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XII ABC ABC ÜTerarío 10 junio- 1989 -Pensamiento y ciencias sociales- Hacia la civilización planetaria la proximidad del fin del milenio tenemos la impresión de asistir a una crisis absoluta, de que todo un mundo, una civilización y una forma de la vida se derrumban. Nos parece vivir una vida crepuscular, una forma envejecida de la vida que dará lugar al hundimiento final o, más benignamente, a la aurora de una nueva civilización. Incluso las palabras que tópicamente pretenden calificar a la hora presente apuntan a esa característica terminal: posmodernismo poscapitalismo sociedad posindustrial Sabemos que algo termina pero no si comienza realmente algo, o si nos acercamos al final de los tiempos. Si estas impresiones son ciertas- cosa, por otro lado, no evidente- ¿qué mundo termina? ¿cuáles son las causas de su fatal decadencia? ¿qué nuevo mundo se vislumbra en el horizonte? ¿cuál será la incierta fisonomía del futuro? Ante estas preguntas, que revelan un radical perdimiento, el hombre busca afanosamente orientación y no faltan los ensayistas que se arriesgan a diseñar un diagnóstico de la crisis. Éste es el caso del libro de Enrique Larroque, Ante la nueva civilización, cuyo propósito explícito es hacer una radiografía del presente y una exploración del futuro centradas en las revoluciones tecnológicas, en el Tercer Mundo, en la escala de valores y en las relaciones entre el Estado y el individuo. Su tesis fundamental es que una civilización, la occidental, agoniza inexorablemente y una nueva, la primera civilización planetaria, aparece en el horizonte. La estructura del ensayo se ajusta fielmente a este propósito. La primera parte analiza el ocaso de la civilización occidental; la segunda, el obstáculo fundamental para el advenimiento de la nueva, y la tercera, sus rasgos esenciales. La crisis de la civilización occidental se manifiesta, según el autor, en la situación anquilosada de la política y en la insolidaridad social. El término para designar lo primero no es muy adecuado ya que, bajo él, junto al nacionalismo, la arterieesclerosis de las ideologías, el crecimiento inmoderado del Estado y el deterioro de la división de poderes, aparecen otras cuestiones más importantes que las estrictamente políticas, como la estimación del presente como la única realidad valiosa, el olvido de las cuestiones últimas, el tedio, el pragmatismo y el escepticismo. La insolidaridad se desborda en la marginación de los ancianos y parados, en la ferocidad de la competencia, en la soledad, en la violencia y la trivialización de las relaciones sociales. El obstáculo para el advenimiento de la nueva civilización es la existencia deprimida del Tercer Mundo, cuya situación tiende a desaparecer, ya que su perpetuación va contra el sentido de la historia. Los elementos principales de la nueva civilización serán el triunfo del individualismo sobre el colectivismo, el auge de la suprarracionalidad frente al racionalismo estricto, la existencia de una nueva escala de valores, la sucesión de las revoluciones tecnológicas y científicas, el cambio social hacia la solidaridad, el pluralismo, el pleno empleo, la utiliza- La idea de América José Luis Abellán y Antonio Mohdús (coordinadores) El pensamiento español contemporáneo y la idea de América. Dos volúmenes: I. El pensamiento en España desde 1939. II. El pensamiento en el exilio. Editorial Anthropos (Barcelona, 1989) 400 y 688 páginas, 2.660 y 4.360 pesetas c Enrique Larroque, Ante la nueva civilización. Editorial Alhambra (Madrid, 1989) 348 páginas k ON ción óptima del ocio, la libertad y la educación, y la mutación política, en la que el individuo pasará a ser el eje, predominará la supranacionalidad, la actitud psicológica de optimismo histórico, el recorte drástico de la soberanía del Estado, la primacía de la inicia- J tiva individual y de la libertad y una hueva configuración de la democracia, más participativa. El tono del ensayo es de un excesivo pero beneficioso optimismo voluntarista, muy propio, por otra parte, de la tradición del racionalismo progresista occidental. Caminamos desde el ocaso hacia un mundo feliz. No hay lugar para ninguna suerte de catastrofismo; todo irá bien. Algunas ideas no parecen adecuadas. Así, cierta equiparación implícita precipitada entre las dos superpotencias Unos vegetamos a la sombra del gigante norteamericano, y los otros a la sombra del gigante soviético o la idea de la aproximación entre los regímenes totalitarios y los democráticos en la orientación de la opinión pública y en la libertad de pensamiento. Lo mismo cabe decir del algo tópico y demagógico análisis del Tercer Mundo. Baste decir que Fidel Castro aparece citado como máxima autoridad en la materia. Larroque considera que se encuentra bajo el dominio de Occidente y que ha sido arrojado por el Norte a los suburbios de la historia, descuidando la enorme responsabilidad de las tiranías, en su mayoría comunistas. Por otra parte, la atención al aspecto espiritual y moral de la crisis y al nuevo, sistema de valores es superficial. La importancia de ios temas tratados y la inteligencia del análisis y de las tesis propuestas es notable. La perspectiva democrática y liberal causa también alivio. En el fondo, los aspectos constitutivos de la nueva civilización desmienten la pretendida decadencia de Occidente, ya que constituyen una prolongación de algunos de los mejores valores occidentales. Reconforta comprobar que la nueva civilización planetaria será, en definitiva, liberal. Sólo cabe decir que así sea. Ignacio SÁNCHEZ- CÁMARA OSÉ Luis Abellán y Antonio Monclús nos ofrecen un conjunto de trabajos que tienen como principal objetivo dar buena cuenta de la idea de América existente en el pensamiento español contemporáneo, definiendo a éste como el desarrollado a partir del fin de la guerra civil. Precisamente el primero de los coordinadores señala en la introducción de la obra que a lo largo de toda la Historia del pensamiento español siempre ha existido alguna idea de América. Imbuidos de una visión optimista en lo referente a esta cuestión, se nos ofrece un heterogéneo grupo de trabajos, tanto en lo que a su formato y autores se refiere, como a su temática y calidad. Así es como se nos presenta historias de vida (o cuestionarios a responder por la persona entrevistada) que se intercalan con estudios sobre algún pensador o institución (es el caso del Instituto de Cultura Hispánica o del Colegio de México, por citar sólo un par de ejemplos) o la semblanza de algún personaje (como la de Pedro Bosch Gimpera por su hijo Carlos) La estructura de la obra es bastante simple, pero permite recoger acertadamente la evolución de las distintas formas del pensamiento español, dedicándose el primero de los dos volúmenes al pensamiento desarrollado en España y el segundo al pensamiento del exilio. En el primer caso él corte se desarrolla a partir de presupuestos ideológicos, ya que se distingue un grupo de pensamiento conservador, u oficialista; otro que evoluciona desde el oficialismo hacia formas más moderadas, e inclusive contestatarias, con los principios del franquismo, y una última vertiente, mucho más liberal, también llamada independiente. En lo referente al exilio, fundamentalmente anclado en América Latina, el corte se establece en función de criterios geográficos, distinguiéndose tres áreas concretas; México, la llamada Gran Colombia (Colombia y Venezuela) y el Cono Sur (especialmente Argentina y Chile) Un último apartado se dedica al llamado exilio europeo, dedicado en exclusiva a la figura de Salvador de Madariaga y a su propuesta de Federación Iberoamericana. El principa! aporte de esta obra colectiva, que resulta sumamente ilustrativa sobre algunas de las principales formas del pensamiento español dé los últimos cincuenta años, es la existencia de múltiples visiones o ideas de América, cada una de las cuales aparece vinculada a la ideología y a la experiencia personal del propio pensador, y especialmente a la concepción que se tuviera sobre el papel de España en el mundo. Esto último resuita algo fundamental, que reaparece con insistencia, especialmente en lc, que se refiere a la vinculación de España a lá Comunidad Europea y a nuestras relaciones con América Latinad Carlos D. MALAMUD