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72 ABC SUCESOS DOMINGO 12- 2- 89 La comandancia del puerto de Piombino ha decidido suspender la búsqueda de los restos del submarinista Luciano Costanzo, de 47 años, atacado por un tiburón en el golfo de Baratti, para concentrar en cambio todos los esfuerzos en la caza del gran escualo blanco. Una caza despiadada y rabiosa. Los pescadores En el supuesto de que el tiburón se hubiese limitado a despedazar el cuerpo de la víctima, devorándola solo en parte, como ha sucedido en otros casos, el objetivo prioritario- según explican las autoridades de los puertos de Piombino y Liornaera el de recuperar los restos, no sólo para darles piadosa sepultura, sino para que el magistrado y la compañía de seguros pudieran certificar la muerte del submarinista en acto de servicio, puesto que estaba inspeccionando, por cuenta de la compañía de electricidad del Estado, los cables que llevan la energía a las islas de Elba y de Córcega. de la zona, los amigos de Luciano, la gente común, desean vengar su muerte horrible. Los expertos preparan grandes anzuelos como ganchos de carnicero, con anguilas y congrios como cebo y lanzan decenas de litros de sangre al mar. Volverá- dice un pescador- El asesino siempre vuelve al lugar del delito cerraron en torno a la cintura del submarinista. La barca estaba a sólo quince metros de distancia. El ingeniero puso en marcha el motor pero no dio tiempo a nada. Luciano, que había conseguido evitar las dos primeras embestidas del escualo, levantó un brazo y lanzó un grito desgarrador, que ambos no olvidarán jamás, ahogado inmediatamente por la rápida inmersión hacia el fondo del mar, donde se consumó la tragedia. Estaban a una milla de la costa y, tras comprobar que no quedaban rastros del submarinista, volvieron a Piombino para dar la espantosa noticia. Más tarde, desde un helicóptero de los bomberos de Arezzo, que se sumaron a los equipos de búsqueda, fueron localizados algunos restos humanos que estaban siendo picoteados por las gaviotas. Era una parte de las visceras de la víctima. El resto del festín del tiburón que flotaba sobre la superficie del mar. Cómo evitar el encuentro con un tiburón No nade de noche solo ni en aguas muy turbias. No permanezca en el agua con una herida sangrante. Si avista uno, no se deje llevar por el pánico ni agite el agua violentamente. Nade con calma hacia la playa. Los submarinistas deben subir en seguida a la barca los peces arponeados para que su sangre no los atraiga. No meta los brazos o las piernas en el agua cuando esté tumbado sobre una colchoneta. Si el animal ataca, intente golpear su hocico, muy sensible, con algún objeto pesado, pero no con las manos, porque su piel áspera le haría sangrar. Testigos de la tragedia La última vez que un escualo atacó a un submarinista en aguas del Tirreno fue hace veinticinco años, frente al cabo Circeo, entre la desembocadura del Tíber y Ñapóles. La víctima, el fotógrafo Maurizio Sarra. con el cuerpo devastado por las tremendas heridas, fue recogido por una barca, pero murió al llegar al hospital. Hace un par de semanas, en California, un tiburón atacó a dos novios de veinte años: Roy Stoddard y Támara Me Calüster, frente a la playa de Malibú. El escualo devoró enteramente al muchacho, pero se limitó a cercenar una pierna a la pobre Támara, que, naturalmente, murió desangrada. Pero su cuerpo fue recuperado. Está claro ya, que esto no será posible en el caso del malogrado El porqué del ataque Su nombre científico es charcarodon carcharías Le llaman también la muerte blanca y el tigre de los océanos Es ciertamente el tiburón más agresivo y más peligroso del mundo. Los expertos afirman que no ataca al hombre si no se cometen imprudencias, pero no resulta fácil, claro está, acordarse de lo que hay que hacer cuando el escualo blanco aparece de repente a breve distancia del submarinista. Así ha interpretado nuestro jefe de i tiburón blanco ai submarinista itali cables submarinos que llevan la el Enzo Mayorca, el campeón mundial de inmersión submarina, opina que el error de Costanzo ha sido llevar consigo, sujetos a la cintura, los peces que había estado pescando mientras inspeccionaba el cable. Luciano Costanzo. El hijo de la víctima, Gianluca Costanzo, que tiene diecinueve años, y el ingeniero de la compañía eléctrica que les acompañaba, repiten a todos los que hablan con eilos la descripción de la escena tremenda, cuando las gigantescas mandíbulas del tiburón se Un antropófago poco conocido De las cerca de 400 especies de tiburones que pueblan los mares, más de una docena constituyen una seria amenaza para el hombre; las demás no atacan y su principal alimento, por naturaleza, se basa en peces, tortugas marinas, focas e incluso plancton. Los más peligrosos son: el tiburón blanco, un auténtico antropófago de de 6 a J- metros de longitud, especie a la que posiblemente pertenece el que atemoriza a Italia: el pez martillo, de 4 a 5, y la tintorera, de 3 a 4 metros. En cambio, los tiburones mayores son los más inofensivos: el peregrino, de 12 metros, y el tiburón ballena, de 18, se alimentan de peces pequeños o de plancton. La carne humana no es uno de sus platos favoritos, y cuando ataca al hombre es porque tiene hambre y lo confunde con una presa fácil, o porque le atrae el olor de la sangre. Indudablemente, la sangre despierta en estos animales una frenética voracidad, al extremo de que cuando uno de ellos resulta herido, por ejemplo, por la hélice de una embarcación, sus compañeros se lanzan enloquecidos a comérselo. Por ello, todo aficionado a la pesca submarina debe subir inmediatamente a la embarcación el pez arponeado y evitar que siga desangrándose y atraiga a los escualos, cuyo sentido del olfato les permite oler una presa a 500 metros. Los rápidos movimientos de una persona en el agua pueden atraer también a los tiburones, que detectan perfectamente con sus órganos sensoriales las vibraciones producidas. Por ello, cuando se avista un tiburón, lo aconsejable es permanecer quieto de momento para no atraerle, y luego nadar suavemente y con cautela hacia la playa o embarcación más próxima. Pero si nos hallamos en mar abierto, por un naufragio u otra causa, sólo queda encomendarse a Dios y rezar. Los repelentes de tiburones no han dado, en realidad, resultados satisfactorios. El arma por excelencia del tiburón es su boca, sembrada literalmente de varias hileras de dientes agudos como agujas, que se van reponiendo a medida que se desgastan o se rompen. En un período de diez años un escualo produce no menos de 24.000 dientes, creados para sujetar, rasgar, perforar y triturar. Su mordedura es inconfundible por la huella que deja en forma de media luna. En cada bocado puede llevarse tranquilamente diez kilos de carne. No es menos peligrosa su piel, que está formada por millares de diminutas protuberancias, afiladas y duras como una lima, denominadas escamas placoides En fin, mucho se sabe ya sobre su comportamiento, pero aún no se ha descubierto el porqué de sus repentinos ataques. Como decía Jacques Cousteau, cuanto más investigamos sobre los tiburones, menos los conocemos Paz de LAORDEN