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Eugenio Granell Galería Heller Claudio Coello, 13 Noviembre- diciembre De 210.000 a 5.000.000 de pesetas Galería Alfama Serrano, 7 Vega Ossorio ABC c ía arfc Noviembre De 50.000 a 825.000 pesetas Interior con mujer OMO José Vega Ossorio nació en 1945 (Mérida, Badajoz) y en 1962 ya celebraba una expedición individual en su ciudad, el Gran Premio de Pintura Blanco y Negro que alcanzó en 1980 no debe considerarse el prematuro galardón de una carrera meteórica, tan al uso y abuso en estos tiempos, de donde, tal vez, el meteorismo que aqueja a tantísimo genio juvenil. No. la carrera de José Vega Ossorio ha sido, si no lenta, sí que gradual, tenaz y evolutiva (alternando, en principio, sus estudios de arquitectura con los de pintura) y prueba de que el Premio Blanco y Negro no era azaroso son los premios que obtiene luego: en 1981, el primer premio Pintores Extremeños; en 1982, medalla de honor Premio Condesa de Barcelona; en 1986, el Premio BMW de Pintura, y ahora mismo, su exposición en la Lladró- Art Gallery de Nueva York. Como otros premios Blanco y Negro (Cristóbal Toral, Evaristo Guerra, Florencio Galindo, Gustavo Carbó, Ana María Muñoz, Francisco Garía Pistolesi, Pedro Castrortega, Manuel Huertas Torrejón) José Vega Ossorio forma ya C Crónica de los fiscales de los años horrendos U NA información puede ser más necesaria que un juicio, sobre todo en el extraño mundo este del arte, tan sobrado de efusivos juicios de valor y tan necesitado de datos fiables. Claro que los datos, entre nosotros- y a lo advirtió Ortega- no han conseguido casi nunca hacerse respetables. Pero ahí están, aunque se soslayen cimentando la historia. Los datos de esta información sobre el pintor Eugenio F. Granell son éstos: nace en La Coruña en 1912; después de la guerra civil se exilia a Francia, a Hispanoamérica luego, por fin a EE UU, donde reside hasta 1985, año en que regresa a España definitivamente. En 1942 se incorpora al movimiento surrealista, y a partir de 1947 participa plenamente ya en las exposiciones que orienta Andrés Bretón e integran Giacometti, Arp, Duchamp, Miró, Riopelle, Matta, Picabia, Lam, Man Ray, Calder, Ernst, Gorky Tanguy... En 1960, Granell forma parte del grupo Phases, de París, y recibe el premio internacional de pintura de la Fundación Copley (concedido por un Jurado qué forman Herbert Read, Roland Penrose, Max Erenst, Marcel Duchamp, Julián Levy, Jean Arp y Roberto Matta. En 1964 se inaugura en Nueva JUEVES 24- 11- 88 York, decisivamente, la Galería Bedley, y éstos son los seis nombres que la inauguran: Max Ernst, Rene Magaritte, Brauner, Granell, Chimes y Matta. La obra de Granell está representada, entre otros museos- n o españoles- en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Granell, que, además, de pintor- como todos los grandes surrealistas- -es escritor, poeta, músico, ha sido durante largos años profesor numerario de la City University of New Hork. Juan Ramón Jiménez y Pedro Salinas han hablado del Eugenio Granell culto y- para pintor- tan vastamente cultivado. Andrés Bretón lo destaca entre los que desde América, imponen a la cultura sus juegos más bellos. Sus gritos más altos: El grito de Granell- dice Benjamín Peret- brota de las grandes oportunidades donde se elaboran los seres míticos Podríamos extendernos durante docenes de folios sobre Granell y su obra, pero no es necesario. Lo que sí es urgente es que los muñidores de nuestra política de bellas artes- y hasta los guatequeadores del Banco Exterior- se enteren de una vez quién es Eugenio Granell, para evitarnos a los demás el rubor de tener que andar dando datos y explicaciones. A. M. C. parte de esa nómina incuestionada de la penúltima gran promoción de la pintura española contemporánea, ayuna por regla general de apoyaturas y promociones oficiales, la carrera- valga la metáfota burocrática- de Vega Ossorio es la sencilla y ardua carrera del solo pintor. Su trayectoria ha sido ejemplar: metido en su estudio, sin otro afán que el de su obra, va día a día depurando su estilo, librándolo de adherencias, hasta enfrentarse a una obra limpiamente personal, individualizada, poderosa- sin fáciles estridencias- imagen tranquila de un mundo familiar que ama y al que quiere arrancar lo más emblemático de su representación. Apasionado colorista, sí, tanto que, inteligente, se aconseja enfriar serenamente su pasión por el color, ordenado por éste y en éste, quita aristas a sus visiones del paisaje y musicaliza la pulcra ocasión compositivas de sus bodegones. El resultado de toda esta lenta ascensión, asimismo, es la inconfundible personalidad de su obra. Cualquiera de sus cuadros es, ya, un Vega Ossorio. A M C A M p Q Y Frutas ABC 19