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XII ABC ABC 15 octubre- 1988 Pensamiento y ciencias sociales- P RIMERO: si huOtra es la definición biera que apunmisma de estructura tar a los dos o económica, que TamaRamón Tamames, Diccionario de economía. Alianza Editorial tres economistas espames, como era de es (Madrid, 1988) 507 páginas, 4.000 pesetas ñoJes más conocidos, perar, atribuye a Marx influyentes y publicay, como era de espedos de la segunda mitad del siglo XX, uno de por aquél? o Bernácer. Los ejemplos podrían rar, yerra: el término es probablemente origiellos sin duda sería don Ramón Tamames, nal del reverendo Richard Jones (el profesor multiplicarse. -Repito: no se trata de criticar que además es un valeroso y consecuente las inclusiones. Se trata de destacar las ex- Tamames puede consultar al respecto el núluchador político. Espero que esto no lo nieclusiones que revelan de una parte descono- mero 656 de información Comercial Españoguen ni sus más encarnizados enemigos. Secimiento de la teoría económica y de otra una la) gundo: es también un economista de modesproclividad ideológica desaconsejable al comEn términos teóricos, este Diccionario de ta preparación y con un marcado sesgo ideoeconomía no incluye voces como el efecto lógico hacia la izquierda. Espero que esto no renta y el efecto sustitución, la cuasi- renta, el sea negado ni por sus más entusiastas admicomercio intraindustrial, la teoría económica radores. Porque lo primero es cierto, este de los derechos de propiedad, la cliometría, Diccionario se venderá como churros. Porque la curva de contrato, la demanda compensalo segundo es cierto ruego al lector que no da, la competencia suficiente, la caja de Edpierda con él mucho tiempo. Demostrar que geworth, el enfoque monetario de la balanza lo segundo es efectivamente cierto es el prode pagos, el paro tecnológico, el tatonnepósito de las líneas que siguen. ment, el efecto Ricardo o las- paradojas de Nada como conocer las fuentes de un auLeontieff o de Arrow; en el apéndice podría tor. En este caso, existe la ventaja de que el haberse afinado en virtualmente todas las enseñor Tamames las declara paladinamente, trada, algunas de las cuales (términos del inpuesto que en las páginas introductorias tercambio, por ejemplo) se sitúa en la prehisanuncia con orgullo que en la Bibliografía toria de la economía. aparecen mencionados todos los libros que Muchas definiciones teóricas están equivoutilicé en la preparación de esta obra. Ni uno cadas o son torpes: segundo óptimo (al que más, ni uno menos Una ojeada a la bibliollama viceóptimo demada agregada y grafía demuestra que no están los Palgrave, efectiva, ley de Say, hiperinflación (no es ni el viejo ni el nuevo, como tampoco las dos igual la alemana de los años veinte que la arEnciclopedias de las ciencias sociales editagentina de hoy) etcétera. La voz especuladas por Macmillan. Eso sí, la lista de libros ción revela desconocimiento de lo que ya incluye al Diccionario del pensamiento sabía Stuart Mili hace ciento cincuenta años. marxista, al Vocabulario del marxismo y al Las omisiones del índice de Revistas son noDictionnaire de un parisino centro de estudios torias. marxistas. No se trata simplemente de debilidades El tratamiento del marxismo y de las difeteóricas. Tampoco brilla el diccionario por la rentes variantes del socialismo es llamativaeficacia con la que aborda las cuestiones mente prolijo. Este diccionario breve ha teniprácticas. No figuran términos de tanto uso do tiempo para incluir con voz propia a persoen el mercado de fletes- uno de los más imnajes de magra importancia en la ciencia portantes del m u n d o- como el báremo económica como Blanqui, Lafargue, Kropotworldscale, la póliza de fletamiento y otros. kin, Campanella y otros. Claro, este esmero No hay una voz para la cobertura en los merentre la gauche podría ser compensado en cados de futuros p hedging- incluyase tamun diccionario muy extenso por la inclusión bién a la definición de mercados de futuros de gente importante, de cualquier ideología. entre las infelices del diccionario. Aquí no. Para citar unos pocos ejemplos, no La negligencia es falta grave siempre, pero hay referencias a economistas de relieve en pecado mortal en un diccionario. Sugiero al el siglo XX como Viner, Coase, Becker, Slutsseñor Tamames que nunca haga apuestas en ky, Johson, Robertson, Bauer, Wald, Rueff, una célebre competencia en el Támesis, porPerroux, Hawtrey y otros. Y la cuestión ya que se arruinará! Nos asegura que Piero sube de tono cuando se observa que el señor Sraffa fue residente en Oxford durante toda Tamames no ha incluido a David Hume, fuensu vida académica en realidad: Trinity Cote crucial de la escuela clásica y protagonista llege, Cambridge. Por otro lado, no trepida en sobresaliente de la teoría monetaria. Eso sirve para un bonito resumen de este Dicciona- pilar algo que debería ser lo más neutral po- designar a J. R. Hicks profesor de la Universible: un diccionario. Las instancias de falta sidad de Cambridge; en realidad: All Souls rio de economía (sic) Kropotkin sí, Hume no. de neutralidad son numerosas; nos informa el College, Oxford. En cuanto a nombres de los economistas profesor Tamames que la derecha aspira a la Todas las voces tienen su versión inglesa, españoles e iberoamericanos, Tamames es perpetuación de las diferencias de clases pero ésta no es siempre feliz. No sé de dóngeneroso al colocar a un amplio abanico es- mientras que la izquierda tiene como valores de ha sacado que el justo precio de los escotructural Velarde, Perpiñá, Sampedro, Fe- la libertad, la justicia, el trabajo y la paz El lásticos se traduce fair price. La literatura al rrer, Sunkel, Pinto, Furtado y otros. No se tra- holismo se considera una virtud (en este dicrespecto es unánime en la expresión just prita de excluir a nadie, por supuesto, pero en cionario, sir Karl Popper brilla por su ausence. Después, no sé si será por no saber intérminos de la generación mayor surge ava- cia) glés o por no saber otras cosas, el señor Tasalladora la inquietud sobre la ausencia de Quizá podría hablarse de un diccionario de mames insiste en llamar Libros Blancos a Ramón Carande o Lucas Beltrán o Valentín la economía estructural algo no siempre los famosos informes británicos que Marx Andrés o Julio Olivera, para poner algunos fácil de definir, pero que el señor Tamames empleó en El Capital. Resulta curioso que alejemplos conspicuos. En cuanto a las gene- con alacridad concibe como formando parte guien denomine Libro Blanco a lo que en raciones más jóvenes, cabe preguntarse por de las dos grandes divisiones aplicadas de la inglés se llama Blue Book. qué no están Rojo, Tortella, Anes, teoría económica: estructura e historia, esPor último, las numerosas erratas que Argandoña, Segura, Cortés Conde, Di Telia y quema que es sólo una de las numerosas afean sus páginas sugieren que se tuvo tan otros. O por qué figuran Bosch Labrús y muestras de falta de seriedad de la obra. poco cuidado en corregir el diccionario como Güell y Ferrer y no Figuerola (o, antes, Fo- (Entre paréntesis hay una voz, Método Dip en escribirlo. ronda) o por qué Flores de Lemus y no Ola- que es directamente irrisoria, aunque probariaga ¿acaso porque éste era querido mal blemente no fue ésa la intención del autor. Carlos RODRÍGUEZ BRAUN Ay, Tamames