Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LUNES 16- 1- 89 OPINIÓN ABC. póg. OBIANG EN MADRID L A llamada visita oficial de trabajo del presidente de la República ecuatoguineana se abre en unos momentos de clara tensión entre España y la joven República ecuatorial. A los diez años del golpe de libertad de Teodoro Obiang Nguema. y de continua ayuda de los presupuestos españoles al desarrollo guineano. será preciso reconocer que los problemas abiertos entre las dos naciones siguen clasificados en el inestable casillero de los asuntos pendientes. El difícil discurso de la descolonización tiene casi tantas lecturas como lectores, quizá porque en pocos capítulos de la vida internacional el maniqueísmo resulta más difícil de evitar. Todo el mundo cree tener razón y lo más probable es que la razón ande repartida entre los países del Norte y los del Sur. El diálogo entre Guinea Ecuatorial y España no podía milagrosamente escapar a los peligros del diálogo de sordos, inaugurado desde el comienzo del proceso universal de la descolonización. La cuestión más urgente consiste ahora en romper una larga incomunicación de la que solo será posible escapar cuando admitan ambas partes simultáneamente sus propios errores y aciertos. Pero una vez establecida esta mutua buena voluntad, también hace falta aplicar en la práctica, y sobre realidades políticas contemporáneas, medidas capaces de perpetuar el legado que ha tejido la historia con el lento paso de los años entre los dos pueblos. Existe una deuda moral del viejo colonizador hacia su colonizado, pero existe igualmente un deber del colonizado, para reconocer y aproyechar la ayuda recibida en nombre de la pasada convivencia. La generosidad del primero no puede justificar el despilfarro del segundo y su confusión administrativa. Teodoro Obiang se hizo cargo de una Guinea destrozada por la locura de Macías y ha recibido una ayuda modesta, pero nada despreciable, de España en términos cuantitativos. Los españoles nos quejamos del mal empleo de esa ayuda y los guiñéanos denuncian su insignificancia, en relación con las necesidades de la nación. Es una situación ideal para que las tendencias centrífugas operen en profundidad, movilizadas por la tentación de acercarse al área francófona del vecino Gabón, del que la Guinea antiguamente española, fue separada con arreglo a la cirugía g e o g r á f i c a q u e l a s potencias colonizadoras practicaron sobre la carne de África a finales del siglo pasado. El hecho cierto es que el mal reparto de 1900 permitió, con todas sus deficiencias, implantar en el costado occidental africano un foco cultural español de indudable intensidad. La sociedad í ernandina de la actual isla de Bioko era un ejemplo de vivacidad intelectual, alimentada por universitarios salidos de los centros docentes españoles. La salvación de ese patrimonio merece que España continúe sus esfuerzos para evitar el aniquilamiento de una cultura que no debe ser entendida como el rechazo de la cultura francesa, porque ambas son compatibles y enriquecedoras para, el pueblo guineano. El tiempo sancionará de forma inapelable si la continuidad de los esfuerzos españoles, lastrados por numerosos errores anteriores, consigue este propósito de preservación cultural española en el África ecuatorial. Pero, en cualquier caso, tenemos la obligación de intentarlo. Al menos, que la historia no pueda nunca a c u s a r n o s de haber sido causantes de algo tan grave como el entierro, todavía con vida, de un cuerpo cultural. LZADOS los sindicatos contra el Gobierno, la actitud sindicalista se aparta, al menos por parte de algunos sectores, de su fundamento propio y aparece transformada en pura acción política. Juegan, los sindicatos, a una táctica de confrontación que si triunfara daría una cuota suplementaria de votos y de escaños a Izquierda Unida, beneficiaría del apoyo que UGT presta a CC. OO. con olvido de sus tradicionales vinculaciones al PSOE, del que ha sido siempre base electoral. Felipe González, con evidente coherencia, demanda a UGT que se desvincule del proyecto político comunista: que retorne, en definitiva, a la disciplina socialista, sin perder, porque nada le obliga a ello, su propio protagonismo sindical. Pero el diálogo PSOE- UGT, aunque no esté interrumpido, aunque prosiga en nueva ronda de conversaciones, no parece avanzar hacia posiciones de entendimiento. Y, por ello, la confrontación, rebasando todos los niveles de las reivindicaciones laborales, se presenta como un claro intento de derribar a Felipe González. Un jaque al presidente del Gobierno, cuyas consecuencias no son predecibles salvo en la gravedad de la crisis política que podrían provocar. Un correcto entendimiento de esta confrontación entre los sindicatos y el Gobierno, en un sistema democrático, priva de fundamento a la ofensiva sindicalista porque el poder político que se deriva de la mayoritaria representación de la soberanía A JAQUE A GONZÁLEZ nacional obtenida en las urnas, no puede ser derribado por la presión de las huelgas y de las manifestaciones callejeras sin que quede impugnado o negado el mecanismo democrático y su definición constitucional, en nuestro país. Los sindicatos ejercen con libertad, en el sistema democrático, sus funciones reivindicativas laborales, pero no es admisible que pretendan convertirse en órganos cuya capacidad representativa transforme la democracia en una oligarquía sindical. Conviene diferenciar dos planos en esta confrontación. Al primero, al enfrentamiento de UGT- CC. OO. con el Gobierno, tienen literal aplicación las precedentes consideraciones sobre la democracia. Al segundo plano, a la grieta polémica a b i e r t a e n t r e UGT y el PSOE, convienen otras precisiones. El partido socialista debe, sin duda, parte de su respaldo electoral a la central sindicalista de su mismo signo, a UGT. Pero es igualmente cierto que si UGT no hubiera disfrutado del privilegiado trato económico que le d i s p e n s a el PSOE- -en cuantiosas subvenciones o entregas anuales a fondo perdido, con cargo a los presupuestos- carecería hoy de la fuerza para la acción, para la confrontación en este caso, que tiene. No resulta, así, opinión sorprendente o indirecta réplica anómala, la manifestada por altos cargos del Gobierno al apuntar hacia la posibilidad de reorganizar un proyecto socialista desvinculado de los sindicatos. Si tal hipótesis se llevara a efecto, estaríamos ante una modificación cualitativa, y sin precedentes, en los modelos políticos de las socialdemocracias europeas. Los sindicatos, lo hemos escrito, aceptarán todas las concesiones que les haga el Gobierno, pero éste caería en la ingenuidad si cree que así llegará a un acuerdo. Aun prescindiendo del perjuicio económico que la actitud sindicalista ha generado ya estos días, la opinión pública respalda la autoridad de un Gobierno que no se someta a las desafiadoras presiones de la calle. Para comprobarlo, UGT y CC. OO. no tienen más que recontar el número de sus afiliados y compararlo con el de trabajadores. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores Joaquín VJa. Santiago Casslo. José Javaloyes. Manuel Adrio, Joaquín Amado. Toras Cuesta Jefes de Redacción: A. A. González. R. Gutiérrez. C. Maribona (Continuidad) J. A. Alvarez- Gundin (Cultura) J. C. Azcue (E. Especiales) B. Berasátegui (ABC Literario) E. Contreras (Colaboraciones) A Fernandez (Economía) J. I. G. a Garzón lEdición Gráfica) L. Lz. Nicolás (Reportajes) J L. Martin Oescalzo (Sociedad) J Olmo (Edición) L. I. Parada (Supls. Económicos) L. Prados de la Plaza (Deportes) C. Prat (Saleares) A. Semprún (Internacional) J. A Sentis (Nacional) J M. Zuloaga (Investigación) Secciones: J. Rubio (Arte) V. Pérez (Cataluña) J, M. Fúez- Rúa (Ciencia) A. Garrido y J. Espejo (Confección) J. C. Diez Deportes) F. Nadal (Economía) A. Yáñez (Edición Aérea) J. Badía (Educación) E. R Marchame (Espectáculos) J. Pato (Gráfica) M, A, Flores (Huecograbado) F. Rubio (Ilustración) M, Salvatierra (Internacional) C. Navascues (Madrid) I. R, Quintano (Gente y Aparte) J A Vera- Gil (Naconal) M. A. Martín (Sanidad) D Martínez- Lujan (Sociedad) R. Domínguez (Sucesos) V, Zabala ¡Toros) E. Yebra (Vida Social) Director General de Prensa Española, S. A. JUAN MANUEL GONZALEZ- UBEDA Producción: S. Barreno. Personal: C. Conde. Financiero: I. Laguna. P. Datos: V. Peña: R. Externas: J. Saiz. Distribución: E. Gil- Casares. Publicidad: L. Escolar. Marketing: J. L. Vara. Teléfonos: Centralita (todos los servicios) 435 84 45. 435 60 25 y 435 31 00. Suscrip, Tel: 435 02 25. Télex: 27682 ABCMD E. Telefax Redacción. 431 94 77- 276 59 50 Telefax Public. 435 18 90. Apdo. 43 Prensa Española, S. A.