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JUEVES 20- 10- 88 ESPECTÁCULOS ABC. póg. 107 En España la zarzuela se ha Décima de Beethoven o de Cooper, he ahí el dilema tratado como una hijastra Pepita Embil recibe hoy un gran homenaje Madrid. S. E. La zarzuela en España ha sido tratada como una hijastra y cada compañía debería tener los mismos medios que las compañías oficiales considera Pepita Embil, madre de Plácido Domingo, que esta noche recibiré un homenaje en el teatro de la Zarzuela, de Madrid, como reconocimiento a su dilatada y callada labor. No soy quién para mandar aquí, pero he comprobado que se protege más a la ópera que a la zarzuela, y a pesar de todo hay que ver la fuerza que tiene y cómo gusta en el extranjero añadió la cantante, que estrenó Black, el payaso y Don Manolita, de Sorozábal, y Sor Navarra, de Moreno torraba. Dedicada al teatro lírico español desde los dieciocho años, Pepita Embil inició su carrera en el Orfeón Eusko Abezbatza, pero fue en Madrid donde conocí a mi marido, Plácido Domingo, para quien deseo la mitad de este homenaje Plácido Domin- go falleció en México en noviembre del pasado año. En seguida empezamos a trabajar juntos y cantando Sor Navarra, de Moreno Torraba, me declaré a él, según dice mi hijor y debí hacerlo tan bien que se lo tomó en serio y con emoción agregó: Lo que ha supuesto la gran felicidad de mi vida. Pepita Embil, considerada como una de las mejores chulaponas de la historia, recordó la primera vez que su hijo salió a un escenario: Tenía cinco años cuando apareció, mientras cantábamos La del manojo de rosas, y uno de los actores cómicos de la obra disimuló el hecho diciendo que era el hijo de la portera que se había escapado. Con esa misma edad, nos dimos cuenta de que iba a ser músico, porque después de ver El caserío fue capaz de tararear el intermedio, y eso que es una obra muy difícil. El matrimonio Domingo- Embil, después de realizar una gira por Centroamérica con la compañía de Moreno Torraba en 1946, decidió quedarse en México y formar compañía porque, aunque era aventurado, entendimos que allí nos habían recibido muy bien y que el público demandaba nuestro genero lírico explica Pepita Embil. Más de un cuarto de siglo como empresarios y como cantantes, el matrimonio mostró la lírica española en el continente americano, porque también fuimos a Nueva York a cantar, don- i Menuhin es uno de sus más sólidos defensores Londres. Alfonso Barra La Prensa británica ofrece versiones dispares del estreno en el Royal Festival Hall por la Real Orquesta Filarmónica de Liverpool del primer movimiento de la Décima sinfonía de Beethoven. Se coincide en la pulcritud de Cooper, pero la idea general es que en la Décima al fin y al cabo, ha faltado Beethoven. El Daily Teiegraph dice que la pieza estrenada tuvo una acogida variada aunque el público aplaudió con calor al final de la interpretación. Sir Yehudi Menuhin ha elogiado a Cooper por haber tratado los fragmentos que compuso Beethoven con un espíritu devoto dedicado normalmente a los textos sagrados Repitió que había disfrutado mucho con la pieza estrenada. Con una vena irónica agregó Menuhin: He escuchado dos veces ese emocionante movimiento y, a pesar de su talento, puedo confirmar que no fue escrito por Peter Ustinov. de se volvían locos con nuestra Entre más de ocho mil apunzarzuela tes, el musicólogo Barry Cooper, Plácido Domingo Embil ha diri- profesor de la Universidad escogido a sus padres en diversas cesa de Aberdeen, ha reconsocasiones, como en La chulapotruido esa pieza que brinda una na y Gigantes y cabezudos. La impresión artística de lo que última vez fue en el Liceo, de ideaba Beethoven dice The InBarcelona, el 11 de enero de dependent en su primera página. 1975- fecha de nuestra definiRecuerda que Cooper, con un tiva despedida con Doña profundo conocimiento del estüo Francisquita. del maestro, logró ensamblar el Con su madre también ha canrompecabezas y cubrir baches tado formando pareja. Fue La de armonía, de orquestación. A viuda alegre y de esta represenveces no ha realizado ese trabatación Pepita Embil recuerda jo de forma convincente, pero que, al final, ella le hizo una cariCooper no pretende ser Beethocia en la cara y Plácido le dijo: ven. A pesar de las dificultades Que hay muchos en la sala y ha conseguido revelar aspectos no saben que eres mi madre. fascinantes de la composición Cantante de raza e intérprete modelo del género lírico Black, el payaso, de Sorozábal, Creo que nadie qué haya esen la apoteosis del dúo de amor. cuchado la voz de Pepita Embil Di que quieres a Black, el payay visto en alguna zarzuela a esta so pedía él. ¡Te quiero, te singular artista podrá dudar soquiero... respondía ella con su bre su condición de cantante de voz llena, preciosa y una entrega raza, ejemplo puro, irrepetible de personal impresionante. Muchos la ideal intérprete de nuestro gélustros después fue Aurora la nero lírico más representativo, al Beltrana de bravura y temple que sirvió con medios sobrados sólo comparables a su calidad y para destacar en el campo de la en la que Plácido Domingo, paópera que ella no quiso exaltar dre, el esposo, un día cabeza de en demérito del que otros intércartel con ella de ininterrumpidas pretes tantas veces infravaloran. Considero a Pepita Embil y heroicas campañas líricas, vivió el personaje de Don Matías. como la estampa viva de la mujer temperamental, bella, con Antes, después, Pepita Embil planta seductora y una voz de se nos aparece como ese ideal, soprano extensa, timbrada, cahoy tan difícil de encontrar, de la liente, de una vibración contagioperfecta zarzuelera en el más sa y un color que, todavía en elogioso y entrañable empleo del años recientes, nos sorprendía, término: como cantante y actriz, lejos la juventud, pero intactas la artista y mujer. Por una vez, no vitalidad, la simpatía y el gracejo será la madre que asista encanespañolísimo de una vasca muy dilada a las fulgurantes actuacioligada a Madrid, al apuntar en nes de Plácido. Será ella misma cualquier reunión amical- Espael centro de tan merecido homeña, México, el mundo, testigo ilunaje, que se le brinda por muy sionado de los éxitos de su hijo sensible acuerdo de los rectores Plácido Domingo- la melodía, del INAEM y del Teatro de la la frase, el motivo característico Zarzuela. Y s bien seguro que, e de la zarzuela, el saínete, el gécon ella, muchos recordaremos nero lírico español, grande o chial desaparecido esposo y comco, que conoce al dedillo. pañero de tantas singladuras, hoy testigo desde el cielo de los Mis recuerdos vuelan hasta la músicos de la justa ofrenda. década de los cuarenta. Uno, particularísimo, Ja evoca en el memorable estreno en Madrid de Antonio FERNÁNDEZ- CID Cooper se mostraba satisfecho por la acogida de su trabajo. Anticipó que si descubre más documentos originales de la Décima intentará completar la sinfonía. El director de la orquesta, Walter Weller, ha declarado que disfrutó mucho con ese primer movimiento, pero no cree que revé la nada significativo de las intenciones del compositor. El oboe de la orquesta, Jonathan Small, alude a que el movimiento es fácil de interpretar. Considera auténticamente beethoviana la pieza. Uno de los violinistas, sin embargo, era menos entusiasta: Normalmente me siento agotado después de interpretar alguna composición de Beethoven, pero la estrenada ahora no me conmueve y me quedo lleno de energía. En un editorial recuerda The Guardian que nadie se atreve a completar obras de pintores fa mosos, como el retrato de Ñapo- león por David, o los frescos del claustro de Santa María Novella. Sin embargo, por razones culturales no definidas, las obras no acabadas de compositores son consideradas aptas para que sean concluidas por sus discípulos de otras generaciones. The Guardian se sorprende de que el mundo haya tenido que esperar tanto tiempo para oír la Décima de Beethoven. Los especialistas completaron piezas como el Réquiem de Mozart, la Décima de Mahler y con- ciertos de Bartok.