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SÁBADO 21- 10- 89 ESPECTÁCULOS A B C 99 Cuba y España, al unísono Con La Revoltosa la noche se echó a España en el XI Festival Lírico La Habana. Santiago Castelo, enviado especial Uno de los acontecimientos más esperados en el XI Festival Lírico de La Habana era la presentación de La Revoltosa Como el saínete lírico no es muy largo y aquí a la gente le gusta ir al teatro al modo de la España del XVIII o del XIX, para pasar unas cuantas horas, pues organizaron para la primera parte un concierto lírico de zarzuelas. De esta forma la noche se echó a España. No hay cosa que los habaneros agradezcan más. Pese a todas las limitaciones, los habaneros están al día de películas, bodas, divorcios, novedades musicales, cantantes; todo lo que sepa a España tiene en La Habana un eco especialísimo. Así que el Gran Teatro colocó sobre el escenario un inmenso mantón de Manila rojo con flores amarillas y en las voces de cantantes cubanos como Ulises Aquino, Susy Oliva, Martha Cardona o Esther Valdés, escuchamos la Romanza de Vidal de Luisa Fernanda o la de Sagrario, de La rosa del azafrán o la canción de El niño judío Pedro Lavirgen quiso sumarse al homenaje y cantó el No puede ser, esta mujer es buena... de La tabernera del puerto y el dúo de La leyenda del beso También la sorprano argentina Cristina Carlín puso su magnífica voz al servicio de la romanza de Marina La segunda parte fue para La Revoltosa de Chapí. Sólo año y medio después de su estreno en Madrid, ya se representó La Revoltosa en la capital cubana. Fue en febrero de 1899, en el desaparecido teatro Albizu. Cantada entonces por Concha López y José Piquer, obtuvo un éxito extraordinario. Ahora se trata de una coproducción con el teatro de La Zarzuela de Madrid, en la que éste ha puesto dirección artística, coreografía y vestuario y la Comedia Lírica de Cuba ha aportado el elemento humano. No niego que teníamos una cierta preocupación por el resultado. La mezcla mal combinada podía resultar explosiva. Sin embargo, desde el primer instante, quedamos sorprendidos. Se había conseguido lo más difícil: ei aire, el alma de Madrid. Sin ellos, no es posible esta zarzuela. Los versos de López Silva y Fernández Shaw estaban dichos con gracia, con galanura, con chispeante casticismo. Sin grandes excesos y sin envaramientos, con picaresca y con exacta chulaponería. Hay que reconocer la extraordinaria y tesonera labor del director artístico, Emilio Sagi. A él se debe ese acierto de convertir el escenario del antiguo teatro de Tacón en verdadera corrala de Embajadores o Las Vistillas. Perteneciente a una de las más admiradas dinastías del arte lírico español, Emilio Sagi logró el milagro. Y el público cubano lo captó. Una de las ovaciones más fuertes de la noche fue para él, cuando salió a saludar al término de la representación. Entre los intérpretes hay que destacar a Alma de Zayas, en Mari Pepa; Benig Rumayor, en un Felipe impecable, y Zoila Jiménez, en la Cantaora. Mención especial merece el coro del Gran Teatro de La Habana. Es excelente. En fin, que fue una noche inolvidable que, a petición del público, ha tenido que repetirse. Teníamos miedo de que el trasplante no funcionara, pero, hoy como ayer, por fortuna, los corazones de Cuba y España siguen latiendo musicalmente al unísono. Falleció el actor Anthony Quayle Londres. Afp, Reuter, Efe El actor británico sir Anthony Quayle, de setenta y seis años, falleció ayer en su domicilio londinense. Fue reclutado para la escena junto a Richard Burton y su primera aparición sería en 1931; entre sus numerosas películas figura Lawrence de Arabia Ana de los Mil Días y Los Cañones de Navarone además de tener una merecidísima reputación como actor shakespériano, sólo comparable a Lawrence Olivier y John Gielgud. El primer disco de Keith Richard. La V Feria del Disco del Coleccionista de Cataluña, inaugurada hoy, contará con la subasta de diversas joyas como el primer disco del guitarrista de los Rolling Stones, Keith Richard, un LP firmado por Springsteen o, el vestido que llevaba Madonna en la película Who s that girl? Veinte velas para la catedral del jazz Madrid. José Ignacio Sánchez El jueves por la noche, el Colegio Mayor San Juan Evangelista se vistió de gala para celebrar el vigésimo aniversario de la fundación del Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, cuyo papel en pro de la música en sus más diversos estilos, pero en los últimos años muy directamente comprometido con el jazz ha desbordado ya el ámbito meramente universitario para constituirse en eje imprescindible de la actividad jazzística de la capital. bres como Paco de Lucía, Fosforito o Manolo Sanlúcar, o los primeros encuentros de música africana! En un principio, también el teatro tuvo un lugar destacado en las actividades del Johnny siempre guiado por un espíritu de vanguardia; y, de un modo desairado, no olvidemos que se trataba del final de los años sesenta, desoían con demasiada frecuencia las directrices establecidas desde el poder. En definitiva, ha sido, y es, un foco promotor y animador en la cultura juvenil en Madrid que, en su ya larga andadura, ha ido aunando en torno a sí a un número cada vez mayor de aficionados, simpatizantes y colaboradores completamente desinteresados, desde los propios colegiales hasta las entidades que actualmente apoyan económicamente a la noble y entrañable empresa. Todos ellos se dieron cita, no sin un cierto y justificado orgullo, para colocar veinte velas a su club, el San Juan, ya conocido como la catedral en la que el sunio sacerdote tiene gafas y la cabeza absolutamente despejada, y se llama Alejandro Reyes, incansable alentador de todo el cotarro. En la celebración, se entregaron placas de Socio Honorífico a diversas personalidades de la música, la Prensa y otros campos; entre ellos fueron destacados Gustavo Villapalos, director durante cuatro años del Colegio Mayor y que no pudo asistir al acto por encontrarse en México, y el internacional pianista Tete Montolíu, quien, tras el acto más o menos oficial, puso broche de oro a la velada con su actuación, siempre maestra y original. Tete Montolíu La noche había caído sobre Madrid hacía rato; el novedoso fresco otoñal era, como tantas otras noches de invierno, el dulce pero fementido compañero en el peregrinaje hacia la catedral del jazz En el San Juan Evangelista brotaban modernos haces de luces que, partiendo el cielo, anunciaban con orgullo que ya habían pasado veinte años. A lo largo de todo este tiempo, el Club de Música y Jazz del San Juan Evangelista ha albergado en su recoleto salón de actos a todos; desde los primeros canta- autores comprometidos que arrastraban a la masa estudiantil, hasta las más grandes figuras del jazz que en los últimos años han pisado nuestro país, sin olvidar las diversas reuniones flamencas en las que participaron nom- ESTRELLflS DEL FLflMÉNCO LA NINA I E LA PUEBLA MARiQUHA 5 J SOLEÁ