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EDITAD OPOR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 20 O C T U B R E 1989 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC DOMICILIO SOCIAL SERRANO, 61 2 80 0 6- M A D R I D DL: M- 13- 58. PAGS. 144 CABO de llegar de Alcalá, ya entrada la tarde; se ha repetido, una vez más, la melancólica ceremonia de despedir a un maestro universitario apartado de la docencia en esta ya larga y extemporánea poda. Volvía deprimido, y mi mujer me esperaba inusitadamente alegre para lo que acostumbra en mis retrasos. El motivo eran las dos palabras con que titulo esta columna. Aún sin reponerme del júbilo, inesperado por mi ánimo, el teléfono ha sonado por enésima vez. Al fin me ha atrapado, conminándome a tener inmediatamente- así: inmediatamente -escrita la Tercera del número con que mañana, hoy viernes, felicitará ABC al extraordinario escritor. He de dejarlo todo para cumplir con el honor de adelantarle este abrazo en el vestíbulo del periódico. Y he de exponerme a que, por precipitado, no sea tan formal como quisiera. Porque se me agolpan motivos de gratitud y de admiración literaria, y recuerdos de amistad personal, que, por ser tantos, taponan la pluma. Desde muy lejanos años madrileños, pasando por. la convivencia académica- é l firmó mi candidatura con otro Nobel, Vicente Aleixandre- o viajes juntos o coincidencias. soy, quizá, orto délos pocos que han tenido el raro privilegio de haber visto a Cela, si no temblar, casi. Cuando lo llevamos a Salamanca, para pronunciar una conferencia, una de las primeras con que comparecía en público. Al verlo ahora tan seguro, tan dominador de todos los ambientes, con multitudes o televisión por medio incluso, no puedo olvidar su nerviosismo de aquellos días, porque la Universidad lo amedrentaba. Habló de la generación del 98, y el aliento se le acabó a los veinte minutos. No era teatral su temor. Tengo que redactar precipidamente estas cuartillas, cuando en mi propósito entraba escribir otras más meditadas en fecha poco anterior a la concesión del premio Cervantes, al cual concurre este año propuesto por la Real Academia Española (y he de aclarar que Cela ha sido repetidamente candidato de la Academia, y no postergado por ella, como se ha dicho con ignorancia o malicia; acabo de oírlo, una vez más, por televisión; si no me engaño, era propósito dominante en la Institución reiterar su nombre ininterrumpidamente hasta que fuera escuchada) Quería, simplemente, unirme al clamor que lo pide para él; es ya casi escándalo nacional su postergación sistemática. Obviamente, ese premio mayor de las CAMILO, NOBEL que el desenfado de Cela, su irreductible franqueza de palabra ydeobrahabían Letras en español se ha concedido, has- oreado nuestra pacata atmósfera en ta ahora, de modo inobjetable. Pero es años en que se presentaba singularmenobjetable que no lo posea Camilo José te espesa. Pero creí que mis argumentos Cela. Una sola vez he sido miembro del anteriores bastaban para inclinar hacia él Jurado que lo discierne. Me las prometía la decisión del Jurado. Varios de sus muy felices después de mi primera inter- miembros habían ¡do asintiendo con vención. Había sido designado por el complacencia mientras yo hablaba. Se Consejo de Universidades, y afirmé que produjo la primera votación, y me llevé la creía expresar el sentir de éstas- de sus enorme sorpresa de no haber persuadido a nadie; por supuesto, a nadie que no Departamentos de Literaratura, proponiendo la atribución del premio al autor estuviera convencido de antemano. Tras de La familia de Pascual Duarte Creía una o dos votaciones más, el nombre de CeJa quedaba excluido. Tan aturdido esbasarme en razones objetivas. taba, que seguí reiterando su nombre, Dije que esa novela representó la reahasta el punto de que mi voto tuvo que nudación del arte del relato en la posser anulado por haber sido emitido conguerra. Que Cela había irrumpido en la tra el reglamento. Sólo me consoló que desierta escena literaria con un texto in- el triunfador merecía grandemente el sólito, de impresionante calidad inventiva premio. e idiomática. Ello había sido unánime ¿Por qué sucedió aquello? ¿Por qué mente reconocido, y era indudable que ese significado se le atribuiría siempre se ha ido repitiendo su postergación año en la historia literaria. Pero que dicha no- tras año? Querría poder dar una explicavela no había sido un episodio aislado; ción, pero no la tengo, como no la tienen con singular constancia, había ido publi- tantos miles de personas que, ayer, acocando muchos textos fundamentales, re- gieron el fallo de Estocolmo con un ¡por novando- temas y tácticas, entre ellos, fin! jubiloso. Pero lamentando; casi seguinolvidable, La colmena aquel friso es- ro que ese fallo justo haya tenido que tremecedór donde quedó esculpido el ser dictado por un Jurado extranjero, meMadrid triste de los años que siguieron jor dispuesto, al parecer, a poner orden inmediatamente a la contienda. Que no en el mérito de los españoles. había cesado de ensayar caminos, Recibimos honra con este premio Noarriesgando mucho a veces contra las bel, no pródigo con los escritores en lenexpectativas del público, en un ejercicio gua castellana. Ya no será preciso laconstante de autoafirmación artística. mentar nada, porque no cabe exaltación Que con su prosa, tan personal, tan in- mayor para nuestro escritor. Pero no me confundible, había conducido la lengua decido a callar lo que tenía proyectado castellana a una de sus cumbres en este para dentro de poco; quizá ahora con siglo. Que todo ello le había sido reconomayor motivo. El premio Cervantes otorcido por el hispanismo del mundo entero, gado a Cela no sería lluvia sobre mojael cual le había consagrado más estu- do. No creo que el Nobel salde la deuda dios que a ningún otro escritor español pendiente. Si él no necesita mayores revivo. Y que había logrado, junto a la esti- conocimientos, me parece que nuestro ma de los entendidos, la admiración po- máximo premio lo necesita a él. Las razones que abonan su concesión, antes pular. expuestas, han crecido ahora por una No dije otras cosas. Por ejemplo: causa irrebatible. Seguro que, entre los candidatos, hay algunos escritores que lo merecen mucho, pero tras este año vendrá otro, y no conviene aplazar lo que urge, a saber: que en la nómina de los galardonados figure aquel de quien todas las historias de la literatura española tendrán que escribir siempre: Tras el paréntesis de la guerra civil de 1936- 1939, Camilo José Cela, nacido en Iria Flavia en 1916, restaura y renueva el género novelesco... Por muchos años, Camilo. A partir de 100.000 pías. 000 000 Pli SOCO 000 Pl tobüidod E 9 E 9 8 Fernando LÁZARO CARRETER cíe la Real Academia Española