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VI ABC A editorial Planeta inició recientemente una colección con el título de Editorial Grandes Autores de la Literatura Soviética Contemporánea, con la que pretende ofrecer un panorama de la actual narrativa en la URSS. Hasta el presente se han publicado ya El signo de la desgracia, de Vasil Bikov; El calvario de Abdías, de Chinguiz Aitmatov; Historia triste de un policía, de Victor Astafiev, y Los hijos de Arbat, de Anatoli Ribakov. El nuevo deshielo parece haber liberado una serie de fantasmas que pesaban sobre la estética literaria soviética. Los estrechos cauces que supuso el realismo socialista definido dogmáticamente durante la etapa estalinista, ya antes de la llegada al poder de Gorbachov se habían visto desbordados. Hace algunos años en una conversación en la Unión de Escritores, en Moscú, algunos escritores soviéticos defendían el realismo socialista como la literatura, de la clase que fuera, que se realizaba en la URSS; es decir, en un país socialista. Pero en aquel entonces Los hijos de Arbat no habría podido publicarse ni se hubiera convertido en un best- seller en su país (aunque convendrá admitir que el término best- seller adquiere otras connotaciones en el mercado editorial soviético) Anatoli Ribakov (nacido en 1911 en Chernigov) se trasladó a Moscú en 1919 y realizó una carrera de escritor poco habitual en Occidente. En 1934 se graduó en el Instituto de Comunicaciones de Moscú y desde 1941 trabajó en Ufa, en Kalinin y Riazán. Fue movilizado durante la II Guerra Mundial y participó como oficial de transportes motorizados en varias acciones. Entró en Berlín con el Ejército soviético al final de la guerra y fue desmovilizado en 1946. Dos años más tarde publicó la novela corta El puñal, a la que siguieron: Camioneros (1950) Ekaterina Veronina ABC fífcrarío 4 febrero- 1989 L Los hijos de Arbat (1955) El pájaro de ronce (1956) Las aven- turas de Krosh (1966) Verano en Sosnyaki (1964) Las vacaciones de Krosh (1966) Un soldado desconocido (1970) Un disparo (1975) y La arena pesada (1978) Los hijos de Arbat (publicada en su lengua original en 1987) ha supuesto su consagración definitiva. El esquema argumental básico (la vida de los jóvenes de un barrio) recuerda el neorrealismo italiano, especialmente la Crónica de los pobres amantes (1945) de Vasco Prattoli- ger al pueblo y al país. Le seguirían sus aliados. Bujarin era aliado Anatoli Ribakov de ellos; se metía en casa de Kamenev por Planeta. Barcelona, 1988. 585 páginas. 1.800 pesetas la puerta de servicio, mantenía con él conversaciones secretas, deni. También aquí se trata de configurar los cía que prefería ver a Zinoviev y a Kamanev destinos de un grupo de jóvenes. La ciudad en el buró político en lugar de Stalin (página no es ahora Florencia, sino Moscú. Y lo que 293) Una parte de la novela y del interés de se avecina no es el fascismo, sino el estalilos lectores hacia ella reside en comprobar nismo. En ambos casos, sin embargo, la inlos grados de apertura que el sistema permite tencionalidad última de la novela es política. ahora. La crítica a Stalin revierte en los fallos Los personajes son víctimas de un determide los planes quinquenales, en la forzada conismo histórico. Y sus psicologías responden lectivización de la agricultura, en la ¡ncomprea arquetipos definidos. Sasha es un rebelde, sión del funcionariado del partido por las nueun joven inteligente e idealista que, pese a vas situaciones en las tierras roturadas de ser una víctima, se considera a sí mismo Siberia. como un militante del partido. El narrador lo Aparece una nada velada crítica a la impocalifica de independiente, osado, atractivo sición del realismo socialista -según lo en (página 363) Yuri, por el contrario, es ambitendiera Zdhanov- y el papel de Gorki (págicioso y envidioso. Acaba integrándose en la na 416) Y las páginas dedicadas a las expeNKVD, la Policía Secreta soviética, perdiendo riencias de deportado de Sasha rezuman sus escasas referencis morales. Varia, en exotismo. Allí, en Siberia, los campesinos no cambio, no tiene escrúpulos. Se siente atraíconocen el manejo de la nueva maquinaria. da por la vida fácil que le ofrece Kostia, un Se ha pasado del feudalismo al socialismo jugador de billar que vive a salto de mata, sin la oportuna educación. Las muchachas aunque gozando de los privilegios de una miposeen un abierto y nada sofisticado concepnoría. to de las relaciones sexuales. Una vez más Anatoli Ribakov sigue los pasos de Cholonos adentramos en figuras como la del ex cojov, el maestro de El don apacible. Es un excinero del zar en el infierno de los endemocelente arquitecto de la novela (un ingeniero niados La nueva sociedad no es muy distin- de las almas como gustó denominar a sus ta a la anterior. Y la crónica es un reflejo de escritores Stalin) Sabe mantener a lo largo un pasado que merece críticas adversas. de sus casi seiscientas páginas de apretada Pero supone siempre un pasado. Heredera letra el interés de la narración. Ahora, sin emdel folletín, Los hijos de Arbat llega como un bargo, en el relato aparecen figuras históricas fruto exótico. La técnica psicológica no ha ido destacadas. Varias escenas dan cuenta no más allá de los saltos atrás a través del resólo de los ambientes de la alta política de cuerdo sugerido por un objeto. Los diseños los soviets, sino que el novelista narra desde de los personajes son maniqueístas, toscos. dentro del propio Stalin. Porque, aunque los Es una novela- río aneadla en los presupuesprotagonistas sean seres de ficción, todos vitos estéticos de los años treinta. Tal vez vuelven bajo las botas del Padrecito. Y ésta sigue van en un próximo futuro, pero tendrán que siendo una cuenta pendiente de la intelectuaser remozados oportunamente. Se entiende lidad soviética. Resulta significativa la escena su éxito de público en la URSS. Resulta, sin en la que aquél se hace proyectar el filme de embargo, más difícil suponerle un gran atracChaplin Luces de la ciudad y se identifica con tivo para el occidental. Sus esquemas chiel protagonista. Aparecen en las páginas de rrían todavía desde la estética, aunque sirve la novela los nombres- antes prohibidos- de para entender mejor el fenómeno de la aperKamenev o de Trotskyi: La expulsión de tura política que se está viviendo en la Unión Trotsky al extranjero fue un acto humanitario Soviética. Allí todavía el pasado es la clave y, por lo mismo, erróneo; Trotsky estaba en del presente, su demonio se afianzó en la libertad y actuaba. A Zinoviev y Kamenev no década de los treinta y sólo ahora puede los expulsaría al extranjero porque ellos arromencionarse. jarían las primeras piedras contra el bastión del temor que hacía falta levantar para proteJoaquín MARCO