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Desaparece un gran señor de las letras andaluzas El novelista y académico falleció ayer en Mori. nri Q irte 5 fine Ha aHaH Madrid a los 85 años de edad A las doce y media de la mañana de ayer murió, en su domicilio madrileño, el académico Manuel Halcón, autor, entre otras, de las novelas Desnudo pudor Manuela Monólogo de una mujer fría y del libro de narraciones Cuentos del buen ánimo que le convirtieron en uno de los novelistas más populares de la posfrecuentes viajes al extranjero en Desde hace algún tiempo, el los que su espíritu culto y curioescritor se encontraba muy débil so se enriqueció con observaciode salud, pero su estado permanes y vivencias que se plasmanecía estacionario. Ayer amaneron en sus numerosas crónicas ció sintiendo malestar y se negó para El Noticiero Sevillano En a tomar los medicamentos receParís conoció a Eugenio Montes, tados por sus médicos, pero su con quien mantuvo una larga hija logró finalmente convencerle amistad. de que lo hiciera. A continuación, Al iniciarse la guerra civil esel escritor inició su jomada de pañola fue destinado por el diatrabajo, fatalmente interrumpida rio sevillano Fe al frente de cuando se produjo el accidente Extremadura, para cubrir la infordescrito. Un sacerdote que estamación. Pocos meses después ba en la misma casa alcanzó a fue nombrado director de dicho darle la extremaunción. Nacido en Sevilla el 25 de di- periódico. En plena campaña bélica, Manuel Halcón obtuvo el ciembre de 1903, Manuel Halcón premio de crónicas de guerra Villalón- Daoíz era hijo de los convocado por el diario Unimarqueses de San Gil, pertenedad de San Sebastián. En 1937 cientes a una distinguida familia de la nobleza hispalense. La pér- se hizo cargo de la dirección de la revista Vértice que se edidida prematura de su madre, taba temporalmente en la capital cuando aún no había cumplido donostiarra. los dos años, le marcó profundamente, haciéndole volcar su Una vez terminada la guerra afecto en la tierra que le vio crecivil, Manuel Halcón ocupó ducer. Cursó sus primeros estudios rante unos meses la subdirecen el colegio de los padres jesuíción de ABC, dirigido entonces tas de El Puerto de Santa María. por Juan Ignacio Luca de Tena. Ese mismo año de 1939 obtuvo Desde edad muy temprana se sintió atraído por las letras y así, el premio Mariano de Cavia instituido por el fundador de cuando aún no había cumplido ABC, Torcuato Luca de Tena, los veinte años inició su colaboconcedido a su artículo titulado ración periodística con el diario El Noticiero sevillano En 1922 Por qué aparecido en la revista Vértice escribe su primera novela, El hombre que espera, con la que Su gran vinculación con el obtiene el Premio Ateneo de Se- campo y su interés por la tierra villa. que le vio nacer, merecieron el reconocimiento oficial y fue nomEn 1927, Manuel Halcón publibrado consejero del Banco de ca un libro de cuentos titulado España en representación de las Fin de raza y en el verano de Cámaras Agrícolas. Manuel Halese mismo año inicia la serie de Monólogo de una mujer fría y Manuela hicieron popular a un escritor de calidad Madrid. S. C. guerra. Junto a José María Pemán, fue una de las personalidades literarias más destacadas de la llamada escuela andaluza Halcón, que contaba ochenta y cinco años de edad, falleció cuando limpiaba un revólver que se le disparó, alcanzando una zona vital. Sus restos serán incinerados en la sacramental de San Justo. mite, escribe su comedia La Condesa de la Banda, que se estrena en 1951 con gran éxito de crítica y público. El 10 de mayo de 1962, la Real Academia Española le elige por unanimidad académico de número para ocupar el sillón F vacante por el fallecimiento en Buenos Aires de Julio Rey Pastor. El 9 de diciembre Manuel Halcón tomó posesión de su plaza de académico, Manuel Halcón fue miembro del Consejo Privado de Don Juan de Borbón y desempeñó siempre su actividad política con lealtad, con eficacia, y con discreción. Fue creador del premio Manuel Halcón literario Juan Palomo que concedió a escritores indepencon dimitió cuando Don Juan de dientes de calidad y que alcanzó Borbón, en aquella época Jefe gran prestigio en el mundo literade la Casa Real Española, orderio. nó a sus partidarios que suspendieran toda colaboración con la Tras varios años sin publicar, dictadura. en 1970 aparece su novela MaEn 1940 funda la revista Se- nuela, una de las que mayor fama han dado a su autor. mana comienza a dirigir la ediCentro constante de homenatorial Rivadeneyra y un año desjes y premios, Manuel Halcón pués publica el libro biográfico Recuerdos de Fernando Villalón. fue nombrado en noviembre de 1971 Figura del Mes por la rePosteriormente, decide dedicarse dacción de ABC. Recibió tamexclusivamente a la literatura. Fruto de ello es Las aventuras bién el homenaje del foro intelecde Juan Lucas, novela que pos- tual del Club Urbis de Madrid. teriormente sería llevada al cine En 1980, con el fallecimiento con el mismo título, producida de su esposa, Rosa María Borrepor Cesáreo González y dirigida ro Carrasco, Manuel Halcón limipor Rafael Gil. tó voluntariamente su vida social, En 1946, Manuel Halcón asu- dedicándose al goce y contemme la dirección de la revista plación de su querido campo an Semana y cuando su trabajo daluz y a sus otras grandes paal frente de la misma se lo per- siones: el estudio y la escritura. Inteligencia y humanidad La muerte de Manuel Halcón ha supuesto para mí, como sin duda para todos aquellos que lo conocían en mayor o menor medida, un duro golpe. Era, por encima de todo, un gran amigo, una persona muy querida por mí. Halcón, además de un magnífico escritor, era una bellísima persona, un señor de los pies a la cabeza, un hombre de suma inteligencia y con una inmensa humanidad; por ello, su triste desaparición dejará entre nosotros, por mucho tiempo, un hondo hueco. La vida académica pierde a uno de sus mejores miembros, y la sociedad, a una persona de incomparable dimensión humana. Entre Manuel Halcón y yo existía una relación muy fuerte, un estrecho vínculo de amistad nacido desde hace tantos años... Casi puedo decir que lo recuerdo de toda la vida, y en efecto recuerdo una multitud de anécdotas que podrían reflejar su extraordinaria calidad humana, el calor de su amistad, que retratarían con precisión la gracia de un señor. Pero habrá ocasión mejor que ésta de luto para las anécdotas y los recuerdos felices. Los lazos de amistad que nos unían sólo pueden deshacerse por hechos tan tristes- como el sucedido ayer. No puedo expresarlo ahora de otra manera, ruego a los lectores de ABC que me disculpen. Quizás, seguramente, sea muy poco lo que digo con respecto a lo que siento por él, pero en estos momentos la pena me impida expresar de otra forma mis sentimientos, mi pena, mi desilusión. Luis ROSALES de la Real Academia Española