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VIERNES 16- 12- E ESPECTÁCULOS ABC. pág. 1 11 Amparo Rivelles: Me enamoré hace mucho del teatro y sé que no lo cambiaría por nada Anoche celebró en una función homenaje sus Bodas de Oro con la escena De tan clásica, la de anoche fue una velada especial: era la Compañía Nacional de Teatro Clásico, era la vuelta al escenario de La Celestina y era, sobre todo, el homenaje a una actriz clásica, Amparo Rivelles, que celebraba su meAmparo Rivelles recibió anoche en el teatro de la Comedia, coincidiendo con la vuelta a su escenario de La Celestina protagonizada por la actriz y dirigida por Adolfo Marsillach. el homenaje de sus compañeros de reparto, para conmemorar esos cincuenta años de teatro. Lógicamente ilusionada ante el homenaje, Amparo Rivelles no ocultaba su nerviosismo ante el doble acontecimiento: el reestreno de la obra de Fernando de Rojas, y el acto que se celebraba tras la representación. Los nervios no se pierden nunca, y creo que eso es bueno para un actor, para un artista La verdad es que lo del homenaje se adelantó un poco, porque no se cumplen los cincuenta años de su primera aparición en escena hasta el mes próximo. Sí, pero mis compañeros han querido hacer coincidir la fecha con la vuelta de La Celestina Amparo- mirada sosegada, voz calma- evoca aquel día de últimos de enero de 1939 con cariño. La obra fue El compañero Pérez y la representaba la compañía de mi madre- María Fernanda Ladrón de Guevara- en Barcelona. No tenía ni que hablar, sólo salía a escena un momentito, pero recuerdo que aquello suponía casi jugarme la vida. Después me fui acostumbrando. Mi madre me daba papelitos pequeños, de frases... Madrid. Julio Bravo dio siglo de profesión con su planta serena sobre las tablas de un escenario. Protagonista de la noche y protagonista de la obra, Amparo Rivelies fue el auténtico centro y estuvo rodeada de la admiración de todo el mundo del teatro. me enamoró la profesión, y hace años que estoy segura que no la cambiaría por nada Por sus manos han desfilado infinidad de papeles. No sabe cuántos. He hecho de todo, desde Mihura a La Celestina y estoy muy satisfecha, porque siempre he hecho lo que he querido, he interpretado papeles que sentía de verdad. No me arrepiento de ninguno Amparo Rivelles no cree en el refrán de que cualquier tiempo pasado fue mejor aunque, lógicamente, tiene sus añoranzas. Hay menos autores que antes. Los pocos buenos dramaturgos son muy perezosos, y escriben muy de vez en vez También reconoce la sequía de buenos actores. Andamos muy escasos en este sentido. Y como con los autores, los hay que quieren trabajar cada vez menos. Actrices somos más... E internamente, antes había más contacto erijre nosotros. Terminabas la función, y sabías que en determinados lugares te encontrabas a muchos compañeros. Ahora, con la televisión y el vídeo, cada uno se va a su casa. Es otro ritmo de vida Pero no todo induce al pesimismo. El buen teatro sigue siendo igual. Y en lo que se refiere a los clásicos, ya que ahora estoy metida con uno de ellos, se representan mucho más, y de una manera asequible para el público. Esta Celestina es distinta a todas las que he visto, es menos bruja, más alcahueta, más divertida La imagen que muchos guardan de la actriz es la de aquella en blanco y negro de Amparito, la musa del cine español de los cuarenta y los cincuenta. La calle sin sol La fe Malvaloca No era un mal cine después de todo. Yo, desde luego, no reniego de él en absoluto. Y creo, sinceramente, que para los medios que teníamos las películas son espléndidas. Muchas veces he pensado lo que hubieran sido aquellas cintas con las posibilidades de hoy en día. Porque no había luz, la censura lo prohibía casi todo... El cine no es, sin embargo, su mayor amor. A mí me gusta todo lo concerniente a mi profesión, pero el teatro... Sobre un escenario me siento mucho más libre, mucho más yo No le importa demasiado que el patio de butacas esté lleno o vacío. En un teatro vacío se trabaja con una gran pena, pero a veces notas que el público tiene mucho más calor, está contigo de una manera más profunda, y en ocasiones es mejor que un teatro lleno pero frío Estuve casi dos años haciendo papelitos de nada Desamparada Amparo Rivelles reconoce que no le gustaba eso de tener que esperar su gran oportunidad. De aquella época, lo que más recuerdo ahora son las lecturas de las nueva comedias. Solía venir el autor a hacerlo, y yo siempre iba con ansiedad, con la esperanza de que por fin me dieran el p e r s o n a j e que me gustaba... Pero nunca ocurrió así, y me sentía muy frustrada porque me daban los papeles más pequeños Su oportunidad, sin embargo, no se hizo esperar demasiado. Lo recuerda con cariño, porque fue su primer éxito. La obra se titulaba Siete mujeres Yo tenía un papelito muy corto, pero mi madre me dijo que a ver qué se me ocurría para darle más vida al personaje. Yo lo hice muy. especial, que siempre aparecía sobre el escenario comiendo... Compuse, en fin, lo que en el argot se conoce como un tipo, y a la gente le gustó mucho Por aquel entonces, confiesa Amparo, no estaba muy decidida a dedicarse al teatro y al cine. Fue una consecuencia lógica de mi situación familiar, pero yo al principio no quería, no me apetecía. Lo que ocurre es que la guerra interrumpió mis estudios, y di mis primeros pasos en escena... Después, sí; después Radio 2 Por exceso de original, la programación de Radio 2, de Radio Nacional de España, que habitualmente publicamos todos los viernes en estas páginas de Espectáculos, queda aplazado hasta mañana sábado. Todos estábamos enamorados de ella Madrid. J. B. G. Modesto, pero entrañable. Así definió Adolfo Marsillach el acto que ayer sirvió para homenajear a Amparo Rivelles en sus bodas de oro con el teatro. Y así resultó, con un escaso pero cariñoso puñado de compañeros de profesión acompañando a la actriz. Fue el del reestreno de La Celestina en la Comedia un final de función extraño; los aplausos contenidos y los cuerpos inmóviles en las butacas preludiaron la siembra de ramos de flores sobre el escenario y la aparición en él de Adolfo Marsillach, director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y rector de estas representaciones de la obra de Fernando de Rojas. Marsillach introdujo el acto refiriéndose a Amparo Rivelles como una actriz de raza, de las que creen que el teatro es algo consustancial a su vida e invitó a continuación a Jesús Puente para que, juntos, llamaran a escena a la homenajeada, de la que confesaron ambos haber estado enamorados. La actriz aseguró- envuelta en los piropos de sus dos compañeros de escena- que se encontraba muy contenta, y todavía con ánimos para seguir trabajando. A instancias de Puente y Marsillach, pasó de puntillas, y derrochando buen humor, por algunos momentos de su carrera. A continuación sus compañeros de reparto en La Celestina -obra a cuya representación siguió el homenaje, y que protagoniza la propia Amparo Rivellesle hicieron entrega de una placa en la que se recuerda la fecha de ayer. También el INAEM quiso sumarse- a pesar de la ausencia de su responsable, José Manuel Garrido- al acto, y Ana Antón Pacheco, subdirectora del departamento, entregó a la actriz una placa El acto prosiguió con la lectura, por los actores de La Celejtina de una serie de avisos de un autor llamado Jerónimo de Barrionuevo, que escribió entre 1654 y 1658. Con las emocionadas palabras de agradecimiento de la actriz concluyó un acto modesto, pero emotivo, en el que se echó de menos la presencia de un mayor número de compañeros de profesión