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JUEVES 21- 9- 89 DEPORTES ABC. pág. 81 1- 0: El pie de Míchel marcó ante Polonia el camino que España buscará en Hungría Lesión de Andrinúa y estreno de Ochotorena, Villarroya y Mingúela La Coruña. Ignacio Torrijos La selección española ganó por un gol a cero a la de Polonia en partido amistoso jugado en el estadio de Riazor, gracias a un acierto de Míchel. No fue un encuentro brillante, pero el equipo nacional ofreció lo suficiente para esperar de él el éxito que debe buscar en Hungría, a fin de clasificarse para ltalia 90. Así como La Coruña es la proa que España pone hacia el mar, según metáfora del genial gallego Wenceslao Fernández Flórez, el triunfo frente a Polonia ha sido la proa que la selección española ha puesto rumbo a Hungría, donde tendrá que buscar el mes próximo el punto que le falta para obtener el pase al Mundial 90 de Italia. La Coruña es un barco escribió también don Wenceslao, y al principio los internacionales de Luis Suárez tuvieron más apariencia de turistas que de tripulantes. Estaban allí, en cubierta, con talante indeciso, como si no les constara que debían ser ellos, y no otros, los encargados de levar anclas. Quedó el barco, pues, fondeado durante un rato, sin indicio alguno de que fuera a partir. Pero siete minutos después de que la sirena hubiera sonado, Martín Vázquez fue a las calderas- o a lo que lleven los barcos ahora en las entrañas- y el resto del pasaje comprobó que aquello se movía. Butragueño, el capitán, acudió a la cita y el barco avivó su marcha. La jugada entre ambos, primera digna de mención en el partido, tuvo el inconveniente de que pescó a Manolo mirando hacia Betanzos. Este despiste, común a muchos otros que suelen arrastrar unos segundos de retraso respecto a las intenciones del Buitre, impidió que se produjera el primer gol. Pero España había zarpado. La travesía no se hizo épica, pero tampoco era un crucero de recreo. La navegación tenía sus dificultades. Los polacos son rápidos, vivaces, de juego sobrio y veloz, capaces de cualquier solución técnica y dotados de una especial inclinación a buscar el camino más corto hacia la portería del adversario. Todo ello, amparado en unos defensas que cuadrarían como réplicas de carne y hueso de la Torre de Hércules. Butragueño, sin embargo, supo encontrar a la sombra de esos faros el espacio preciso para ceder con la cabeza un balón que le había enviado Martín Vázquez; y Míchel, que llegaba desde el puente de mando con afanes de fogonero, hizo arder los guantes de Bako. Ya iban veinte minutos: fue un gol en alta mar. Y acerca de él hay que comentar un matiz, que distingue muchos de los goles de Míchel, y algunos, también, de Martín Vázquez. Se trata de su extraordinaria intuición para situarse en el lugar idóneo para el remate, para la recepción de la pelota en todas aquellas jugadas que pueden deparar un pase hacia atrás o un rebote azaroso. El mérito principal, con frecuencia, precede a la acción concreta del gol. El acierto de Míchel, cuyo pie izquierdo, enfermo, alterna la fascitis con la golitis, fue la referencia central del primer tiempo y se produjo, por fortuna, antes de que el público, al entrar Fernando Hierro debido a una lesión de Andrinúa, abuchease al jugador del Real Madrid, como aplazado castigo por su antipática actitud cuando, pertenciendo aún al Valladolid, se enfrentó en Riazor al Deportivo en partido de Copa del Rey. Fernando fue recibido en el barco como si allí, por un resquicio del casco, se hubiera colado un indeseable polizón. Broncas y más broncas hubo para él, y hasta llegó a parecer que alguien sería capaz de bajar y, al grito de hombre al agua, tirar por la borda a ese jugador que ya no defendía al Valladolid ni al Madrid, sino al equipo nacional. Después, Hierro contribuyó más que cualquier otro a llevar a buen puerto la defensa española y recibió muchos aplausos de desagravio. El segundo tiempo aportó cosas menos interesantes, debido, entre otras razones, a los numerosos cambios en ambos equiMíchel pos. Zubizarreta, que había exhibido su calidad al detener en la primera parte un tiro envenenado de Kaczmarek, pudo otear tranquilamente desde el mástil y no tuvo peligros superiores, pese a que los polacos se apoderaron del balón con mayor frecuencia que antes. En el minuto 48, Manolo dispuso de una doble oportunidad para marcar, pero Wandzik, sustituto de Bako, ganó el duelo y guardó energías para anular también, poco después, un buen remate de Mingúela. Fueron momentos de relieve, pero el equipo estaba ya resentido por la fatiga del notable Míchel- a quien Suárez dio la generosa orden de que se retirase al camarote- y por el consecuente extravío de Butragueño. El ataque quedó muy mermado. Salió Julio Salinas, pero Julio infunde lentitud; sube al barco, por muy moderno que sea, y comunica sus ideas con señales de morse. Con él en el campo, Polonia ya no tuvo que alumbrar un S. O. S. España no era un barco a la deriva, pero tampoco tenía fuerzas para el abordaje. -Ficha técnica- España: Zubizarreta (Ochotorena, m, 78) Chendo, Sanchís, Andrinúa (F. Hierro, m. 24) Jiménez, Míchel (Eusebio, m. 70) Roberto (Mingúela, m. 59) Martín Vázquez, Villarroya, Manolo (Julio Salinas, m. 70) y Butragueño. Polonia: Bako (Wandzik, m. 46) Kubicki, Budka (Soczynski, m. 55) Kruszankin, Wdowczyk, R. Warzycha, Kaczmarek, Cachowski, Z ober, Kosecki (Kubisztaz, m. 75) y K. Warzycha. Arbitro: José Francisco Conceigao Silva (Portugal) bien. Tarjeta amarilla a Budka Gol: 1- 0, m. 20: Centro de Martin Vázquez, Butragueño toca de cabeza hacia la carrera de Míchel, que empalma con la izquierda batiendo a Bako. Incidencias: Antes del partido, se rindió homenaje al que fuera redactor jefe de Marca, Belarmo, fallecido hace unos meses. Los jugadores españoles llevaron, por esta razón, brazaletes negros. Debutaron como internacionales Ochotorena, Mingúela y Villarroya. Luis Suárez: Los futbolistas han jugado bien, pero el planteamiento cambiará ante los húngaros La Coruña. Carlos Sabell La selección ganó a Polonia con un solitario gol de Míchel en un encuentro amistoso de preparación ante el Hungría- España. Suárez se refirió al partido de anoche y al de octubre: Los futbolistas jugaron bien, pero ante Hungría cambiarán las cosas. Luis Suárez advirtió durante portivo, partido en el que Hierro los noventa minutos cosas intey Mingúela- que sigue jugando resantes y en ocasiones aislaen la ciudad del Pisuerga- jugadas, aunque en general los futban con el Valladolid. El combolistas han jugado bien, pero el portamiento del público- señaló planteamiento cambiará en el Suárez- no fue correcto en el partido contra Hungría caso de Hierro y Mingúela. Pudo afectarles no sólo a ellos, sino a El seleccionador español no todos los jugadores. La actitud estaba satisfecho del comportadel público ha hecho que paremiento del público. Las protestas ciera que jugábamos fuera de hacia Fernando Hierro y Minguecasa. la eran continuas. Se recuerda todavía en La Coruña la eliminaAnoche debutaron tres futbotoria de semifinales de Copa del listas con la selección española: Rey entre el Valladolid y el DeOchotorena, Villarroya y Minguela. Ambos se mostraron bastante contentos por este hecho. Ochotorena manifestó encontrarse bastante satisfecho. Si Ochotorena había sido ya seleccionado varias veces por Luis Suárez, aunque no hubiera tenido oportunidad de jugar todavía, no era éste el caso de los otros dos futbolistas, Villarroya y Mingúela, para los que era su primera convocatoria. Villarroya, jugador del Zaragoza, estaba tranquilo, aunque feliz, al final del partido: Las cosas me han salido bastante bien. Me he sentido cómodo, aunque al principio del partido estuviera algo nervioso. La selección ha jugado bien y hemos ganado.