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10 junio- 1989 ABC ABG M 1 U -Pensamiento jf ciencias sociales- D problema de tos vales ESDÉ tbtios íüs reales, a cuya reducaspectos estar ción dedicó no pocas mos en p r e energías, para apuntasencia de un gran libro. lar a labor del Fondo y El formato, las tapas, el papel, las más de 150 Pedro Tedde de Lorca. El Banco de San Carlos (1782- 1829) Banco de España. Alianza de la Caja de amortiza ción, organismos creailustraciones, y sobre Editorial. Madrid, 1988. 395 páginas. 7.000 pesetas dos para gestionar ese todo la valiosa investigación histórica y la prosa que desgrana Pefue un Banco típico para los patrones de la tipo de deuda. El público perdió confianza y dro Tédde, cuya elegancia y fluidez delatan época porque no emitía billetes; tampoco dejó de utilizar los billetes del Banco, cuya sus aficiones literarias, hacen que éste sea mostró vocación industrial: ni prestó a largo circulación era voluntaria. La calamidad llegó un libro de lujo. El autor ha puesto cuidado plazo ni invirtió en manufacturas. A pesar de al punto de que en 1799 la cuenta de resultaen conjugar las cifras con la literatura, y la su impliciación con el sector público, la direc- dos del Banco de San Carlos se cerró con narración de la azarosa vida de Cabarrús ción era contraria a tas Reales Fábricas, las números rojos, circulando incluso rumores de suspensión de pagos en 1802. complementa las áridas cifras de balances y cuentas de resultados del Banco de San CarTambién se estudian las actividades de los dos Bancos de San Carlos surgidos entre los. La materia prima elegida era la calidad, 1808 y 1814: uno en Madrid, del que apenas pues con el Banco de San Carlos podía pudieron aprovecharse los franceses, y otro construirse un excepcional observatorio para en Cádiz, del que los liberales españoles sacontemplar la economía, la sociedad y la polícaron más partido gracias a las remesas que tica españolas de finales del XVIII y principios llegaron de América. Tanto en la sede de Madel XIX. Por ello, esta obra descubre las cladrid como en la de Cádiz hubo proyectos ves, reflejadas en el Banco de San Carlos, para modernizar la organización del Banco, económico- sociales del tránsito del antiguo alineándola con una economía liberal, redu- u régimen a la sociedad liberal, ya que el ciendo la dependencia del Gobierno y eljmi- o proyecto de Banco de los ilustrados españonado las reglas propias del antiguo régimen. les de 1782- hubo dé reconvertirse en 1829 Finalmente, Tedde examina la inevitable para acoplarlo a las nuevas coordenadas limetamorfosis del Banco de San Carlos entre berales. 1808 y 1829 para adaptarse a las nuevas nePrimero, Tedde monta el escenario en el cesidades de la economía y sociedad espaque nació y dio sus primeros pasos el Banco ñolas. Se perdió América y con ella los fonde San Carlos, analizando la experiencia indos que permitían importar productos de Euternacional, los proyectos de Banco Nacional ropa. La Hacienda Real entró en bancarrota, en la España del siglo XVIII, el contexto ecoy el Banco de San Carlos se encontró con nómico, caracterizado por los problemas de unos activos frente al Tesoro incobrables, la Hacienda y de los vales reales; el proyecto que superaban su propio capital. Sobre estos de erección del Banco Nacional de Cabarrús procesos, el Absolutismo resistía malamente y la apertura y puesta en funcionamiento del los embates del avance liberal, y los cambios Banco. Tedde también presenta al actor prinpolíticos e institucionales obligaron a transforcipal, con una interesante biografía de Cabamar el Banco. rrús, fundador del Banco. Es especialmente Hubo distintos planes, de los liberales del sugerente el análisis de la suscripción del caTrienio y en los tiempos del Absolutismo, pital por corporaciones del antiguo régimen y para liquidar las cuentas del Tesoro con el por los propios directores, cuya heterodoxia empresas públicas del XVIII, quizá porque Banco, transformando al tiempo la naturaleza dio pábulo a comentarios sobre el escandaloera cliente, en su función de suministrador dei Banco de San Carlos. Pero hasta 1829 so enriquecimiento especulativo de los primedel Ejército, y sufrió sus ineficacias. Sin em- no se hizo el arreglo definitivo, cambiándose ros banqueros, del que fue enseña el medro bargo, sí que invirtió en las actividades co- los 316 millones dé reales de deudas (totalpersonal del propio Cabarrús. Hubo incluso merciales, por motivos lucrativos, como en la mente incobrables) del Gobierno por 40, que una conexión internacional, y la colocación de creación de la Compañía de Filipinas, o por los accionistas aportaron a la fundación del acciones en la Bolsa de París, por socios de motivos altruistas, como fue su participación Banco de San Fernando. De paso se reorgaCabarrús, provocó un interesante, opúsculo en el abastecimiento de ciudades (Madrid, nizaba el Instituto financiero para acomodarlo de Mirabeau en contra del Banco de San Barcelona, Gijón o Coruña) durante las perió- a las nuevas circunstancias económicas, políCarlos. Las intrigas financieras no son, como dicas crisis de subsistencias, propias de las ticas y sociales de la España liberal. Con ello se ve, un invento reciente en España. Hasta economías atrasadas. empieza la segunda etapa de la formación aquí, la obra de Tedde analiza, la captación El Banco de San Carlos aparece en segui- del futuro Banco de España, cuya historia Peinicial del pasivo del Banco. da como un gigante con pies de barro. Sus dro Tedde no tardará en contarnos. Pero el actividades de suministro al Ejército fueron historiador de la economía se enfrenta a un Luego se repasan las actividades, a través ruinosas, afloraron irregularidades en las ope- reto comprometido, porque le será difícil sude los activos de su balance, del Banco de raciones de sus directivos y se tropezó con perar la calidad de la presente entrega. San Carlos: las relaciones con América (conproblemas políticos, por el proceso a Cabasistieron en el privilegio, léase monopolio, de Esta es una obra de recomendable lectura rrús, cuyas desgracias personales corrieron extracción de plata americana hacia Europa paralelas a las dificultades del Banco. Los an- para los interesados en la Historia y en las fique generó evidentes beneficios al Banco ticipos y las gestiones de la deuda que el nanzas españolas. No importa la especialidad- e n 1784, el 68 por 100 de los mismos- y Banco de San Carlos realizó para el Tesoro del lector. Quienes desconozcan las técnicas en la apertura de una sucursal en Cádiz, para acabaron ahorcando su actividad bancaria bancarias hallarán una descripción asequible financiar el comercio con América, a través con el sector privado, porque el ministro dé de las mismas. Para quienes no tengan unos fundamentalmente del descuento de letras) Hacienda decidió devolver los adelantos del conocimientos profundos de Historia, el libro la promoción del transporte interior (la finanBanco en vales reales; y no en metal. Efecti- de Pedro Tedde aporta las referencias imciación de obras públicas, como el quimérico vamente, zanjado el funesto negocio de las prescindibles. En las conclusiones, además, canal de Guadarrama, que había de prolonprovisiones al Ejército, el Tesoro explotó sin Tedde ofrece un eficaz resumen de la obra. A garse hasta Sevilla, y los préstamos concedimiramientos la inagotable mina de los adelan- él pueden acudir directamente los lectores dos para la construcción de los caminos de tos que el Banco de San Carlos- interesado apresurados. Y para quienes no estén habiOviedo- Gijón y de la corte a San Ildefonso) y en las operaciones porque redituaban un 5 tuados con la historia económica del período, al apoyo al comercio (los descuentos y negopor 100- ponía a su disposición en distintas no sería mala la estrategia de abordar la lecciaciones de letras, aunque siTradio de acplazas españolas y extranjeras. El Banco de tura por este capítulo final. ción se circunscribió al- comercio madrileño) San Carlos también se vio involucrado en el Inicialmente, el Banco de San Carlos no Francisco COMÍN COMIN Un reflejo de la metamorfoisis del antiguo régimen: El Banco dé San Carlos