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42 A B C INTERNACIONAL VIERNES 21- 10- 88 La guerra del Sahara El Aaiun. Salvador López de la Torre En Imudeguen, subsector de Um Dreiga, el Polisario lanzaba el pasado 16 de septiembre contra el muro de seguridad marroquí uno de los más violentos ataques de la guerra en el Sahara. Exactamente diecisiete días antes, el mismo Polisario aceptaba el plan de paz propuesto por Desde que Marruecos aplicó a la por treinta jeeps debía seguir a guerra del Sahara la técnica de los los BMP en su intento de rodear el muros de seguridad, el Polisario puesto marroquí buscando el chose ha visto privado del efecto de que con las fuerzas de intervención sorpresa, arma suprema del guerri- -d e reacción, según el lenguaje millero de todos los tiempos. Su única litar español- que acuden en auxiposibilidad es golpear sobre un pun- lio del solitario puesto atacado. El otro batallón motorizado to preciso del muro en un frente muy corto- apenas diez kilóme- -otros treinta j e e p s- choca de tros- y mantener durante una hora frente contra el puesto y trata- de y media aproximadamente el cho- ocuparlo total o parcialmente, aunque para retirarse sin buscar ningún que sea durante breves minutos, ya objetivo concreto, limitándose a de- que toda la operación debe realizarjar constancia en lá Prensa interna- se en hora y media. cional de su existencia. Ataques Los carros de que dispone el Potestimoniales sin específicas finali- lisario, todos ellos T- 55, de treinta y dades guerreras, el choque se desarrolla de modo invariable con arreglo a un modelo repetido con puntualidad en todas las ocasiones. Descartada la sorpresa, puesto que el sistema de radares de alerta detecta todo movimiento desarrollado en una zona de cincuenta kilómetros de profundidad, el Alto Man- do marroquí dispone de tiempo suficiente para acumular las fuerzas de refuerzo en las líneas posteriores del punto amenazado encargadas de apoyar a las unidades estáticas del cinturón defensivo lineal. Las fuerzas de reacción constituyen la profundidad del muro, diríamos su seis toneladas, no participan jamás como elemento de ataque, limitántercera dimensión. dose a operar como artillería de acompañamiento a buena distancia Modelo de combate del muro al que bombardean con Normalmente, la columna de ata- sus cañones de 100 milímetros. Poque se compone de unos 1.500 siblemente, el Polisario pretende hombres; es decir, algo menos de evitar el riesgo de perder arma tan la mitad de la totalidad de efectivos costosa y prefiere sacrificar a los operacionales de que dispone el BMP en funciones de asalto y rupPolisario- unos cuatro mil solda- tura, para las que, evidentemente, dos- distribuidos en cuatro grupos no poseen blindaje suficiente. Tres de acción con misiones diferentes. BMP quedaron en líneas marroEn vanguardia del dispositivo mar- quíes después del asalto del día 16, chan los vehículos blindados de inutilizados o abandonados. Los transporte de Infantería, conocidos combates más fuertes tuvieron lugar bajo la sigla de BMP. En Imude- justamente entre el batallón motoriguen, el Polisario empleó dos es- zado del Poiisario, que debía encuadrones de BMP, es decir, veinti- frentarse á retaguardia del puesto cuatro unidades, cuya misión era cercado con las fuerzas de reacrodear el puesto marroquí elegido y ción, en este caso, el famoso Tercer Regimiento de Infantería Motoriabrir camino a la Infantería. zada que mandaba el coronel AbLa Infantería motorizada- opera dessalan Labidi, uno de los héroes sobre jeeps donde se han insta- fabulosos de las FAR marroquíes, lado armas de diverso tipo- caño- que perdió la vida en el choque. El nes sin retroceso B- 10, ametrallado- combate, muy intenso, pero de corras de 14,5 milímetros y de 12,7 mi- ta duración, apenas media hora se límetros y armas contra carros- riñe prácticamente a bordo de los había recibido dos misiones diferen- jeeps dotados por ambas partes tes para los dos batallones. Un ba- con extraordinaria potencia de fuetallón, compuesto aproximadamente el secretario general de las Naciones Unidas. La contradicción entre ambos acontecimientos, separados por dos semanas, abre una incógnita política de primera magnitud sobre el futuro de la lucha que desde hace trece años ensangrienta el territorio de la vieja colonia española. go entre las escasas luces de la madrugada, despegándose el Polisario cuando las primeras claras del día pueden poner en peligro su retirada, ya que su exclusivo propósito es afirmar cara a la opinión internacional su existencia militar sin fijarse tareas militares de ocupación o de ruptura permanente del muro que en ningún caso ha conseguido atravesar desde que Marruecos estableció su original sistema defensivo. En el caso concreto de Imudeguen, el puesto atacado, que era, como todos los establecidos a lo largo del muro un reducto defennas de haber aceptado todas las partes el plan de paz de las Naciones. Unidas, sobre todo cuando el propio jefe del Polisairo, Mohamed Abdelaziz, ha declarado que después del ataque de Imudeguen sus tropas lanzarán nuevos asaltos contra el muro A primera vista, la contradicción entre un propósito de paz y el recrudecimiento de la guerra resulta tan fuerte que será preciso buscar explicaciones a la política del Polisario y de sus protectores. Ayuda al Polisario Porque convendría recordar la total dependencia del Polisario respecto a Libia, Argelia y Mauritania, sin cuyos apoyos activos o- pasivos no podría físicamente existir la menor actividad militar de los guerrilleros saharauis. El ataque de Imaduguen representa el ejemplo más evidente de esta realidad, desde su preparación hasta su ejecución. En primer lugar, las bases militares del Polisario se encuentran situadas en Rabuní, punto fronterizo entre Argelia y Mauritania, donde se concentra. el material blindado y los talleres de reparación. Para organizar caravana tan nutrida hace falta dotarla del combustible necesario para franquear algo más de mil kilómetros (ver mapa) a todos los vehículos participantes, contando con otros mil largos de regreso por pistas infernales que reclaman de los motores esfuerzos inauditos. Sería ridículo intentar un cálculo preciso de las necesidades de esta columna, pero es evidente que son colosales y se cifran por encima de un par de millones de litros de esencia y fuel, que sólo puede suministrar el país que alberga a los polisarios. Pero luego hace falta contar con las góndolas o plataformas de transporte para los veinticuatro vehículos blindados BMP y ios quince o veinte carros T- 55 que participaron en la operación. En total, cuarenta o cincuenta góndolas acompañadas de los sesenta jeeps de los dos batallones motorizados que intervinieron en el asalto y del indispensable sostén inmediato de camiones de intendencia. Un verdadero mundo en marcha por las pistas mauritanas para alcanzar Desde la construcción de los muros de seguridad, el Polisario ya no se beneficia del factor sorpresa Los ataques se centran ahora en un punto concreto al que se castiga con fuego de la Infantería motorizada dido por poco más de cien hombres permaneció intacto en poder del Ejército marroquí, sin que el Polisario consiguiese apoderarse durante minutos de uno solo de sus islotes de resistencia ni siquiera en algunos, donde la minúscula guarnición perdía, entre muertos y heridos, dos tercios de sus efectivos. Fracaso militar Militarmente, el ataque de Imudeguen, como lo fueron los anteriores de Smul- Niran en 1984, al norte de Mahbes, o los desencadenados contra las posiciones de El Brega, al sur de Hausa, careció de intención táctica, y desde ese punto de vista pueden considerarse todos ellos como totales fracasos militares, puesto que el Ejército marroquí conserva sus posiciones y las avanza cuando el mando considera oportuno hacerlo. Descartando, por lo tanto, el aspecto militar del ataque, soldado con un nuevo fracaso, queda, sin embargo, como gran cuestión política el alcance y la significación de un combate tan violento como estéril, desencadenado a las dos sema-