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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 25 OCTUBRE DE 1988 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA AMENTABA hace poco Le Monde la traducción al francés de un delicioso libro de Henry James, Bosquejos parisinos. Son cartas escritas desde París al New York Times. El escritor pide aumento de honorarios y el editor le responde que sus artículos no son periodísticos El autor del comentario está de acuerdo. Una cosa es ser buen escritor y otra comentar la actualidad. Pero reconoce que hoy lo único que vale la pena releer de la colección del New York Times son las notas parisienses del genial escritor norteamericano. ¿Qué es lo más actual? La respuesta de Unamuno sería: Lo eterno, lo que no pasa Pero no es cierto. El hombre de la actualidad, el cronista del tiempo que pasa, tiene siempre avizor el ojo, como ave de presa, a las dos vertientes, la cercana y la remota, lo transitorio y lo perenne. Esta discusión es inagotable. Ser cronista de lo fugaz no impide aspirar a serlo de lo eterno. Renata Weber, filósofa y mujer de ciencia, acomete la difícil tarea de hacer dialogar a los científicos y a los sabios de nuestro tiempo. Viaja por todo el mundo y traza así un horizonte fascinante de nuestra época, no de lo que muestra en la superficie, sino de lo que late en lo profundo. Se me antoja que su libro Dialogues avec des Scientifiques et des Sages viene a ser como un auto sacramental moderno. En el que dialogan personajes vivos y personajes alegóricos: cuatro sabios, el lama Govinda, el Dalai Lama, Krishnamurti, y el R. P. Griffiths, católico, aunque pasó los últimos años de su vida en una comunidad religiosa hindú. Los científicos son Hawking, que hace poco visitó España, en su silla de ruedas, desafiando su terrible enfermedad con una de las inteligencias más lúcidas e influyentes de nuestro tiempo; Sheldrake, un bioquímico que investiga en la India la forma de mejorar los cultivos para aliviar el hambre del mundo, y dos conocidas estrellas de la física moderna: llya Prigogine y David Bohm. El primero sale con frecuencia retratado con su noble figura en los mejores semanarios ilustrados del mundo. El segundo estuvo en una discutidísima reunión que tuvo lugar hace años, en nuestra Córdoba andaluza, en honor de Abenarami, el gran místico árabe. Fue entonces cuando explicó su famosa teoría de la realidad implicada con una imagen audaz. Hizo representarse a los oyentes dos cilindros huecos de vidrio, engastados fuertemente el uno en el otro, pero dejando entre ellos un espacio lleno de un líquido de densidad adecuada. Si se inyecta entre estos dos cilindros una gota de tinta, ésta queda inmóvil. A menos que los cilindros se vayan moviendo lentamente uno en un sentido y otro en el opuesto. Entonces la gota de tinta se despliega formando ramificaciones y figuras cada vez más abigarradas. Supongamos que ahora se invierte el movimiento de los cilindros. La gota de tinta expandida empieza a replegarse, a recuperar su forma primitiva. Esto es, se implica de nuevo. Con esta imagen podemos atisbar algo de lo que el gran físico David Bohm, al que se deben estudios fundamentales sobre la Teoría cuántica y también la construcción de alguno de esos ciclotrones gigantes con los que ABC se descompone la materia, llama orden implicado Mientras que Hawking, que considera a la mística, como la mayoría de sus colegas, una paparrucha, sostiene que toda la diversidad del Universo se decide en las primerísimas milésimas de segundo del gran Big- Bang es decir, de esa explosión gigante y primigenia de la que nace nuestro cosmos; para David Bohm todo deriva de un orden implicado o quizá de un orden aún anterior, superimplicado en el que la diversidad está implicada como en la gota de tinta las figuras que van apareciendo al hacer girar los cilindros. Implicado en este orden está todo: la Naturaleza con sus bellísimas diversidades, el hombre con su alma y su cuerpo, el orbe inmenso e incognoscible, las peripecias del alma y de la historia. David Bohm, por tanto, no tiene inconveniente en hablar y discutir con los místicos, con los sabios En castellano están publicadas sus conversaciones con Krishnamurti. En este auto sacramental moderno que ahora fantaseo hay más personajes. Imposible resumir sus densos diálogos. Perplejo, interrumpo estas líneas y espero... A veces, cuando uno no acierta a seguir, lo mejor es esperar. Esperar da resultado. De pronto suena el teléfono e inesperadamente escucho la voz de unas buenas amigas. Me encuentro en un rincón de Francia. Mis amigas, que se dirigen a Grecia, pasando antes por el castillo de Duino, donde brotaron, en medio de la tempestad, en los acantilados del Adriático, los primeros versos de las Elegías de Duino de Rilke, han desviado su ruta para hacerme un regalo. Vienen de San Lorenzo de El Escorial, en donde, en unos cursos de verano, han oído a llya Prigogine, uno de los personajes de mi imaginario auto sacramental. Me traen la fotocopia de su conferencia. El texto se titula: Una mirada sobre el mundo. Ciencia y cultura en el siglo XX. Prigogine ha mostrado con más claridad que nadie que la física clásica funcionaba bien dentro de ciertos límites, siempre que. no se llegase a los estados extremos de equilibrio. Cita a un colega suyo que se disculpa: Debemos hacernos perdonar por haber difundido entre el público culto la idea de que el determinismo que satisface las leyes de Newton, a partir de 1960 se ha demostra- REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID c UN AUTO SACRAMENTAL MODERNO AEROLÍNEAS do incorrecto... Podemos predecir sin graves errores lo que ocurre en los sistemas estables, lo que sucedería en ellos dentro de cinco millones de años. Pero no sabemos cómo va a evolucionar el clima de la Tierra más que para períodos muy cortos porque es un sistema inestable Y agrega: Esta noción de la inestabilidad se reveía central para la comprensión de las grandes leyes de la física... La noción de inestabilidad, de caos, está hoy en el centro de las preocupaciones de un número creciente de investigadores, en dominios que van de las matemáticas a la economía... Yo agregaría la biología, y sobre todo la psicofarmacología, enredada todavía en explicaciones simplistas cuando la nueva ciencia del caos aplicada al funcionamiento del cerebro, es lo único que puede aclararnos algunos comportamientos extraños del ser humano, tanto cuando está enfermo como cuando se cura. Prigogine es un hábil expositor. Comenta: El famoso lunes negro del 19 de octubre de 1987 quedará quiza como una fecha célebre en la historia de las ciencias, no en recuerdo de las víctimas que vieron fundirse una parte de sus caudales en la Bolsa sino porque a partir de ese día los grandes periódicos norteamericanos han publicado artículos sobre la dinámica caótica, de suerte que nociones tales como las de fluctuación, de amplificación y de bifurcación se han abierto camino hasta el gran público, un poco como las nociones del Big- Bang o de los agujeros negros lo habían hecho unos años antes Sigo con mi fantasía la representación que ahora sitúo en estos mismos atrios de San Lorenzo de El Escorial. ¿Por qué hablar de auto sacramental? Porque se lidian aquí las últimas cosas lo sagrado en el hombre, sus misterios. Como en todo buen auto sacramental, intervienen personajes alegóricos además de los de carne y hueso: la Verdad, la Simplicidad sagrada, la Teoría de los Quanta, el Big- Bang, la Materia sutil, la Materia densa, la Creatividad... Y, sobre todo, el Tiempo. En estas postrimerías del siglo XX aparece el Tiempo como preocupación central de la nueva cultura que se anuncia. Mientras llya Prigogine habla en San Lorenzo de El Escorial, se difunde por todo el mundo su última obja en colaboración con Isabel Stengers, Entre le temps et l éternité, un libro que será capital y revolucionario en la historia de la ciencia. V un filósofo francés escribe sobre Tiempo y narración. Mientras otro filósofo, éste alemán y a mi juicio el más ilustre de nuestra época, George Picht, también centra lo más sustancial de su filosofía en el tiempo. ¿Sabía Prigogine que en El Escorial hablaba ante ilustres sombras que, a su manera, también intervenían en lo que se me ha antojado llamar Auto Sacramental He ido al Museo del Prado a contemplar una vez más a Carlos V ante la batalla de Mühlberg, en el cuadro de Tiziano. El mentón poderoso que, como un vendaval, parece que arrastra caballero y cabalgadura. No se dirigen ambos con ímpetu hacia la victoria. Ni hacia el Imperio. Marchan fascinados por el misterio del tiempo. Ese misterio que, ya hacia el final de su vida, tratará el Emperador de descifrar dando incesantemente cuerda a sus relojes. Juan ROF CARBALLO de la Real Academia Española