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MIÉRCOLES 5- 10- 88 ESPECTÁCULOS ABC. pág. 91 Subió el telón para el mayor Serrat: Incluso me llevé un espectáculo de la temporada traje por si veía a Pinochet Estreno mundial de Carmen Carmen de Gala Madrid. Ramiro Villapadierna Un tan divertido como acerado repaso a cuatro mitos nuestros de ayer y hoy, un fino golpe en los hijares del aburrimiento con la pluma de Antonio Gala, Carmen Carmen puesta en la escena por José Carlos Plaza y en el cuerpo por Concha Velasco, levantó por fin ayer noche el telón del teatro Calderón de Madrid. ta, todo está a punto y va a salir bien Lidia Bosch e Iñaki Miramón han bajado a saludar y dar ánimos. Pedro María Sánchez pasea bastante más relajado; José Carlos Plaza, el director, no tanto. No han sido pocos los problemas: desde las trampillas de escena, hasta los quince micrófonos inalámbricos o los tres mil vatios de sonido que por fin han encontrado su perfecta ecualización. El propio compositor, Juan Cánovas, lo ha sufrido de cerca, y merodeaba todavía a última hora con los técnicos. Guando se abren las puertas Maria Luisa Ponte, Jesús Hermida, Blanca Marsillach, Tere del Río, Carmen de la Maza, Nelsy Chelala, José María Mohedano, Elena Benarroch, Paloma Segrelles, María Albaicín, Amparo Larrañaga, Mari Carmen, Emma Penella, Emiliano Piedra, Carmen Martín Gaite, Rafael Alberti, José Manuel Garrido, Joaquín Leguina, son algunos de los que ornan esta presentación mundial. (Información gráfica en páginas de huecograbado) Historia de una rápida ida y vuelta a Chile Madrid. Laura de Madariaga ¡No! Nunca hubo ansias comerciales; yo no me he montado la historia para que no me dejen entrar. Llevaba quince años sin pisar aquel país, donde pasé días irrepetibles y dejé grandes amigos. Con esta apertura tenía una buena ocasión de volver fueron las palabras de Serrat tras su rápida ida y vuelta a Chile. Llegó Joan Manuel Serrat a Barajas con los últimos de Seúl. Desde las siete de la mañana, fotógrafos y periodistas deambulaban a la espera de Serrat. Los flashes se dispararon a toda velocidad cuando el cantante apareció por la puerta de desembarque y sorprendentemente con media hora de adelanto; algo parecido había ocurrido minutos antes con Férrer Salat. Nunca me dieron una explicación oficial para prohibirme la entrada. Simplemente no podía entrar en el país, no me dieron argumentos; se me pidió muy cortésmente que me fuera. Si no lo hubiera intentado, me podrían haber acusado siempre de que no fui porque no quise; por si fuera poco, el embajador chileno en Madrid me dijo más de una vez que no tenía prohibida la entrada. Con aspecto cansado, llegó dispuesto a demostrar el desenmascaramiento del maquillaje democrático con que Chile se había teñido como él mismo lo denominaba. Tengo la sensación de que va a ganar el no Si los sondeos oficiales dan a Carmen Carmen, la pieza mas esperada y retrasada de este V Festival de Otoño, se estrenó por fin ayer en Madrid con la debida concurrencia de personalidades del espectáculo y autonómicas varias. Carmen Carmen llevaba desde el año 1974 escrita en un cuaderno de Antonio Gala. No muchas personas, a lo largo de estos años, llegaron realmente a leerla. Una de ellas fue la Concha Velasco, que enamorada de ella, la protagoniza ahora y de su propio bolsillo la produce. Tan sólo necesitó de algún retoque actualizador, pocos en realidad, puesto que, al decir de. Gala, hoy hace falta la misma apuesta por la alegría que en aquellos años. Hemos nacido para la alegría, y es triste que hayamos convertido esto, en un valle de lágrimas Carmen Carmen quiere ser un higiénico y flamenco golpe de descabello a la insalubre seriedad que nos apoca y estrecha las miras. Una hora antes de salir a escena había serenidad en los camerinos. Concha Velasco recibía flores por enésima vez; veinticinco ramos se apilaban en el pasillo, saturado ya el camerino. Sobre la pared una docena de fotos y dibujos; los han mandado sus hijos. Estoy nerviosísima. Es lo más grande que he hecho nunca, creo que es la cima de toda mi carrera profesional, de todas mis ilusiones; pero estoy conten- Carmen Carmen Más que ningún otro texto mío, Carmen Carmen se entrega ciegamente a la voluntad de sus destinatarios. Carmen Carmen- en el fondo como su protagonista- será lo que ellos quieran ver en ella: un modo sonriente e irrespetuoso de contar y cantar las verdades, mi homenaje al más divulgado mito español femenino; la oportunidad para el lucimiento de una actriz tan versátil como profunda; la exposición de la más enconada tragedia de los seres humanos. Porque nacidos para la felicidad hemos transformado a causa de nuestras menudas ambiciones, el mundo, previsto como un valle de gozo, en un valle de lágrimas. Bajo la dirección- por tantas razones admirable y que tanto me ha enseñado- de José Carlos Plaza, la preparación y el desarrollo de este acontecimiento ha sido un largo, ilusionado, acariciado y embellecido trayecto común. Todos se han movido entre una precisión de computadora y una longanimidad de enamorados. Y a su cabeza, por descontado, la ejemplar Concha Velasco, osada y múltiple, que no es que encarne como podía pensarse, a Carmen Carmen con evidiable certeza, sino que sencillamente es Carmen Carmen. Por eso, con mayor vehemencia que en anteriores trances, mantengo la esperanza de que tantos amores se vean correspondidos Antonio GALA éste algo más del cincuenta y dos por ciento, ¡cómo andarán las cosas si con todos los medios a su alcance estas cifras las da el Gobierno! Serrat intentó rápidamente sofocar la curiosidad de los presentes, dar explicaciones a las muchas preguntas que revoloteaban en el ambiente: ¿Por qué decidió insistir en su viaje si sabía de antemano que no le dejarían pasar? ¿Afán comercial? ¿Ansias de heroicidad? ¡No! nunca hubo ansias comerciales. ¡Yo no me he montado la historia para que no me dejen entrar! A pesar de las horas de vuelo, Joan Manuel no escatimó preguntas ni palabras: No veo bien que los políticos se vayan del país cuando el referéndum haya acabado. Yo sabía que existía un comunicado del Gobierno chileno sobre mi entrada- afirmó- es la tercera vez que me ocurre esto, y otra vez me tuve que comer la galleta fuera en vez de dentro; además, siempre tuve alguna esperanza en esa democracia que dicen han instaurado. ¡Incluso me llevé un traje por si veía a Pinochet! El traje, planchado y sin estrenar, tuvo que dar vueltas por la cinta transportadora de equipajes junto con las maletas del equipo olímpico español. Unos y otros marcharon con esperanzas y volvieron sin haber conseguido lo que pretendían.