparece más expresivo Die Wacht am Sein (resocomo una realidad irreductible, y a esto se nancia de Die Wacht am Rhein La guarliga la noción de la perduración: Toi que j aidia en el Rhin de tiempos de la Primera me, tu ne mourras pas Tú a quien amo, Guerra Mundial) No iba contra Heidegger, sí no morirás dice uno de sus personajes) Y, contra cierto heideggerismo mimético y susiguiendo a Pascal, como Ortega, se opone a perficial. Llamé a Heidegger, encerrado en sí la idea de la ceguera del amor; amor y ramismo, absorto, fuera del mundo, a pesar de zón son una misma cosa, inseparables. Pero haber forjado la expresión in- der- Welt- sein para Marcel la palabra conocimiento que monstruo de su laberinto Marcel era lo se refiere a la esencia, es inadecuada aplicacontrario, el hombre dialogante y ansioso de da al amor, que está referido a una libertad comprender a los demás y ser comprendido, más allá de todo juicio. Marcel insistía en el que por eso usaba el teatro como método de (Pasa a la página 46) -a SOLO HAY UNA CAPAZ DE ENTENDERSE CON TODOS.