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VIERNES 21- 10- 8 INTERNACIONAL A B C 43 y En ninguna ocasión se ha roto la muralla marroquí que defiende el 80 por 100 del Sahara occidental BIR LEHLU AINBENTILI Miyec (ver plano) desde donde, por pequeños grupos y siguiendo itinerarios diferentes, se busca el lugar de concentración en la cuenca seca del Uad Atui (ver plano) horas antes del asalto, ya que este foso natural protege a los asaltantes con bastante eficacia de los barridos del radar, aunque, naturalmente, no puedan ocultarse a la vigilancia que realiza cada tarde la aviación marroquí por procedimientos magnéticos. ATLÁNTICO SAHARA OCCIDENTAL GUELTA ZEMM TarfAabda ATAQUÉ POLISARI Nuevos medios La actual abundancia en plataformas de transporte para blindados, que poseía en escaso número el Polisario hace cuatro años, y la aparición de nuevas armas, como, por ejemplo, el anticarro Spingot 9- idéntico al Milán occidental- por primera vez capturado por las tropas marroquíes en Imudeguen, abren la interrogación sobre dos puntos por otro lado perfectamente compatibles: o el Polisario sigue recibiendo su tradicional asistencia en armas, vía Libia, o el Polisario disponía en sus bases de Tinduf, Hafed Buyemaa y Rabuní de colosales depósitos de armas en sus maestranzas de reserva. En cada ataque el Polisario pierde tres o seis BMP, capturados por el Ejército marroquí, aparte de los que lógicamente queden dañados por la bien pertrechada defensa del muro Y esta historia ha comenzado hace ya cuatro años justos, en el primer choque blindado en masa que desencadenó el Polisario contra el muro en Smul Niran. En total, más de cuarenta de estos vehículos blindados sobre orugas han sido capturados por los defensores marroquíes. Combustible en cantidades colosales, suministro de armas y vehículos, tolerancia de paso y organización para poner en marcha una masa metálica gigantesca, parece que continúan alimentando la estrategia del Polisario de manera evidente, porque sin ella no podrían desencadenarse ataques que son auténticos combates de guerra convencional moderna lanzados en un choque directo contra una línea de defensa, según las más viejas re- El muro de seguridad marroquí tiene una longitud de 2.500 kilómetros, garantizando la seguridad del 80 por 100 del territorio. El Polisario tiene sus bases en Argelia y emplea rutas mauritanas para lanzar sus ataques contra el muro glas de la guerra de ruptura de frentes. La originalidad es que el Polisario no pretende la ruptura de la línea adversaria, sino repartir la noticia del choque militar para asegurar ante el mundo su propia existencia en un campo de batalla donde tiene plena conciencia de haber perdido la partida. Su propósito es recordarle al mundo su existencia, y para eso le basta con ciento veinte minutos de combate una ve 2 al mes. El próximo ataque debe estarse preparando en estos momentos, si es que todavía los depósitos de gas combustible de Rabuní contienen reservas suficientes. La costa del territorio ha quedado libre de toda incursión poiisaria contra los pescadores canarios, tantas veces víctimas inocentes de una particular manera de entender la guerra por parte del Polisario. Es cierto que los ataques testimoniales del Polisario pueden provocar dolor en determinadas familias marroquíes, que entierran a sus soldados caídos en el Sahara, pero jamás debilitarán la voluntad dé un Ejército repleto de moral, capaz de haber resuelto el difícil problema de combatir una guerrilla, quitándole su capacidad de atacar por sorpresa. Militarmente, el muro ha sido siempre infranqueable, y esta realidad, puramente objetiva, debería ayudar a la organización del referéndum de autodeterminación preconizado por las Naciones Unidas, porque garantiza la seguridad en el 80 por 100 del territorio. Mientras tanto, los recientes ataques del Polisario sólo pueden entorpecer el proceso a cambio de nada, porque Marruecos, que ha ganado militarmente la guerra, no puede jamás ser derrotado en el campo de batalla por el Polisario; el Polisario sigue lanzando sus ataques de hora y media una vez al mes, donde mueren, cierta- Conclusión El muro marroquí, a lo largo de 2.500 kilómetros desde Mahbes hasta Guerguerat, en la frontera con Mauritania, protege hoy prácticamente el ochenta por ciento del territorio del Sahara occidental y no ha sido roto por el Polisario en ninguna ocasión. Detrás del muro, la seguridad es absoluta, y cualquier viajero, sin el menor riesgo, puede recorrer las carreteras o pistas desde El Aaiun hasta Bir Gandus, en los aledaños de Mauritania, sin riesgos. mente, soldados marroquíes, pero también los hombres que figuran en sus filas, valientes, sin duda, pero cuyo sacrificio a estas alturas del proceso resulta trágicamente estéril, una última consideración muy necesaria para el lector español. El Polisario no dispone de una sola implantación permanente dentro del territorio del Sahara occidental, empleando tan sólo las zonas situadas todavía al exterior de zonas que no abarca todavía el muro marroquí como caminos de aproximación a la del muro, que recorre en dirección contraria una vez terminado el breve ataque testimonial para protegerse detrás de las fronteras internacionales de Mauritania y Argelia de cualquier persecución marroquí. Los refugiados del Polisario viven en territorio argelino, los caminos de aproximación se cumplen sin complicidades, pero con la impotencia mauritana, y sus arsenales los alimenta Libia con sus compras en el arsenal soviético. Una solución de paz aceptada de buena voluntad por todos los países del Magreb podría ser el único remedio a esta guerra interminable y dolorosa. Pero para alcanzarla haría falta un poco de mejor voluntad por parte de todos.