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MARTES 8- 11- 88 ELECCIONES USA- 88 EVOLUCIÓN DE LOS SONDEOSf A B C 61 La convención republicana dio la vuelta a los sondeos Dukakis actuó casi siempre a la defensiva Nueva York. José María Carrascal La campaña presidencial norteamericana 1988 se divide en dos partes completamente distintas: la primera duró hasta la convención republicana, y estuvo dominada a lo largo y ancho por Dukakis. La segunda, iniciada en esa convención, ha estado dominada de forma creciente por Bush, que se impone en las encuestas. Cerrada la campaña de primarias a principios de junio, con Bush y Dukakis como preferidos dé sus respectivos partidos, la ventaja del candidato demócrata era ya acusada. Se debía a varias razones. La primera, que mientras las últimas primarias habían sido para Bush un paseo sin oponente- l o que restaba valor a sus victorias- Dukakis tenía que ganarse a pulso la candidatura. Batiéndose con rivales distinguidos y algunos de ellos brillantes, como Jesse Jackson. Esta misma lucha le mantenía en primera línea de actualidad cada día, mientras que de Bush, seguro ganador, apenas se hablaba. Por otra parte, el gobernador de Massachusetts era el nuevo chico en el barrio con todo lo que: eso significa de curiosidad y expectación. Respondía, por último, a un tipo de héroe muy caro a los norteamericanos; el hijo de emigrantes que lo ha hecho que ha escalado a pulso los primeros escaños sociales y está a punto de llegar a la Casa Blanca. Dukakis. se convirtió, además, en el favorito de unos medios de óomunicación que habían perdido énGary Hart, el héroe liberal. El gobernador de Massachusetts tenía un historial político que le definía clárarriante como progresista y, tras ocho años de Reagan, la progresía norteamericana estaba ansiosa de encontrar nuevo campeón. En una palabra: Michael Dukakis se convirtió en el hombre del día, y las encuestas empezaron a acusarlo dándole una ventaja que fue aumentando hasta alcanzar su cima durante la convención demócrata, en Atlanta, a finales dé julio. 55 52 Ridiculizar a Bush La convención fue una fiesta para el partido, que se emborrachó de palabras, predicciones, insultos y fanfarronadas. Bush fue ridiculizado hasta extremos grotescos- l a señora que abrió el débete habló del pobre George, qué nació con una cuchara de plata en la boca y Ted Kennedy convirtió su discurso en copla con el latiguillo ¿dónde estaba George? al recitar los fracasos dé la era Reagan- mientras Michael Dukakis era coronado con oro y armiño, presentándosele como el remedio a todos los males del país, como el manager capaz de resolver los complejos problemas de la era electrónica, como el líder fuerte, capaz de meter en cintura a los criminales y a los rusos, como el político compasivo, que velará por los más débiles dé la sociedad: Hay, sin embargo, quien sospecha que la convención demócrata- -hora del triunfo de Dukakis- fue también la hora en que empezó su decadencia. Los rudos ataques a Bush dieron la excusa a éste para contestar con, más rudeza, y la exposición de Dukakis fue tari exhaustiva, tan empalagosa, tan triunfalista, que dejó de ser aquel desconocido simLa evolución de las encuestas a lo largo de la campaña muestra lo voluble que son las fidelidades de los electores pático y sencillo, para convertirse en el gallito, en el nuevo amo del PEDRO SÁNCHEZ cotarro, un tanto bravucón. Permitió á los republicanos, además, es- centró, simplemente, en desenmascararle. Lo tudiarle a fondo y conocer sus puntos flacos. hicieron especialmente con anuncios, de teleLo más grave para él, sin embargo, fue que visión. ¿Que el gobernador aseguraba ser la euforia que provocó su convención le hizo duro ante el crimen? Se sacaba un anuncio dormirse un tanto en los laureles, arrullado recordando que en su Estado tenía un propor unas encuestas que le situaban muy por grama dé pases de fin de semana a crimidelante de su adversario y prácticamente le nales encarcelados, y que uno de el os, Willy daban ya por ganador de a carrera. Horton, había violado a una mujer delante de su marido, tras herir a esté. ¿Que el gobernador se presentaba como un devoto del medio Comienza el contraataque Pero mientras él dormía la siesta entre las ambiente? Se presentaba un anuncio del dos convenciones, Bush y su equipo estudia- puerto de Boston, clasificado como et más ban la situación, elegían la estrategia y dispo- contaminado de la nación. ¿Que Dukakis hanían la batalla con rigor napoleónico. Su con- cía proclamación dé su patriotismo? Se sacatraofensiva llegó en la convención republica- ba un spot advirtiendo que, como gobernador, había vetado una ley que disponía el juna, del 15 al 18 de agosto. ramento a la bandera en las escuelas todos Su mayor problema hasta entonces había los días. ¿Que se comprometía a garantizar sido la imagen de wimp, de pelele, que tenía. la defensa de la nación? Se hacía una lista Había sido un excelente vicepresidente, pero de todos los sistemas de armas a los que se por eso mismo había vivido a la sombra de había opuesto, qué- eran prácticamente todos. Reagan ocho años, lo que disminuía su figura Una vez que habían descubierto la fórmula hasta extremos ridículos. En la. convención comenzó á actuar por su cuenta y riesgo, con para ganar, los republicanos no hicieron otra soltura y decisión. Es verdad que la elección cosa que insistir en ella, como esos boxeadores que, tras romperle la ceja al contrario, dide Quayle como compañero de ticket fue cririgen todos sus golpes hacia ése punto. Duticada casi unánimemente. Pero no todo fuekakis hizo todo lo posible para escabullirse, ron desventajas, al menos en aquellos primeros y críticos momentos. Al lado del joven e sin demasiada habilidad ni suerte. Primero inexperto senador, Bush adquirió de repente trató de contestar con anuncios televisados tan venenosos como los de su adversario, figura xde estadista. La poca estatura de su pero a todas luces la agencia propagandística segundo hacía subir la suya. De haber elegique había elegido no estaba a la altura de la do a uno de los pesos pesados de su partide aquél. Luego comenzó a quejarse de las do, como Dole o Jeanne Kirkpatrick, la impremalas artes de Bush y a presentarse como sión hubiera sido muy distinta. Y lo que más una víctima de ellas. Sin darse cuenta de que urgía en aquel momento era darle peso a él, aunque fuera a costa de su segundo. Algo con elfo aumentaba las dudas sobre él. Pues si no era capaz de esquivar las tarascadas que se consigió. de un rival doméstico, ¿qué iba a pasar cuan- Más importante todavía fue que el análisis do tuviera que vérselas con los rusos? que su equipo de asesores había hecho de En cada uno de esos giros de estrategia Dukakis y de su campaña, así como la estraDukakis perdió posiciones; menos en el últitegia que habían dispuesto para neutralizarlo, mo. Tuvo: una ligera recuperación tras el dese mostraron cien por cien efectivos. Dándose cuenta de que el país se había hecho más bate televisado de los segundos Bentsen y conservador- bajo Reagan, Dukakis trataba de Quayle, ganado claramente por su compañepresentarse como un centrista interesado ro. Pero al perder él aún más claramente su sólo en la eficacia- del Gobierno. Para ello te- segundo debate con Bush, se hundió, sitúan dose a 17 puntos de su rival, los mismos que nía que poner distancia de su pasado. le llevaba cuando comenzó la campaña. En La estrategia republicana se centró precisalá última semana, ha recuperado algunos a mente en no dejarle escapar de su pasado. Todos los discursos de la convención iban caballo del aire popularista que ha adoptado, de la soltura que le da el no tener ya nada derechos a esa diana: Dukakis no es el cenque perder y la simpatía que acarrea el ir detrista qué pretente. Es un liberal -nombre trás. Aún así, sigue con una desventaja de 7 que en Estados Unidos se da a socialistas o puntos y, o mucho se equivocan las encuessocialdemócratas- que trata de enmascarar tas, o la carrera está sentenciada su pasado. La campaña republicana se con-