Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
21 enero- 1989 ABC ABC XIII -Pensamiento y ciencias sociales- L to se trata de un juego A suprema sabiintelectual parisiense. duría consiste En Rusia y el virus de en la determinación del sentido del E. M. Cioran, De lágrimas y de santos, traducción de Rafael Panizo. Editorial Tusquets (Barce- la libertad explica mundo y de la finalidad lona, 1988) 113 páginas, 850 pesetas. E. M. Cioran, Historia y utopía, traducción de Esther cómo ha encontrado de la vida. Tres son las Seligson. Editorial Tusquets (Barcelona, 1988) 162 páginas, 1.000 pesetas. E. M. Cioran, La allí la idea de imperio respuestas posibles: el caída en el tiempo. Editorial Laia Monte Ávila (Barcelona, 1988) 152 páginas, 1.300 pesetas el clima ideal. Hay un repudio de toda polítisentido de la vida se ca, concebida como voluntad de someter a las siguientes la posible clave de su pensaencuentra en ella misma; la vida carece de los otros para convertirlos en objeto, por lo miento: la ausencia de Dios conduce al sinsentido y finalidad; el sentido de la vida no se que todo político es un tirano, y el demócrata, sentido del nihilismo. En ocasiones, parece encuentra en ella sino fuera de ella, es decir, el tirano de opereta Su lucidez irónica briblasfemar para reavivar a Dios ante la deseses trascendente. Goethe o Nietzsche pueden lla especialmente en su crítica del pensaperación por su inexistencia. De ahí que sienser un buen ejemplo de la primera, Schopenmiento utópico, que no es sino ingenuidad y ta predilección por Rusia y España, las dos hauer o Sartre, de la segunda, y Kant o Wítttontería y al que califica como literatura regenstein, de la tercera. Si la más trivial parepugnante. No obstante, simpatiza con el ideal ce la primera, la última es la más profunda ficomunista al considerar a la propiedad como losóficamente, si bien no poseemos la la raíz de todos los males sociales. La impocerteza de que la verdad sea necesariamente sibilidad de la utopía deriva de la maldad naprofunda. tural del hombre. Cioran: La radical insustancialidad del mundo El pensamiento de Cioran, apatrida nacido en Rumania en 1911 y afincado en París desde 1937, es un magnífico exponente de la segunda respuesta. La vida humana carece, para él, irremediablemente de sentido. El mismo universo es superfluo y no merece sino desprecio y, con él, su parte peor, el hombre. Su repulsa hacia tan depravado ser, su antihumanismo, la afirmación de su maldad natural y de su propensión nativa a dañar, implican toda una antropología negativa. Sólo el dolor es real y las lágrimas son la única vía hacia el conocimiento. La conciencia no procede sino del sufrimiento. Estos presupuestos lo conducen a la marginal idad y al desengaño, al refugio en una ironía amarga y en ocasiones lúcida dotada de gran penetración psicológica, al desprecio del placer y al rechazo de la pasión y de la- moderación, y a una filosofía de la renuncia próxima al quietismo budista. Sobre este fondo nihilista, el abismo de la desesperación de un misticismo sin Dios, de un ateísmo contradictorio y, a veces, blasfemo, que ama y a la vez odia a un Dios ausente y desconocido. De Cioran se habían publicado ya en español la mayor parte de sus obras: Breviario de podredumbre, Silogismos de la amargura, La tentación de existir, Ensayo sobre el pensamiento reaccionario y otros textos, El aciago demiurgo, Del inconveniente de haber nacido, Desgarradura y Ese maldito yo (los títulos, en general, no dejan lugar a engaño) De lágrimas y de santos fue publicado por primera vez en rumano en 1937, año en el que Cioran llegó a París, y fue traducido al francés en 1986. Su valo- es inapreciable para conocer su pensamiento juvenil y el contraste con su obra posterior. Se trata de un conjunto de aforismos que, pese a cierto candor e ingenuidad, poseen una fuerza y profundidad- n o un valor literario- probablemente superiores a escritos posteriores. Es un ensayo de misticismo sin objeto, esto es, sin Dios, redactado tras una profunda crisis religiosa, centrado en el dolor y la santidad, hacia la que manifiesta un sentimiento ambivalente y cuyo origen sitúa en la intersección entre el cielo y la tierra, nacida de la enfermedad y de la necesidd de consuelo. La música es el arte del consuelo frustrado, pues al final procede del llanto y de la nostalgia del Paraíso y abre más heridas qué las demás artes. Pero sólo ella nos da respuestas definitivas; es el pensamiento exhaustivo. En esta obra se manifiesta más explícitamente que en naciones embarazadas de Dios Algunas de sus principales ideas se encuentran ya en esta obra juvenil: el desprecio hacia el hombre, el pesimismo como catarsis, la contraposición nietzscheana entre Dios y la vida, la incapacidad del hombre para ser feliz. Es un pensar trágico sobre la muerte y la miserable condición humana desde el abismo de la desesperación. De Historia y utopía (1960) existía una traducción al español en México. Es un conjunto de ensayos de tema histórico- político: la sociedad, la tiranía, la utopía, el mito de la edad de oro y el rencor como resorte último de la conducta humana. La perspectiva nihilista lo conduce al deseo del fin de la Historia, a la concepción de la vida como rechazo de los otros y a la repulsa de los dos tipos de sociedad: la liberal y la comunista. Aquí ya la vía hacia la marginalidad parece ser el desvarío, la frivolidad o la irresponsabilidad, aunque es improbable que cause enojo por la dificultad de tomarlo en serio. Su oposición a la sociedad occidental es total, es la quintaesencia de la injusticia Sin embargo, Cioran se ha refugiado en esa deliciosa quintaesencia parisiense de la injusticia. Con su descalificación por igual de ambos tipos de sociedad no hace sino contribuir a la ceremonia de la confusión. No obstante, no hay que alarmarse, ya que todas las sociedades son malas; pero hay grados, lo reconozco, y si yo he escogido ésta es porque sé distinguir los matices de lo peor (página 30 y siguientes) Algunas ideas remiten directamente al totalitarismo: Las libertades sólo prosperan en un cuerpo social enfermo: tolerancia e impotencia son sinónimos (página 31) Al cabo, Occidente es una gusanera (página 34) En el fondo parece que más que de un pensamien- La caída en el tiempo (1966) es un conjunto de nueve breves ensayos centrados en él análisis de la condición humana, en su radical deformidad moral. Algunas afirmaciones hoy ya no impresionan (tal vez lo hicieran en los más apasionantes que inteligentes años sesenta) si acaso, divierten, como el elogio del canibalismo o la perversidad del saber y la cultura. La preferencia por el salvaje no deja de ser en cierto modo coherente con su desprecio hacia el hombre. Ciertamente, las páginas más lúcidas y verdaderas son las que describen la situación del hombre actual y la estupidez de su modo de vida, pero olvidando tal vez que nace del vacío nihilista del que el propio Cioran es víctima. No es extraño que sea el escéptico quien más se acerque a la (inexistente) verdad. Su análisis del universal deseo de gloria de los hombres es sugestivo: ha sustituido a la creencia en la inmortalidad. La psicología del enfermo (la enfermedad es la esencia de la vida) el temor a la muerte a propósito de Tolstoi, el rechazo de la sensatez como norma para el escritor (del que él da buena prueba) y el fin del tienv po histórico son objeto de su reflexión. Ya he apuntado que la clave de su pensamiento se encuentra probablemente en el nihilismo, el absurdo y la desesperación de la ausencia de Dios y que su ironía no está, en ocasiones, exenta de lucidez, amargura y verdad, pero el tono general parece de una cínica insinceridad. Es una estética del pesimismo, y éste, al parecer, es una mercancía que todavía vende. Pero no está probado que la marginalidad desengañada sea sinónimo de lucidez. La originalidad y la independencia no bastan para el pensador; su imperativo es la veracidad. Hay momentos de suprema lucidez pero son ráfagas de luz sobre un fondo de tinieblas. Sus escritos están bien, incluso muy bien, excepto en el caso de que pretenda tener razón. Una buena literatura no es siempre vehículo de una buena filosofía. Su pensamiento es trágico y existencial y sólo vagamente filosófico, a menos que se conciba la filosofía como exabrupto desoládor. Y la verdad no es la absoluta desolación. Ante su visión de la radical insustancialidad del mundo y de la vida merecen ser recordadas las palabras que alguien que había conocido la angustia, el sufrimiento y las miserias de la vida como Wittgenstein pronunciara antes de morir: Decidles que mi vida ha sido maravillosa. Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA